Paul Naschy: el hombre lobo perteneció al Real Madrid

8 abril, 2020 · Archivado en Cine, Cine español, Cine terror, Deportes, Equipos, Futbol, Halterofilia, Paul Naschy, Películas, Real Madrid · Comentarios desactivados en Paul Naschy: el hombre lobo perteneció al Real Madrid 

Cuenta la leyenda, que el lobo sacia su voraz apetito durante la noche y que cuando llega el alba, regresa a su madriguera en busca de cobijo. Lo curioso es que siempre lo hace a la misma hora, a las seis de la mañana. Es la hora del lobo, el momento en el que más nacimientos y muertes se producen en el mundo, el mismo instante donde las pesadillas parecen más intensas en los que duermen y más grandes son los temores para los que no pueden conciliar el sueño.

Jacinto Molina Álvarez, conocido artísticamente como Paul Naschy, solía contar en sus entrevistas que él había nacido en la hora del lobo, un curioso momento para venir al mundo. Fue un 6 de septiembre de 1934, en la madrileña Calle Postas, lugar castizo, de gran actividad comercial, donde convivían diferentes gremios herederos de otro tiempo.

Jacinto era hijo de Pilar Álvarez y de Enrique Molina, un peletero de origen vasco que tenía un próspero negocio junto a la Plaza Mayor. El artesano había conseguido reputación en la zona cortando patrones. Eran tiempos de bonanza para su familia, sin embargo la riqueza desapareció con la llegada de la Guerra Civil. El matrimonio Molina tuvo que cerrar el local y huyó lejos de la capital con su pequeño hijo en brazos.

Se trasladaron a una pequeña aldea del País Vasco donde residían algunos familiares de Pilar y, pocos días después, recibieron una llamada telefónica desde Madrid alertándoles del grave peligro que corrían. A pesar de que Enrique no tenía ningún interés por la política, el bando nacional le buscaba desde su repentino traslado al norte. Querían fusilarle, ya que, un pariente cercano le había traicionado acusándole falsamente.

El padre de familia cogió su moto y prometió a Pilar regresar en cuanto pudiera. Al salir del pueblo, un grupo de soldados se percató de que escapaba y le dispararon mientras cruzaba un puente a toda velocidad. Perdió el control de su moto saliéndose del camino y se precipitó a las aguas del caudaloso río. Nadie supo más de él, pues ninguno de los presentes vio emerger su cuerpo y la noticia de su desaparición corrió como la pólvora por el pueblo. A partir de entonces Pilar tuvo que cuidar de su hijo ella sola y la miseria envolvió las vidas de ambos en aquel periodo negro. Imágenes imborrables para un niño que, con el paso de los años, comprendió el gran horror vivido.

Cuando el combate llegaba a su fin, las tropas franquistas asediaron el pueblo donde se refugiaban y un soldado irrumpió violentamente en su hogar. El ruido de los bombardeos, que era casi insoportable, se unió al estruendo de la puerta al ser reventada. Tras unos segundos de incertidumbre, Jacinto vio cómo su madre se abalanzó al militar para rodearle con sus brazos y entonces comprendió que aquel hombre que había echado la puerta abajo no era otro que su padre, al que todos creían ahogado. Enrolarse en el bando franquista le había salvado la vida.

Al finalizar la Guerra, un general con el que Enrique trabó amistad, le propuso fundar una empresa peletera en Burgos. Como para el resto de españoles, aquella época no fue fácil para la familia. “Fui un niño de la posguerra. Ni siquiera nosotros, que éramos de clase media acomodada, teníamos gran cosa. Recuerdo las penalidades que pasamos, la cartilla de racionamiento, el pan de borona y el aceite de hígado de bacalao. Que años después llegara a convertirme en campeón de halterofilia fue casi un milagro”, señalaba Naschy.

