Los Mavericks ganan a los Suns y Doncic iguala su mejor marca de siempre

30 noviembre, 2019 · Archivado en Baloncesto, Competiciones, Dallas Mavericks, Deportes, Equipos, Luka Doncic, NBA, Phoenix Suns · Comentarios desactivados en Los Mavericks ganan a los Suns y Doncic iguala su mejor marca de siempre 
Doncic rozó otro triple-doble (42-11-9), su mejor registro en la NBA. Su mes de noviembre ha sido de vértigo. Los 'Mavs' ganaron a los Suns de Ricky.

«Tras la muerte de mi madre sufrí una depresión y empecé a ver de otra manera el baloncesto»

4 noviembre, 2019 · Archivado en Baloncesto, Competiciones, Deportes, Equipos, NBA, Phoenix Suns, Ricky Rubio · Comentarios desactivados en «Tras la muerte de mi madre sufrí una depresión y empecé a ver de otra manera el baloncesto» 

"Cuando tenía 10 años, mi padre me planteó la opción de apuntarme a fútbol o baloncesto. El fútbol era más popular y se me daba mejor así que me decanté por él. A las pocas semanas me arrepentí y le dije a mis padres que me cambiaran. Mi padre, apasionado de este deporte y entrenador del equipo femenino de El Masnou, intentó inscribirme allí. No era fácil porque ya había empezado la temporada, pero a cambio de hacer horas extra en el club le permitieron ese lujo. Él, sin pensarlo un momento, accedió encantado". 

Esta es una de las muchas historias que a Esteve Rubio, padre de Ricky, le gusta recordar mientras la familia hace algún viaje en el coche. También es una de esas historias que el propio jugador ha querido contar en una 'carta' en The Players Tribune, plataforma digital en la que suelen escribir asiduamente los jugadores de la NBA sus vivencias. En esta ocasión, Ricky desvela el lado más personal y emotivo de su vida: la relación con sus padres, cómo surge la idea de crear la Fundación Ricky Rubio, y aspectos más centrados en lo deportivo como la forma en la que conoció a Kevin Garnett o los retos que aún le quedan por tachar de su lista.

Con la historia de sus inicios en el baloncesto comienza su escrito. Aquella que contó su padre en un viaje en 2015 a Rochester, urbe a dos horas en coche de Minneapolis. Se dirigían a la 'Mayo Clinic' para que la madre del jugador, Tona, pasara una revisión. En 2012 le diagnosticaron un cáncer en los pulmones que ya había superado pero ese día le comunicaron tras las pruebas que había vuelto a aparecer y que se estaba extendiendo. 

El propio jugador reconoce que pasó un calvario durante esa temporada. En todo momento estuvo arropado por su equipo, los Timberwolves, y su entrenador Flip Saunders. Precisamente el técnico le pidió ese mismo verano que adelantara su regreso a Minneapolis para entrenar con Karl-Anthony Towns, elegido ese año como primera elección del draft. En ese primer entrenamiento, según recuerda, vio a un Saunders más delgado y con sombrero. Tras acabar la sesión, el técnico se reunió con él y le contó que padecía linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que afecta al sistema inmunitario. Fue entonces cuando Ricky se sinceró y le contó lo que le sucedía a su madre. Flip se volcó de inmediato y le recomendó la clínica a la que acudió posteriormente el jugador. 

Tras acabar ese verano, y solo tres días antes de inaugurar la temporada ante los Lakers, Ricky y el resto de sus compañeros fueron informados en una reunión del fallecimiento de Flip Saunders. Fue entonces cuando el jugador empezó a vivir uno de sus peores años en lo personal. Esa situación le hizo sentir más miedo por su madre. "Llamaba casi a diario a mi casa para estar informado en todo momento. A veces mi padre tenía que colgar para atenderla y yo no podía evitar sentirme impotente al estar tan lejos. En el parón del fin de semana del All Star me escapé a España para verles", matiza Ricky. Una vez terminó esa temporada volvió para estar más tiempo con su familia. A las pocas semanas Tona falleció.

Tras vivir lo sucedido, el propio jugador reconoce que sufrió una depresión, perdiendo durante una época la ilusión por jugar al baloncesto: "Cuando volví a Minneapolis para preparar la siguiente temporada a veces pensaba en llamarla. No pude borrar su número. Le enviaba mensajes de texto y aún lo sigo haciendo. Durante una época sentí que estaba volviéndome loco. Ese año culpaba a todo el mundo, a mi familia y mis amigos, por como me sentía. Sufrí una depresión y empecé a ver el baloncesto de otra manera". El jugador contó con ayuda de especialistas que, junto a sus amigos y familiares, le pudieron sacar de ese pozo para reencontrarse de nuevo. 

