Pastorello: de aprender con Hristo al contrato volador de Milito

Verano de 1995. Hace unos meses, Michael Jordan había iniciado lo que sería su último baile (¿alguien se imaginaba Netflix en el 95?) con un escueto 'I'm back' y el 45 a la espalda, el Zaragoza ganaba la Recopa con un gol de Nayim y un Ajax de veteranos y prometedoras estrellas rompía al Milan en Viena. En España, Kurt Cobain era el líder de las listas con Madonna a la zaga aunque en Italia y en Estados Unidos, Coolio y Shaggy copaban la listas con rap. Aunque diga lo que diga la hemeroteca, los ritmos electrónicos movían las piernas de los jóvenes en una Europa que sangraba en los Balcanes mientras se cocinaba un 15 de diciembre que marcaría la historia del continente y del deporte. A mediados de aquel mes, se rubricaría un importante tratado camino a la moneda única, el euro, y se haría pública la sentencia del Caso Bosman, que cambiaría el mercado del fútbol para siempre. 

A mediados del 95, Federico Pastorello era un joven de menos de 20 años que decidió vivir un verano algo diferente al de sus compañeros. Su padre, Gaimbattista, era director general del Parma y Federico le acompañó en unas vacaciones de lo más especiales. Su destino: Barcelona. Su plan: fichar a Hristo Stoichkov.

Si creces rodeado de fútbol (Giambattista entró en el calcio con el Rovereto allá en los 70 y pasó por una buena cantidad de clubes), es difícil que la pasión no te lleve a intentar dedicarte a ello. Más, si antes de los 20 estás en casa de Joan Gaspart, presenciando en primera línea como se firma a un Balón de Oro. Cuando todos intentaban sus milagros con el PC Fútbol fichando cracks detrás de unas enormes pantallas de unos PC ahora cuasi primitivos, Federico vivía en directo cómo se gestaba una operación de primer nivel. Cómo nacía una de las mejores épocas históricas del Parma que puso en nómina a la vez a Cannavaro, Buffon, Dino Baggio, Zola, Inzaghi y Asprilla. Luego, llegarían Thuram, Chiesa, Crespo, Veron…

El propio Pastorello reconoce en AS que ese verano fue como un máster para él. "Cuando tenía 18 años, estudiaba en la universidad y le pedí a mi padre, que era director general del Parma, si podía seguirle durante su viaje por las negociaciones. He seguido las negociaciones de la A-Z para traer a Hristo del Barcelona al Parma. Me acuerdo de las reuniones con Gaspart en su casa. Ahí, aprendí muchas cosas".

Bajo el brazo de Giambattista, Federico aprendió el manejo de un club de primer nivel en un entorno donde el fútbol, la familia y los negocios encajaban de una manera especial que acabó condicionando su forma de trabajar en el futuro. Pero no toca adelantar acontecimientos. Si estar dentro de la operación de la aventura italiana de Hristo Stoichkov le dejó ver la realidad, las relaciones personales que trabó con los jugadores que su padre llevaba a Emilia-Romaña acabaron de convencer al italiano para dedicarse a la representación de jugadores. Para él, lejos de lujo, dinero o comisiones, ser agente consiste en hacer la vida más fácil a los demás. El primero que se lo pidió fue Fernando Couto, al llegar a Italia desde el Oporto. "La primera vez comprendí que quería hacer esto es cuando seguí el fichaje para traer a Couto de Porto a Parma (en 1994). Aparte de la negociación, cuando el chico vino a Parma empecé con él una amistad y si, él tenía su representante, con el que he trabajado también, pero cuando necesitaba algo me llamaba a mí. Yo era joven (Couto también) y le ayudé buscando piso y otras cosas por el estilo. En ese momento entendí que me gustaba mucho ayudar y ser un apoyo para los jugadores durante su carrera", explica a este diario.

Así, en 1996 y tras sacarse los cursos necesarios, Federico Pastorello fundó P&P Sport Management. Su agencia con sede en Mónaco, a apenas veinte minutos andando de la curva de Loews, uno de los giros míticos de la historia de la F1, empezó con Antonio Benarrivo como primera estrella y ahora tiene en su cartera a más de cincuenta futbolistas entre los que están Romelu Lukaku, Kasper Schmeichel, Kevin-Prince Boateng, Keita Balde, El Shaarawy o Beppe Rossi entre otros. Negocios en Italia, España, Francia, Portugal, Brasil… El 'modo de agirie' de la familia Pastorello ya viaja por todo el mundo.

Para los agentes, el día que se abre el mercado de verano debe ser parecido a la sensación de iniciar un Ironman, el triatlón más duro del mundo en el que se debe cubrir antes de 17 horas 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y un maratón (42,2 km). Una carrera de fondo, donde las disciplinas varían tremendamente, cualquier accidente puede cambiarla y lo principal es resistir, tener paciencia, ser constante y apretar en el momento justo para conseguir el objetivo.