El negocio funcionó bien en Burgos y la economía familiar recuperó el brillo del pasado. Al nacer Lourdes, la hermana de Jacinto, el matrimonio contrató a una institutriz para que cuidara de sus hijos. María Ronge, que era una tutora de origen austriaco, fue crucial en la infancia de Jacinto, pues despertó en él un notable gusto por la literatura. En la librería del paseo del Espolón de Burgos, el niño quedó fascinado por los cuentos ilustrados de Saturnino Calleja y los hermanos Grimm. Desde entonces, su interés por el gótico, la literatura fantástica y los cuentos populares, fueron una constante en su vida.

Cuando la familia regresó a Madrid, la vida de Jacinto cambió para siempre. Paseando por la Gran Vía, quedó impresionado por el cartel que anunciaba una película de terror de reciente estreno y le pidió a su madre entrar a verla. Pilar, mujer a la que los problemas habían endurecido el carácter, se negó por no parecerle apropiada para su hijo. Tras la negativa, Jacinto aprovechó el reestreno de la película para poder verla. Fue en el Cine Iris de la calle Guzmán El Bueno, Una sala de verano dedicada a las sesiones dobles cercano al domicilio donde vivían arrendados los Molina.

El pequeño Jacinto intentó colarse en la sala, pero el acomodador le detuvo por tratarse de una película no apta para menores. Algo de pena debió de darle el muchacho pues al insistir un buen rato le dejó pasar. Se apagaron las luces y comenzó la proyección de ‘Frankenstein y el Hombre Lobo’, un film producido en pleno declive artístico de los estudios Universal que, por aquel entonces, explotaban la popularidad de sus monstruos en secuelas de bajo presupuesto.

Jacinto quedó alucinado con el personaje al que daba vida Lon Chaney Jr. “Fue una obsesión para mí. Desde que vi aquella película, me quedé fascinado con la figura del licántropo. Ya desde mis primeros escarceos en el cine me rondaba la mente hacer algo con este personaje”.

La estricta educación recibida en el Colegio Alemán de Madrid y en los Escolapios, había hecho de Jacinto una persona disciplinada y volcada en la actividad deportiva. En la década de los cincuenta, el deporte ocupaba todo su tiempo libre. Empezó practicando gimnasia y boxeo. “Por aquel entonces creía que era buen púgil porque había derrotado en un entrenamiento a un peso medio. Luego me enteré que el hombre estaba sonado y no tenía reflejos, ni nada”, llegó a confesar en una entrevista. Sus primeros combates los ganó con facilidad, llegando a la final del Campeonato de Castilla en la categoría de peso pluma, pero su carrera boxística terminó cuando un legionario le provocó una fisura en las costillas.

Fue la halterofilia la disciplina en la que destacó. Años de preparación con más empeño que técnica le llevaron a la cima. “En mi época la técnica no contaba porque no la conocíamos muy bien. En gran parte fue la causa de mis lesiones. Me fié de mis fuerzas casi exclusivamente”.

A pesar de ser un reconocido seguidor rojiblanco, Jacinto acabó en la sección de Pesas y Alteras del Real Madrid, una de las más destacadas de la época, y allí consiguió sus mayores logros. Fue hasta siete veces campeón absoluto de España y también entró en la historia de la halterofilia de nuestro país al ser el primer peso ligero (67 kg) en levantar 295,5 kg. Toda una proeza conseguida el 7 de junio de 1959 en los torneos sociales del Real Madrid. Conoció personalmente a Gento y Di Stéfano, y en el club blanco se codeó con los mejores levantadores españoles de la época, que estaban dirigidos por el gran Manuel Conesa, pero una lesión provocada por aplastamiento de dos vértebras le impidió presentarse a los Juegos Olímpicos de Roma. En 1961 tomó parte de los Campeonatos del Mundo de Viena, donde quedó sexto en el ranking europeo. Batió 28 récords de España y fue habitualmente convocado con la Selección. Después, otra grave lesión, esta vez en la rodilla, lo retiró de la competición.