Tan precoz a la hora de madurar como en lo deportivo, Ricky Rubio también recuerda cuando llegó a la NBA y conoció a la estrella del que sería su nuevo equipo Kevin Garnett: "Era 2011 y estaba en un apartamento en Los Ángeles. Aún esperaba a que se desbloquease mi situación para jugar en la NBA cuando mi agente me recomendó que asistiera a un partido de entrenamiento allí, que irían varias estrellas de la competición. Y cuando fui me encontré a Kevin, Paul Pierce y Paul George entre otros". El jugador comenta que al acabar la sesión Garnett se le acercó y empezó a hablar con él: "Ricky, chaval, he oído que vas a venir a Minny. Si le das a esas personas todo lo que tienes, créeme que te lo devolverán. ¡Confía en ello!".

Como es lógico, volvió a asistir a esos entrenamientos siempre que pudo. Y curiosamente sus amigos le preguntan si no se sentía intimidado por el hecho de estar compitiendo con 21 años al lado de estas estrellas. En ese momento, Ricky se acuerda de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, en las cuales participó con 17 años, colgándose la plata tras enfrentarse en la final a una selección de Estados Unidos llena de estrellas como LeBron James o Kobe Bryant.

Once años después siente que ha cerrado ese ciclo: el base consiguió ganar este verano el Mundial con España siendo el MVP de la competición y recibiendo el galardón de las manos del propio Kobe. Este título con la Selección era uno de los grandes retos que aparecían en una lista que hizo junto a sus padres al aterrizar en 2011 en Estados Unidos. Otro de ellos era ganar un campeonato, algo para lo que sigue trabajando.

No obstante, el más importante, al menos en lo sentimental, era el utilizar su influencia para ayudar a personas que lo necesitasen. "En 2017 llegué a Salt Lake City para jugar con los Jazz. Curiosamente ese mismo año fue el primero en el permitían a las franquicias llevar publicidad en la camiseta y mi equipo lucía el logo '5 for the Fight', una fundación centrada en la investigación del cáncer", contaba Ricky. Ese año, visitó junto a su padre varios hospitales de Utah. Entre ellos el Huntsman Cancer Institute, centrado en la investigación de esta enfermedad. Y tan solo un año después nació la Fundación Ricky Rubio en honor a su madre: "el baloncesto es muy importante en mi vida, pero sé que puedo tener un impacto en este mundo de otras muchas maneras", concluye en las últimas líneas de su escrito. 

Mr. Bandejas ataca de nuevo: Ricky Rubio a punto de caer y se saca esto

3 noviembre, 2019 · Archivado en Baloncesto, Competiciones, Deportes, Equipos, Memphis Grizzlies, NBA, NBA 07, Phoenix Suns, Ricky Rubio · Comentarios desactivados en Mr. Bandejas ataca de nuevo: Ricky Rubio a punto de caer y se saca esto 
El base español es un fijo en el juego de los Suns. Esta noche nos dejó esta gran acción ante Memphis. 2+1 a punto de irse al suelo.

Doncic, los Suns, Harden, los Warriors… Lo mejor y lo peor de la primera semana en la NBA

30 octubre, 2019 · Archivado en Baloncesto, Competiciones, Deportes, Equipos, Golden State Warriors, James Harden, Luka Doncic, NBA, Phoenix Suns · Comentarios desactivados en Doncic, los Suns, Harden, los Warriors… Lo mejor y lo peor de la primera semana en la NBA 

Ya se ha superado la primera semana de competición en la NBA, una primera tanda de partidos que ha dejado la sensación de que, como se preveía, estamos ante una temporada muy abierta y que va a redistribuir buena parte de las jerarquías de la liga. Muchos partidos igualados, muchos equipos competitivos por ahora y ya solo tres invictos: Wolves, Spurs y Sixers. Y tres que todavía no han ganado y que no son desde luego los que partían con más opciones, a priori, de empezar en el pozo de la clasificación: Kings, Pelicans y Pacers. Estas son las primeras pinceladas, un repaso a lo mejor y lo peor y a las sorpresas y decepciones que ha dejado el arranque de curso.

