Un récord inalcanzable: el día que el Madrid hizo 34 de 34

27 marzo, 2020 · Archivado en Alberto Angulo, Alberto Herreros, Aleksandar Djordjevic "Sasha", Baloncesto, Deportes, Equipos, Lucio Angulo, Pablo Laso, Pau Gasol, Raúl López, Real Madrid baloncesto, Sergio Scariolo, Zan Tabak, Zinedine Zidane · Comentarios desactivados en Un récord inalcanzable: el día que el Madrid hizo 34 de 34 

Era el 27 de marzo de 2002, una fecha de la que este viernes se han cumplido 18 años, cuando el Real Madrid, que por entonces peleaba por asomar la cabeza en Europa, establecía un récord excepcional en la Euroliga. Una marca imbatida desde entonces y para la que no se atisba fecha de caducidad. El equipo blanco encestaba ¡34 tiros libres de 34 intentos! en Perm, Rusia, al borde de los montes Urales en un viaje de más de 4.600 kilómetros del que se trajo la victoria de la cancha del Ural Great por 104-113.

Era la cuarta jornada del Top-16, la ronda previa a la Final Four que ese año tampoco alcanzaría. De hecho, no lo haría hasta nueve años después, en 2011. El Virtus Bolonia de Messina, finalista luego (perdió el título ante el Panathinaikos de Bodiroga y Obradovic), se llevaría el premio en ese grupo. Al Madrid lo dirigía Sergio Scariolo en su tercera y última temporada en el banquillo blanco y al Ural Great, la leyenda Serguéi Belov, ambos campeones del mundo, como entrenador y jugador, respectivamente con 52 años de diferencia. Belov, ya fallecido (2013), se colgó el oro por primera vez en 1967 y Scariolo, el pasado septiembre con España.

Los ejecutores del 34 de 34 desde la personal fueron Eduardo Hernández-Sonseca con ocho aciertos, otros ocho de Alberto Angulo, seis de Sasha Djordjevic y seis más de Dusan Vukcevic, cuatro de Lucio Angulo y dos de Stefano Attruia. Herreros, Tabak, Tarlac y Struelens se quedaron en casa por decisión técnica, pero el Madrid firmó una de sus mejores actuaciones de la temporada en un duelo de desenfreno ofensivo: recuerden, 104-113 sin prórroga. El canterano Sonseca, un pívot de 2,12 m y por entonces solo 18 años, completó el partido de su vida: 28 puntos (10 de 14 de dos), 6 rebotes y 4 tapones para 36 de valoración en 32:25. Los mismos 36 créditos que logró Alberto Angulo con tres minutos más en pista (en 35:38) para acumular 30 puntos. Vukevic hizo 21 y Djordjevic, 16. Enfrente, el griego Panagiotis Liadelis (27) y los rusos Ruslan Avleev (23) y un exmadridista, Mijail Mijailov (10).

El anterior récord de más tiros libres anotados sin fallo en la Euroliga, que aquella tarde quedó establecido en 34, lo tenía el Zalgiris, que el 26 de octubre de 2000 había encadenado 15 ante el Estudiantes. Desde entonces, nadie se ha acercado lo suficiente para ponerlo en peligro. El que más se aproximó, el Fenerbahçe, que el 9 de marzo de 2018 enlazó 25 aciertos en la pista del Zalgiris en Kaunas. Luego asoman el Khimki (23 en diciembre de 2018), la Cibona (también 23 en noviembre de 2007), el Baskonia (22 en noviembre de 2004) y el Benetton (22 en mayo de 2003). En lo que va de siglo, hasta en 163 ocasiones un equipo embocó todos sus lanzamientos desde la línea de personal, empezando por el 1 de 1 de Zielona Gora en noviembre de 2015. Pero no solo es una proeza acertar 34 veces sin errar, sino también el mero hecho de disponer de tantos intentos, una cifra que de media no se repite más de dos veces por curso (43 en total en este siglo). El récord, queda claro, será muy complicado de batir en el futuro.