Cuando quiso volver al circuito, la Federación no le aceptó por considerarle demasiado mayor y le descartaron para participar en los Juegos de Tokio. “El deporte me dio algo inestimable: la capacidad de aguante, la fe en lo que hago. Me hizo seguir adelante y perseverar. Aunque aquellas lesiones estuvieron a punto de dejarme lisiado de por vida”.

A pesar de todo, esa corpulenta figura le sirvió para entrar en el mundo del cine, consiguiendo papeles como extra en dos superproducciones del director Nicholas Ray, ‘Rey de Reyes’ (1961) y ‘55 días en Pekín’ (1963), ambas rodadas en territorio español.

En contra de la voluntad de Pilar, su madre, Jacinto dejó la carrera de Arquitectura para entrar como meritorio en el cine y gracias a su padre conoció al director Pedro Lazaga, para el que empezó a trabajar como auxiliar de dirección. Fue entonces cuando escribió el guión de la película que inició la década de oro del cine de terror en España, ‘La marca del Hombre Lobo’. Muchos fueron los productores que rechazaron su libreto: “¿Por qué no te dedicas a hacer comedias?”, escuchó en cierta ocasión. Nadie en el negocio parecía interesado en una película de vampiros y hombres lobo. “Cuando menos lo esperaba, recibí una llamada del director Enrique López Eguiluz. Me dijo que dos productoras, una española y otra alemana, habían leído mi guión y estaban dispuestas a embarcarse en el proyecto del Hombre Lobo”.

Antes de poder comenzar el rodaje hubo que sortear varios problemas. En el guión original, un asturiano llamado José Huidobro era víctima de la maldición tras ser mordido por un lobo humano. La historia se desarrollaba en España, pero la censura no quería que el monstruo de la historia fuera español, y Molina tuvo que cambiar la nacionalidad del personaje. Debía quedar muy claro que todo lo que ocurría en la película se desarrollaba en territorios lejanos. Así nació el mítico personaje creado por Molina, Waldemar Daninsky, un hombre atormentado y maldito que toma su nombre del levantador de peso polaco Waldemar Baszanowski.

Los productores alemanes no encontraban protagonista para la película y la idea de llamar al veterano actor Lon Chaney resultó descartada, pues el alcoholismo había hecho mella en la salud del norteamericano. Encontrar actores que pudieran asumir un papel tan exigente no fue fácil. Uno de los alemanes señaló a Jacinto como posible protagonista ante la sorpresa del madrileño, que en aquel momento no se consideraba preparado para la interpretación y volcaba su interés en la escritura de guiones. Aunque al principio fue reticente, el joven realizó finalmente las pruebas y a falta de un mecánico dentista para las prótesis dentales utilizaron eventualmente unos trozos de patata a modo de afilados colmillos. Su casting les impresionó y comenzaron a rodar enseguida. La gran fortaleza de Molina aportó al personaje una agresividad nunca vista en otras películas.

Anécdotas hubo muchas durante el rodaje. Una de ellas quedó registrada en una violenta secuencia del film. “Recuerdo la escena en la que el Hombre Lobo, rabioso y ansioso de sangre fresca, penetraba en la casa de un guardabosques haciendo astillas la puerta. Los de efectos especiales, con un encomiable sentido del ahorro, en lugar de construir una jamba de madera de balsa, se limitaron a hacer unos cortes en un auténtico portón, recio y compacto. A la palabra ¡acción!, me lancé como un meteoro sobre la puerta y a poco me desvencijo yo también”. El actor destrozó la puerta sintiendo en su cuerpo el terrible impacto de la madera.

