La mezcla acabada de Simeone

El mando oficioso del Atlético en LaLiga, solo discutido por una Real Sociedad con más partidos en su cuenta, contrasta con su caminar por el alambre en la Champions. No cabe otra cosa que no sea un triunfo ante el Bayern, el mejor equipo de largo en la actualidad, pero que vestirá un traje de menos luces por la política de rotaciones que impondrá Flick. Se atrevió Simeone a intentar tutear a su rival en Múnich. La goleada fue engañosa, aunque hubo momentos en el que la velocidad de crucero del Bayern le pasó encima. Se espera un planteamiento similar de Simeone, seguramente reforzado por el dibujo de tres centrales que tan bien le ha sentado para contener mejor la verborrea en los ataques posicionales (23 pases de media en sus goles en Champions) y la vertiginosidad en las transiciones de los bávaros. El Atleti deberá ajustar el bloque sin balón, limitar las pérdidas en campo propio —14 en el Allianz Arena— y atesorar méritos en una posesión cuidada y fluida.

La máxima del Atleti será atacar bien para defender bien. Se trata de juntar pases para agruparse en campo contrario y estar bien colocado en caso de error para frenar el contraataque alemán como hizo ante el Valencia. Cuando le toque replegar en su propio terreno, el Atleti seguramente replicará el 1-5-3-2 que utilizó ante el Barça y que permitirá a los centrales (Savic, Giménez y Hermoso) anticipar ante las recepciones interiores de Müller. Las ausencias de Göretzka, Tolisso y Lewandowski, unido a la baja de la creatividad para romper líneas de Kimmich, han de simplificar la faena rojiblanca.

La presumible alineación del Bayern, con solo un pivote al uso como Javi Martínez, puede reducir su capital competitivo. Por nombres y por puro hábito táctico. Resultaría extraño que hubiera algún cambio en su forma de jugar. No achicará su presión, no alterará su posicionamiento tan adelantado. Esa postura, que ha perdido cierta eficacia en este inicio de curso —el Bayern recupera a 75,3 metros de distancia media de la portería rival en esta Champions—, será una invitación para el Atleti. La espalda de los laterales queda muy expuesta. Llorente puede explotar a la carrera el vacío existente detrás de Lucas, obligando a Alaba a salir de zona con la consiguiente despoblación en el medio. En el otro perfil, Carrasco hará lo mismo. Precisamente, el Stuttgart apuró a los de Flick con este plan de juego.

En cualquier caso, el Bayern lo apuesta casi todo a una idea. De ahí que su estabilidad se resiente cuando le toca defender. Por dentro han de aparecer João Félix y Correa para ejercer su influencia a los lados de Javi Martínez. Süle y Alaba se verán forzados a asumir riesgos y quedarán desactivados en las continuaciones de jugadores como Carrasco, Saúl y Llorente. A este Atleti, convertible y con un encanto casi desconocido, solo le falta tener algo más de decisión en el área desde que no está Luis Suárez. Ante el Bayern no hay lugar para las excusas.

De dentro a fuera, otra amenaza

El bloque estrecho del Atleti dificultó la protección del pase abierto a la espalda de los laterales en el duelo de Múnich. Coman se sirvió de Trippier. Sané y Douglas Costa pretenderán hacerlo esta noche. La zaga de cinco debe ayudar en este cometido.

Comentarios

Los comentarios están cerrados.