El curso de la lesión de Raúl y el debut de Gasol en la NBA

En aquel marzo de 2002, Pau Gasol enfilaba el tramo final de su primera temporada en la NBA, los júniors de oro habían irrumpido ya el verano anterior masivamente en la Selección colgándose su primera medalla absoluta (bronce europeo en 2001) y diez días antes del récord que nos ocupa, el Baskonia le había ganado la Copa al Barça con Dejan Tomasevic de MVP.

El Madrid seguía con su cruzada para volver a la élite, pero aquella campaña tampoco lo lograría. El Estudiantes fue su verdugo en la ACB. No pasó de cuartos tanto en el playoff de Liga (2-3 para el Estu), con Raúl López recién reaparecido después de su primera grave lesión de rodilla y poco antes de romperse con España por segunda vez, como en la Copa del Rey, donde cayó en Vitoria ante los colegiales por 78-75. A Scariolo le despedirían de manera extraña en julio de 2002, porque le pagaron indemnización semanas después de que él mismo hubiera puesto a disposición del club su cargo; en realidad, sus cargos, porque ostentaba dos. Pese a la tensión en el vestuario, en junio se había optado por su continuidad en el banquillo aunque se decidió que dejara de ser el director de la sección. Tenía fichado desde hacía meses al argentino Carlos Delfino, que jamás llegaría a vestir de blanco.

Tabak, Tarlac, Vukcevic y casi 3.000 millones

Diez meses antes, en el verano de 2001, la pretemporada prometía tras un aumento presupuestario para rodear a Sasha Djordjevic y Alberto Herreros de un grupo de talento con experiencia competitiva. Casi 18 de millones de euros de entonces, 3.000 millones de pesetas. Aterrizaron Dragan Tarlac, Zan Tabak y Dusan Vukcevic como fichajes estrella. Este último, padre de Tristan Vukcevic, ahora una de las joyas de la actual cantera blanca. Pero hubo lesiones, la de Raúl López, sobre todo, y el bloque no funcionó.

Asomaban los canteranos Hernández-Sonseca y el polaco Maciej Lampe, 17 años y presente ese 27 de marzo en Perm (7 puntos en 14:17). Toñín Llorente completaba con 38 años el puesto de base, para el que se fichó con el curso empezado al belga Jean-Marc Jaumin y al italiano Stefano Attruia, melómano y violoncellista. Los hermanos Angulo y Herreros trataban de tirar del carro en los malos momentos. Incluso vencieron en Bolonia, en la cancha del Kinder boloñés de Ginóbili (71-82), pero ya sin opciones en Europa. De ahí que Scariolo reservara efectivos en Perm.

El equipo cerró el curso con el mencionado naufragio final ante el Estu y… no, no había tocado fondo. La gestión del baloncesto iba a la deriva y cada volantazo lo empeoraba todo un poquito más. A la campaña siguiente, ya sin el hoy seleccionador español, cuyo gran hito fue arrancar del Palau la Liga de 2000 en el quinto partido de la final, el Real se quedó eliminado de la Euroliga en la primera fase y no se clasificó para el playoff ACB por primera vez en su historia. Hasta la Novena en 2015 pasaron 20 años sin ganar la Euroliga, como antes habían transcurrido 19 sin levantar la Copa (1993-2012) y 15 sin disputar la Final Four (1996-2011). Ahora que la era Laso ha devuelto la grandeza al Madrid, no viene mal recordar los tiempos en los que la sección era un quiero y no puedo permanente que sobrevivía con gestas aisladas. Como aquel 34 de 34 irrepetible. Nadie se ha acercado siquiera en 18 años, igual que el Madrid nunca ha vuelto a viajar tan lejos en Europa, a 4.600 kilómetros de distancia de su casa.