Con AS, Federico Pastorello recuerda tres operaciones, sus particulares Ironman, que le marcaron especialmente: el fichaje de Lichtsteiner desde la Lazio a la Juventus, la llegada de Diego Milito al Calcio desde el Zaragoza y uno frustrado, el traspaso de Dimitar Berbatov a la Juventus cuando era el delantero del Manchester United.

Stefan Lichtsteiner fue una de las ventas de las que a buen seguro más orgulloso se sentirá Claudio Lotito, presidente de la Lazio. Aunque se lo tuvo que vender a la Juventus, donde ofreció un rendimiento excepcional, en los balances quedó una plusvalía notable. El equipo romano se fijó en el suizo gracias al buen ojo de su director deportivo, Walter Sabatini. El lateral estaba destacando en el Lille después de empezar su carrera en el Grasshopper. Tras la Eurocopa de 2008, levantó el interés de más clubes pero la Lazio le sacó de Francia por poco más de un millón de euros para sustituir a Berhami, su compañero de selección, que se fue traspasado al West Ham United.

Desde la primera temporada se convirtió en un hombre importante y fue clave para conseguir dos títulos a final de la década de los 10: la Coppa de Italia en su primera campaña y la Supercoppa al inicio de la segunda. Tres años después de su llegada, la Juventus consideró que era un refuerzo perfecto. Conte, recién llegado al banquillo turinés, le vio capaz de hacerse con la banda derecha de su esquema con tres centrales y mandó a Marotta a por él a Roma. Pastorello fue el intermediario. Además, más necesario que nunca ya que las relaciones entre Lazio y Juventus eran realmente tensas. La negociación se extendió mucho más de lo normal. Así lo explica en AS el agente. "Entre los dos clubes no hay muy buenas relaciones. Al contrario. Tienen una visión muy distinta del fútbol y fue muy complicado. Tuve que manejar durante dos meses una comunicación muy complicada entre ellos. Tratamos de suavizar las dificultades y las diferencias de ofertas. Dos meses muy intensos y con una satisfacción muy grande. Llegaron a un acuerdo en un momento en el que estos clubes nunca se encontraban".

Finalmente, el acuerdo fue satisfactorio para ambas partes. La Lazio ingresó algo más de nueve millones de euros, obteniendo un gran beneficio tanto en el verde como en el momento de su marcha. La Juve, en cambio, consiguió un lateral de época que estuvo en una etapa de dominio total de la Serie A por parte de los bianconeri que aún continúa. La misma con la que quiere acabar la Lazio, donde Lotito aún hace y deshace. 

Cuestión de flecos, casualidades, segundos, aviones… e incluso un giro repentino de la voluntad del jugador. Los motivos por los que se puede caer un fichaje son miles y de los más inesperados. Para Federico Pastorello, la operación que lleva clavada como una espinita era la llegada de Dimitar Berbatov a la Juventus de Turín, una de las más recordadas de los últimos años. En verano de 2012, el delantero búlgaro daba por acabada su etapa en el Manchester United y apuntaba a un nuevo destino: Florencia. Era 31 de agosto. El delantero centro tenía a todos pendientes. Los 'viola' estaban listos para recibirle, tanto el club como una afición ilusionada que acudía al aeropuerto. Dimitar tenía que llegar por la mañana de ese día pero, nunca llegó. Cuando estaba en pleno traslado recibió una llamada de la Juventus. Así, Dimitar rompió con la Fiorentina e iba a llegar directo a Turín. Así recuerda el agente para AS como sucedió todo.

"Fue un día muy intenso de trabajo, el chico tenía un acuerdo con la Fiorentina. Le había enviado un avión a recogerlo y estuvimos haciendo un trabajo fantástico para traerlo a la Juventus. Teníamos el acuerdo con David Gill, que era el CEO del United, y entonces nos dijo que quería venir a la Juventus y estaba todo hecho. Estaba con Fabio Paratici (director de fútbol de la Juventus) a dos horas del cierre de mercado, todos muy contentos y tranquilos después de doce o trece horas de trabajo porque empezamos de madrugada. Todo pintaba muy bien, yo ya estaba en la cama en la oficina de la Juventus en Milán con Fabio, relajados. Al final, entra Marotta, blanco, y dice: "Mira Berbatov no viene" "¿Cómo que no viene?", dijimos. Estábamos esperando a que cogiera el avión en Múnich para ir a Turín y nos dijo Marotta: "No no, me ha llamado y me ha dicho que ha aceptado la oferta del Fulham". Resulta que estaba el entrenador que lo había lanzado en el Tottenham y quería volver con él. Fue una desilusión muy grande porque la operación estaba hecha. No tanto por un tema económico, porque era una cesión, pero era una operación de prestigio. Un delantero del United a la Juventus, con otro club en el medio... Fue frustrante", explica y reconoce en este diario.