Lo mejor de la primera semana

· Los Spurs, otra vez. En cuanto comenzó su primer partido contra los Knicks, Gregg Popovich se convirtió en el primer entrenador con 24 temporadas seguidas en el mismo banquillo. Lleva 22 seguidas con balance ganador, otro dato sin precedentes, y quiere romper el empate con los Nationals/76ers y convertirse en la primera franquicia con 23 presencias seguidas en playoffs. Un milagro que cada vez cuesta más (la temporada pasada los Spurs fueron séptimos) en un Oeste en el que todo el mundo quiere acelerar, pero al que ya miran con optimismo unos Spurs que están 3-0. Es cierto que por ahora solo han jugado como locales (su gran fuerza la temporada pasada) y que han tentado a la suerte contra unos Knicks a los que remontaron en el último cuarto y en dos triunfos milimétricos ante Wizards y Blazers. +15 entre los tres partidos, de susto en susto... pero 3-0. Y con Dejounte Murray de vuelta tras su año en blanco por lesión.

· Towns y los nuevos Wolves. En enero, el despido de Tom Thibodeau fue en realidad un regalo de reyes para los Wolves, una franquicia que ha iniciado un nuevo camino con Gersson Rosas en los despachos y Ryan Saunders (de solo 33 años) en el banquillo. El hijo del fallecido Flip Saunders, una figura esencial en la historia de este magullado equipo, entendió desde el principio que el futuro pasaba por modernizar el estilo de juego y orientarlo a la explotación de las virtudes de Karl-Anthony Towns, convertido en jugador franquicia tras la salida de Jimmy Butler y el estancamiento de Andrew Wiggins. Y Towns está respondiendo. Si la temporada pasada fue a más en cuanto Saunders se puso al frente del equipo, en esta ha comenzado en números de MVP: 32 puntos, 13,3 rebotes, 5 asistencias y 5 triples por partido con casi un 52% de acierto. Un jugador total que rompe el molde del referente interior y ahora se mueve por toda la pista y con todo el equipo a su servicio. Y los Wolves, que hace poco más de un año parecían en serio riesgo incluso de quedarse sin él (sudaron para que firmara la extensión rookie) están 3-0 en un inicio magnífico de temporada.

· El sol sale en Phoenix. Los Suns están 2-2 pero sus derrotas han sido por la mínima en Denver y en su pista ante los Jazz. A punto de ganar a dos de los cocos del Oeste, sí se han impuesto a los Clippers, nada menos, y por paliza a los Kings. Solo la sanción de 25 partidos a DeAndre Ayton estropea el mejor inicio de los Suns en muchos años. Una franquicia que parecía casi herida de muerte recupera funcionalidad con Monty Williams en el banquillo y una mezcla de juventud (con Devin Booker al frente) y veteranía que por ahora funciona. Ricky Rubio ha comenzado con buenas sensaciones, discreto en el tiro pero brillante en la dirección y con galones de veterano que mejora todo lo que pasa por sus manos (por ahora, 10 puntos, 8 rebotes y 9,3 asistencias de media).

· La 'no rivalidad' Trae Young-Luka Doncic. Es imposible que no se trate de poner siempre frente a frente a Trae y Doncic. Dos bases, dos estrellas jóvenes de la NBA y dos jugadores intercambiados en la noche del draft de 2018. Los Hawks eligieron al esloveno con el 3 y lo mandaron a Dallas por su 5 (Young) y una elección protegida de 2019 que ha acabado siendo Cam Reddish. EL tiempo dirá a quién le salió mal la jugada pero por ahora parece un win/win, todos contentos, con ellos alejados de cualquier rivalidad. El propio Doncic celebró en Twitter la exhibición de Trae contra los Pistons. El ex del Real Madrid ha arrancado 3-1 con los Mavericks y promedia 25 puntos, 8,8 rebotes y 6,8 asistencias. Y Trae Young se ha visto frenado por una lesión de tobillo en su cuarto partido, el Heat-Hawks. En los tres primeros (2-2 ahora su equipo) había promediado 34 puntos y 9 asistencias con 4,3 triples en un 50% de acierto por noche. Los dos pueden ser all stars ya esta temporada. Para qué esperar más.