El hilo invisible Llull-Ricky-Raül

1 septiembre, 2019 · Archivado en Baloncesto, Competiciones, Deporte femenino, Deportes, Mundial Baloncesto, Raúl López, Ricky Rubio, Selección española, Selección española baloncesto, Selecciones deportivas, Sergio Llull · Comentarios desactivados en El hilo invisible Llull-Ricky-Raül 

Para voltear "dos años de mierda" como él mismo calificó este pasado mes de junio su último par de años después de ganarle la Liga ACB al Barça, "dos mandarinas" como improvisó su colega Ricky Rubio en la zona mixta del Guangzhou Gymnasium después de su prometedor estreno ante Túnez en el Mundial. Por más que él siempre haya querido ponerle buena cara a una recuperación durísima, y que hasta volviera al lugar de los hechos tomándose con humor aquel mal pasaje ("buscando el ligamento que me dejé en esta cancha en agosto"), la terrible lesión de Sergio Llull en un amistoso jugado en Tenerife en plena preparación del Eurobasket 2017 ha pesado. Cuesta recuperar las piernas y luego, la confianza. Tal vez por eso su sonrisa cuando Sergio Scariolo le sustituyó en el minuto 33 del partido contra Túnez. Más que los 16 puntos y el buen día en el triple, era la sonrisa de quien siente que está reencontrándose consigo mismo.

"Si hay alguien con dos mandarinas para salir adelante, y lo está haciendo, es Llull". Ricky Rubio sabe bien cuánto cuesta una recuperación así. En marzo de 2012, el base de El Masnou se rompió el ligamento cruzado de su rodilla izquierda en una defensa al límite a Kobe Bryant en un Lakers-Wolves. En Ricky, que vive estos días un estado dulcísimo y de plenitud como jugador de baloncesto, ha encontrado Llull el mejor impulso y la certeza de que una recuperación integral como jugador es posible. Resulta curioso esa especie de hilo invisible que une a Llull con Ricky y, a su vez, con Raül López. Número 24 de la primera ronda del draft de 2001, Raül se rompió la rodilla ese año con el Real Madrid y se volvió a lesionar de gravedad en vísperas del Mundial de Indianápolis en 2002. El base de Vic se vio obligado a reinventarse como jugador de baloncesto, pero pudo alargar felizmente una carrera en la que, entre otros, tuvo como entrenador a Sergio Scariolo en el Khimki. Los caminos de Raül y Ricky se encontraron en 2017. "Él no sabía muy bien qué hacer ni yo qué preguntarle", explicaba recientemente Ricky en una entrevista a AS. Apasionado de la música y personaje con una sensibilidad especial, Raül López también habrá sabido cómo aconsejar sobre esa rodilla a Ricky, que ahora transmite esos conocimientos a Llull. El baloncesto conecta a esa "gente rara" de la que hablaba Raül López en su carta de despedida.

Tres generaciones, Raül, Ricky y Llull, unidas por la Selección (los tres estaban en el equipo que ganó el primer Eurobasket de la historia para España en 2009) y por el infortunio de las lesiones. La última que ocupa es la de Llull, que llegó a la preparación algo "bajo" según han admitido los que han estado cerca de él durante la concentración. Su predisposición, como siempre, era la mejor, pero necesita ir encontrando inputs que le hiciesen sentir bien. Estos llegaron en los cuatro entrenamientos que España realizó en el modesto gimnasio del Saint Bernard High Scholl en Marina del Rey, Los Ángeles. Esas sesiones y un buen partido contra Estados Unidos en Anaheim despertaron las esperanzas de los técnicos. "Llull está mejor", anunciaron con confianza. Después de otro buen partido contra Argentina en el torneo de Ningbó y pese a una pequeña gripe que le impidió estar al nivel contra Rusia, Llull ha recuperado no sólo las mandarinas. También la confianza para desbordar y entrar con convicción. Scariolo, además, se guarda la baza de colocarlo como dos, seguramente su posición ideal (y desplazar a Rudy al tres) en los partidos de máxima exigencia en los que acortará las rotaciones. De momento la noticia es que ha llegado al Mundial a tiempo y con ganas de devorar el tiempo perdido.