Según explica el agente italiano, Martin Jol, su entrenador en el Tottenham, fue el factor determinante para convencer al búlgaro de que volvieran a unir sus destinos en el Fulham. Con el holandés en el banquillo, el delantero arroja unos números que justifican la operación con 42 goles en poco más de 100 partidos. El entrenador fue un motivo pero la prensa de aquel día asegura una cosa distinta. Al parecer, su mujer estaba encantada con su vida en Inglaterra y le ilusionaba la posibilidad de vivir en Londres más que en Florencia o en Turín. Ya sea por Jol o por su esposa, el Fulham fue su destino sacando de quicio a media Italia en apenas unas horas.

Aunque los agentes no suelen estar delante de las cámaras tanto como los jugadores, Federico Pastorello tuvo un instante para el recuerdo del 'calcio' que quedará en el recuerdo colectivo como un gol o un gran regate. El motivo: la llegada de Diego Milito al fútbol italiano. El argentino estaba el Zaragoza, donde era la estrella de un equipo que plantaba cara a los grandes y les arrebataba títulos. De nuevo, un último día de mercado que estaba recién empezado. Tanto, que era de madrugada. Ni había amanecido y el móvil de Federico ya ardía. 

"A un día de cerrar, el dueño del Genoa me pidió un delantero y eran las 3 am. Me llamó y me puse a trabajar como a las 5 am porque el dueño del Zaragoza, Agapito, nunca dormía y hablamos para llevar a Milito desde Zaragoza al Genoa", asegura Federico a este diario. Enrico Preziosi buscaba un punta y el agente se puso a ello antes del amanecer.

Las negociaciones no fueron para nada sencillas. Además de ir contrarreloj, Milito tenía pagos pendientes y el entendimiento tardó en llegar pero se consiguió cerrar el trato. Así, tuvieron que ‘volar’ para llegar a entregar el contrato. Tanto, que los papeles acabaron viajando por el aire, literalmente. "Hubo mucha tensión. Yo estaba en Milán en contacto con los dos presidentes para intentar cerrar la operación, que se cerró dos minutos antes de las 19 que era el horario de cierre de mercado y al final, cuando llegó el fax, mi colaborador corrió al box de la Liga para darle los documentos al secretario del Genoa pero cuando llegó, estaba ya cerrado el despacho porque eran las 19:01. Después llegué yo y no sabía qué hacer. Entonces, se me ocurrió lanzar el contrato dentro del box de la Liga donde estaba el secretario del Genoa. El vídeo esta en Youtube porque estaban todas las cámaras ahí. Lo hicimos distinto. A los 30 minutos, la Liga aceptó el contrato. Técnicamente, llegó a las 19:03 o 04 pero al final, aceptaron", relata en AS.

El contrato volador le costó a Federico Pastorello una sanción de varios meses y 10.000 euros de multa dejando, eso si, un gran recuerdo para él y para cualquiera que quiera ver como empezó un fichaje histórico para el fútbol italiano después de su excelente rendimiento tanto en el Genoa como en el Inter. 

P&P Management lleva años trabajando en la élite del fútbol masculino y ahora, le toca a ellas. Desde hace unos meses atrás, Federico Pastorello junto a Claudia Romanelli están con P&P Women, para llevar a ellas a la élite junto con sus compañeros de gremio. "La introducción de una división dedicada al fútbol femenino fue parte de la dinámica de crecimiento normal de una empresa que siempre ha preferido inspirar a sus competidores en lugar de perseguirlos. Uno de los aspectos problemáticos del fútbol femenino es que aún no forma parte del ámbito deportivo profesional. Y seguramente es un problema institucional y burocrático que desafortunadamente no podemos resolver directamente como P&P. Sin embargo, lo que podemos hacer concretamente es introducir profesionalidad en la asistencia legal a estas niñas, ofreciéndoles el mismo nivel de servicios y oportunidades que están disponibles para los hombres. Los dos factores diferenciadores de P&P Women son el servicio ultraprofesional y la igualdad de trato", asegura.

En su lista de representadas Anastasia Spyridonidou, internacional griega y varias jóvenes prometedoras del fútbol italiano como las interistas Matilde Pavan y Roby Aprile, la juventina Ludovica Silvioni o la chipriota Loukritia Chrysostomou.

"Para P&P, el fútbol ha sido un asunto familiar durante casi 25 años, pero lo ha sido en todos los aspectos durante tres generaciones. Vives y respiras fútbol, es parte del ADN de esta familia". Una familia que sigue creciendo junto a ellos, ellas y el fútbol. Siempre el fútbol.

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