· El escuadrón de Spoelstra. Los Heat se han quedado dos de los últimos tres años sin jugar playoffs porque les ha faltado talento diferencial para rematar el excelente trabajo que siempre garantiza Erik Spoelstra, uno de los mejores entrenadores de la NBA. Ahora ha llegado Jimmy Butler y en Florida no cierran las puertas a otro movimiento que les relance definitivamente, si bien han declarado intocable a dos jóvenes con un techo altísimo. El pívot Bam Adebayo se ha quitado la sombra Hassan Whiteside y promedia en el arranque de su tercera temporada 15,8 puntos, 10,8 rebotes, 4,8 asistencias y casi 2 tapones. Y Tyler Herro, número 13 del último draft, ya anota más de 16 puntos por noche y contra los Hawks logró 29 y 19 en un solo cuarto. A eso hay que sumarle la irrupción del último descubrimiento de Spoelstra, Kendrick Nunn. Un jugador no drafteado en 2018 y que no debutó en la NBA la pasada temporada y que ahora es titular (también con el debut de Butler) y promedia 21 puntos por partido. Cuidado con los Heat en el Este.

· Los Sixers, a contracorriente. El movimiento contracultural de Philadelphia funciona: 3-0 para empezar con un bulldozer destinado a ganar feo... pero a ganar mucho. Veremos si a ganarlo todo. Un quinteto de tamaño aplastante (Simmons, Richardson, Harris, Horford, Embiid) y un equipo con poco tiro y embudos serios en ataque pero con un techo defensivo descomunal y un estilo que puede ser letal en playoffs. En una NBA en la que cada vez se corre más y se tira más de tres, los Sixers cambian de sentido y apuestan por el músculo, la defensa y la percusión de un Joel Embiid que puede aspirar al MVP y que, con Horford al lado unas veces y como relevo otras, puede cuidarse y dosificarse con la vista puesta en los playoffs.

· Anthony Davis sigue siendo muy bueno. El trance de la petición de traspaso en febrero metió a Anthony Davis en una crisis de imagen pública de la que no le sacó una segunda parte de temporada que se pasó liado con las rotaciones de los Pelicans, que ya no querían ponerle en pista tenían a su vez que tratar con la vigilancia de la NBA, a la que no le gusta ver a las estrellas de traje en el banquillo. Pero, por si a alguien se le había olvidado, Davis ha demostrado en cuatro partidos que sigue siendo muy bueno: un 40+20 en menos 31 minutos, algo que nadie había hecho, y unas medias por ahora, y sin pisar el acelerador en plena adaptación a su nuevo equipo, de 28,8 puntos, 12,5 rebotes, 3 asistencias y 3 tapones. Los Lakers, con él al lado de LeBron y Frank Vogel en el banquillo, parecen una cosa mucho más seria que en las últimas temporadas. Han arrancado 3-1 por primera vez en nueve años y tiene el mejor net rating y la mejor diferencia de puntos de la NBA por ahora.

· Los Clippers serán lo que parecían. Perdieron en Phoenix, algo que puede dejar de ser noticia en breve, pero contra los Lakers y los Warriors, los Clippers demostraron que pueden ser tan buenos como prometían en verano y que en su mejor versión son el equipo a batir. Kawhi Leonard produce a su ritmo casi industrial, los secundarios aprenden sus roles y el pick and roll Lou Williams-Montrezl Harrell es uno de los mayores lujos de la NBA que a los Clippers les sale esta temporada por solo 14 millones totales. Un equipo temible que todavía tiene que conjuntarse del todo... y sumar a Paul George. Glups.

· El campeón no va a desaparecer. Ya lo sabíamos, pero el inicio de temporada lo ha constatado: los Raptors ya no son el gran aspirante al título (no sin Danny Green y, sobre todo, Kawhi Leonard) pero van a seguir siendo uno de los mejores equipos del Este. Y a partir de ahí... El sistema Nurse sigue funcionando, los veteranos cuidan la estructura y Pascal Siakam rompe definitivamente (parece) en estrella. Promedia más 27 puntos y 10 rebotes por partido con Fred VanVleet como wildcard en el backcourt y OG Anunoby como aspirante a dar un gigantesco salto adelante al estilo del que protagonizó (seguramente con el techo más bajo) Siakam hace un año. La resaca no es amarga en Toronto. 

· Markelle Fultz, poco a poco. Los Magic (1-2) han arrancado con paso lento y un contraste notable entre un ataque sin chispa ni brillo (el peor junto al de los Kings) y una defensa que es la segunda mejor de la liga por rating. Pero, mientras Steve Clifford va poniendo en marcha un equipo para el que sería un palo no volver a meterse en playoffs, la mejor noticia en Orlando ha sido la integración cada vez más evidente de Markelle Fultz. Tras su pesadilla en Philadelphia y después de sus misteriosos problemas físicos que pusieron en jaque su carrera profesional, es una excepcional noticia ver al número 1 del draft de 2017 de nuevo jugando, con buena cara y, poco a poco, destellos de un talento que pareció perdido casi para siempre. Fultz juega casi 25 minutos de media y promedia 12,3 puntos y 4,7 asistencias. El regreso de un jugador que quiere volver a la casilla de salida para arrancar a partir de ahí y que, si lo hace, dará un importante impulso a unos Magic que necesitan lo que él tiene de sobra: talento ofensivo. Si lo recupera...

Lo peor de la primera semana 

· Los Warriors, zarandeados. Una victoria terapéutica en Nueva Orleans calmó un poco los ánimos en unos Warriors apaleados en los dos primeros partidos por Clippers y Thunder. Con un ataque desnortado y una defensa que a duras parecía pareció digna de la NBA, los Warriors se llevaron dos palizas que les dejaron muy lejos no solo de su estela del último lustro (el mejor de cualquier equipo en la historia por porcentaje de victorias) sino de cualquier cosa parecida a un aspirante a playoffs. En pista de los Pelicans Draymond Green lideró y Stephen Curry y D'Angelo Russell ejecutaron. Y ya que Klay Thompson no va a volver hasta casi la primavera (y eso si juega esta temporada) y Kevon Looney es baja por una compleja neuropatía, Steve Kerr espera recuperar cuanto antes a Alec Burks y Willie Cauley-Stein para ir definiendo algo parecido a una rotación mínimamente funcional. Hasta entonces, lo ha dicho el propio técnico, las noches complicadas pueden no ser una excepción...

· No sabemos cuándo veremos a Zion. La lesión de Zion Williamson, que podría no jugar hasta Navidad, fue un jarro de agua fría para la NBA (los Pelicans abrieron temporada contra el campeón, los Raptors)... y una pésima noticia deportiva para los Pelicans, que han pasado de ganarlo todo en pretemporada a olvidarse de ganar en un 0-4 inicial que no merece demasiadas críticas. Al menos antes de un desastroso despliegue en su cancha ante unos Warriros que llegaban heridos les pasaron por encima. Ese ha sido el peor partido de un equipo que antes compitió contra Raptors, Mavericks y Rockets, y en el que a los veteranos (Jrue Holiday, JJ Redick, Derrick Favors) les está costando mucho arrancar. La mejor noticia, el despliegue de los que llegaron en los Lakers a cambio de Anthony Davis, sobre todo un Brandon Ingram que promedia 27,3 puntos, 9,5 rebotes y 4,8 asistencias. Las lesiones y la falta de rodaje de un equipo totalmente nuevo son razones obvias de que las victorias se estén resistiendo, pero es innegable que se ha enfriado un equipo con un hype disparado (y justificado) en la pretemporada.

· Luke Walton, ya cuestionado en Sacramento. Los Kings rondaron el año pasado los playoffs, ya un éxito para un equipo que lleva trece temporadas fuera de las eliminatorias, más que ninguna otra franquicia ahora mismo, y con balance negativo, la tercera racha más larga de la historia. El récord lo tienen ellos con quince (1983-1998). La etapa de Rick Adelman ejerce de brillante paréntesis entre el desastre anterior y el actual, que al menos enseñó brotes verdes la pasada temporada con un equipo divertido y vertiginoso en el que De'Aaron Fox y Buddy Hield formaron un backcourt explosivo. Pero se fue Dave Joerger y un Luke Walton con mucho que demostrar tras su confuso paso por el banquillo de los Lakers ha tenido un estreno horrible: 0-4 con palizas tremendas en contra, un ataque sin rastro de la energía del año pasado y una defensa de papel. Malas sensaciones en una División en la que están Clippers, Lakers y Warriors y en la que emergen los Suns. No hay tregua en Sacramento. 

· El experimento Turner-Sabonis no cuaja. Los Pacers siguen sin Victor Oladipo, y su misión es no ceder mucho terreno hasta que regrese su jugador franquicia. Algo más complicado con un proyecto muy cambiado y que ha perdido a referentes como Collison y Thad Young y en el que Nate McMillan, aunque no sea su idea favorita, tiene que colocar juntos en el quinteto a Domantas Sabonis y Myles Turner, que ni la temporada pasada ni en el arranque de esta parecen capaces de dar su mejor versión cuando juegan uno al lado del otro. Los Pacers son el único equipo que no ha ganado en el Este (0-3) y han caído dos veces contra unos Pistons sin Blake Griffin y una contra los débiles Cavaliers. Mala cosa: la defensa fue un coladero los dos primeros partidos, el banquillo pierden sus minutos por un dramático 57-136 (18-46 en una derrota por 2 ante los Pistons) y los Pacers son el equipo que peor rebotea de la NBA. McMillan tiene mucho que ajustar en un equipo en el que, al menos, Malcolm Brogdon ha tenido un buen estreno (22,3 puntos y 10,7 asistencias por partido).

· Los Bulls enseñan demasiado poco. Los Bulls han tenido algún momento brillante pero el marco general empieza a dejarles en mal lugar: victoria sufrida ante los Grizzlies, derrota clarísima en casa ante los Raptors y otras dos ante rivales en teoría inferiores (o así debería ser) como Hornets y unos Knicks que, para colmo, les remontaron 18 puntos. LaVine ha hecho un partido de 37 puntos pero dos muy discretos, Markkanen uno de 35 y otros dos olvidables y, eso sí, Coby White ha demostrado que puede ser un enorme acierto (número 7 del último draft). Se esperaba más de un Otto Porter con problemas de cadera y del recién llegado Satoransky. Y de los Bulls, en general. 

· James Harden dispara sin parar... y sin puntería. James Harden no va a dejar de jugar a su manera y no tiene que hacerlo. Si hay una apuesta que parece imposible de perder es que La Barba volverá a hacer click en cualquier momento. Con los Rockets pasando de ser uno de los equipos más lentos de la liga con Chris Paul al más rápido con Russell Westbrook, Harden promedia 29,3 puntos y 8,7 asistencias, ha llegado ya a 40 puntos en un partido y su equipo está 2-1. El problema es que su despliegue ofensivo, normalmente apabullante, ha sido un espanto: 28,6% en tiros de campo y 15% en triples. Una media de 6/21 en lanzamientos con 2/13 en triples, estadísticas en la que ha hecho en los tres partidos 1/8, 2/18 y 3/14. Además, ha dado 26 asistencias pero suma ya también 19 pérdidas, más de seis de media. No es para preocuparse pero sí es para olvidar.

Ricky llega a unos Suns a la deriva: «Las cosas han cambiado»

2 octubre, 2019 · Archivado en Baloncesto, Competiciones, Deportes, Equipos, NBA, Phoenix Suns, Ricky Rubio · Comentarios desactivados en Ricky llega a unos Suns a la deriva: «Las cosas han cambiado» 

Los vientos del cambio no llegan a Phoenix. Al menos es lo que parece. La franquicia ha conseguido firmar a Ricky Rubio en verano, pero poco más. El crecimiento de los Suns a medio plazo dependerá de sus dos promesas, DeAndre Ayton y sobre todo Devin Booker. En su mano estará volver a unos playoffs que el equipo no pisa desde 2010, cuando fueron derrotados en las finales de la Conferencia Oeste por los Lakers.

Ha pasado mucho tiempo. En esa serie Kobe y Pau, con un Artest estelar, lideraban a los Lakers de Phil Jackson a las Finales de la NBA por tercer año consecutivo. Ganarían el anillo ante los Celtics. Los Suns por su parte lucharon por última vez por unas esquivas Finales a las que el proyecto construido en torno a Steve Nash nunca pudo llegar. Amar'e Stoudemire era el segundo de a borde de una plantilla que contaba con un prometedor Goran Dragic dando sus primeros pasos en la Liga y con Alvin Gentry de entrenador después de haber cogido el relevo de Mike D'Antoni.

Hoy, la historia es ligeramente distinta. Kobe, un Artest rebautizado como Metta World Peace o Steve Nash están retirados. Pau afronta su 19ª temporada en la NBA, Dragic se ha hecho un nombre en la competición norteamericana, Gentry está en los Pelicans y Stoudemire con tímidos intentos de volver a la NBA tras sufrir una desafortunada vorágine de lesiones. Tampoco hay noticias de Phil Jackson, retirado una temporada después de lograr su undécimo y último anillo. Y en Phoenix llevan 9 temporadas sin pisar los playoffs. 

No es un dato cualquiera. Los Suns nunca han estado tanto tiempo sin jugar la fase final y han sido una franquicia muy respetada desde finales de los 80 hasta la salida de Nash del equipo. Con Barkley se colaron en las Finales y luego con el base, uno de los mejores de la historia, fueron hacedores del seven seconds or less que les dejó a las puertas de las Finales hasta en tres ocasiones. Las dos primeras con D'Antoni, un creador ofensivo maravilloso que nunca ha sabido darle consistencia a sus plantillas en los partidos en los que se decide el título. Con los Rockets le está pasando algo parecido.

Un cúmulo de despropósitos, malas elecciones del draft, un dueño (Robert Sarver, que también posee el Mallorca de fútbol) perdido y unos movimientos veraniegos inexistentes han impedido que la franquicia remonte el vuelo. Han sido 9 años en los que solo han igualado o superado el 50% de victorias dos veces y se han quedado hasta en 5 ocasiones por debajo de 30 partidos ganados. Solo hubo una temporada, la 2013-14, donde de verdad compitieron: con Goran Dragic, Eric Bledsoe y Geral Green hicieron un equipo atractivo y se quedaron a las puertas de los playoffs (48-34, a una victoria de los Mavs). La venta paulatina del núcleo de bajitos en los cursos siguientes no dio continuidad a un proyecto que tuvo esa campaña su único rayo luz en nueve años.

"Las cosas han cambiado mucho" ha dicho Ricky en el Media Day que ha servido para presentar a los no tan nuevos Suns. La llegada de Saric junto a la del español y la evolución que se les presupone a Booker, Ayton, Bridges y Oubre mejorarán la plantilla, aunque es atrevido pensar en playoffs. Eso sí, ha habido cambios en la franquicia. "Hay un nuevo gerente general y un nuevo entrenador y habrá una nueva instalación de práctica el próximo año", comentaba el del Masnou.

El baloncestita es optimista con el nuevo rumbo que parece haber emprendido el equipo. "Creo que están empezando a cuidar cada detalle. En el pasado no hemos llegado a los playoffs, pero cada año, tienes que seguir cambiando eso. La gente no entiende que la línea es tan delgada que puede cambiar muy rápido. Pero al mismo tiempo, es muy difícil dar el paso por encima de esa línea. Así que debes cuidar cada detalle desde el primer día".

Entrenos con Raúl López

Ricky ha revelado que se ha entrenado con Raúl López en los últimos años. "Me ha estado ayudando. Jugó en la NBA durante tres años y luego jugó en Europa. Me ha estado ayudando los últimos dos o tres años, y realmente he mejorado con su ayuda".

El español se encuentra en el mejor momento de su carrera y llega a Phoenix después de haberse coronado campeón del mundo en el Mundial de China y de ser MVP del torneo, un bagaje muy positivo a la hora de llegar a una franquicia cuya afición añora a Steve Nash, otro base y su último ídolo. Nash lideró al equipo a tres finales del Oeste y fue uno de los pioneros, junto a D'Antoni, del juego rápido y atractivo que desarrollaron los Suns, lo que le valió dos MVPs de la temporada en 2005 y 2006.

A pesar de todo esto, no hay presión para Ricky, que llega como un jugador con experiencia en la Liga y después de estar en dos equipos que han obtenido resultados distintos. "Voy a tratar de aportar experiencia. En Minnesota no llegué a playoffs y en los Jazz sí. El primer año en Utah, mucha gente no contaba con nosotros porque Gordon Hayward se había ido y éramos un equipo joven. Pero los pequeños detalles nos hacen creer y al final, llegamos a los playoffs y ganamos una serie", rememora.

Durante los entrenos con la Selección y también junto a Raúl López, el MVP del Mundial ha trabajado diferentes aspectos este verano más allá del tiro de tres. “Quiero más consistente, Estoy tratando de tener la misma visión en cada tiro. Eso me ayudó en el equipo nacional. Pude sentir que me dio confianza para tener las mismas oportunidades todo el tiempo".

No sabemos si empieza una nueva etapa en Phoenix, pero sí que lo hace para Ricky. Tras una difícil salida de los Jazz, el base se ha resarcido siendo protagonista en el oro mundialista de la selección española. Ahora llega a un nuevo equipo en el que tendrá un rol protagonista dentro de una plantilla en la que tendrá más galones que nunca. 

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