Uno de los puntos fuertes de la película fue el espectacular maquillaje elaborado por José Luis Ruiz que necesitaba un total de 5 horas para cubrir el rostro de Jacinto, ya que pegaba pelo a pelo cada zona. “Una madrugada estaba esperando caracterizado en el portal de la productora a que viniera el coche que me trasladaba a plató. Escuché unos pasos que se aproximaban y pensé que los de producción habían llegado. Caracterizado de Hombre Lobo, salí a la calle y me topé con un obrero que marchaba al trabajo con su tartera. Sus ojos se desorbitaron, pegó un grito que resonó con mil ecos en la calle, tiró la bolsa al suelo y salió arreando con tal energía que los talones le golpearon el trasero”. Muestra inequívoca del gran realismo del maquillaje.

Cuando acabó la filmación, el actor tuvo que cambiar su nombre ante el inminente estreno de la película en el extranjero. Eligió el exótico seudónimo de Paul Naschy, cuyo apellido le recordaba a un campeón del Mundo de halterofilia llamado Imre Nagy. ‘La marca del Hombre Lobo’ fue todo un éxito en España recaudando 158.859,35 euros y siendo vista por más de 800.000 espectadores. Con lo que originó toda una saga, donde destacan títulos como la exitosa ‘La noche de Walpurgis’ (1970), aún más taquillera que su antecesora con más de 1.000.000 de espectadores, ‘La bestia y la espada mágica’ (1983) o ‘El retorno del Hombre Lobo’ (1980). Las dos últimas fueron dirigidas con clase por el propio Jacinto Molina.

Naschy se inventó el cine de terror en España. Fue un creador incomprendido y despreciado frecuentemente por la critica española, pero la constancia de la que hizo gala durante toda su carrera obtuvo compensación el día en el que recibió la medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Antes el actor había sido elogiado por Quentin Tarantino en el Festival de Sitges 96 y numerosos festivales internacionales lo habían premiado en el crepúsculo de su carrera. El 30 de noviembre de 2009, un cáncer de próstata mal diagnosticado apagó su vida a los 75 años. Desde ese día, cada luna llena, la leyenda del Hombre Lobo revive en el corazón de sus numerosos fans en todo el mundo.

‘El beso de la muerte’ propició el trágico final del antecesor de Alonso y Sainz en la Fórmula 1

25 febrero, 2020 · Archivado en Automovilismo, Carlos Sainz Jr., Cine, Cultura, Deportes, Deportes motor, Enzo Ferrari, Equipos, Escuderías, Fernando Alonso, Fórmula 1, James Bond, Linda Christian, Pedro Martínez de la Rosa, Películas, Personajes ficción, Sagas cine, Scuderia Ferrari · Comentarios desactivados en ‘El beso de la muerte’ propició el trágico final del antecesor de Alonso y Sainz en la Fórmula 1 

"Si muero mañana habré vivido 28 maravillosos años”, aseguró Fon de Portago en una entrevista a principios de mayo de 1957. El 12 de ese mismo mes perdía la vida, junto a su copiloto y amigo Edmund Nelson y una decena de espectadores, tras un accidente a 250 km/h en la XXIV edición de la Mille Miglia a su paso por Guidizzolo, a cuarenta kilómetros de la meta.

Alfonso Antonio Vicente Eduardo Ángel Blas Francisco de Borja Cabeza de Vaca y Leighton (XI marqués de Portago, XIII conde de la Mejorada y Grande de España) nació en Londres el 11 de octubre de 1928 en el seno de una familia de la más alta alcurnia y de mayor prestigio de España: era descendiente de Nuñez Cabeza de Vaca, descubridor de Florida; apadrinado en el bautismo por el rey Alfonso XIII; nieto de Vicente Cabeza de Vaca, alcalde de Madrid; e hijo de Olga Leighton, irlandesa y una de las mujeres más ricas de Norteamérica ya que que había heredado una inmensa fortuna tras enviudar de su anterior esposo, uno de los fundadores del HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation); y Antonio Cabeza de Vaca, actor de cine y héroe condecorado por el bando Nacional de Franco tras la Guerra Civil. ¿Su acción? Hundió un submarino republicano al que llegó nadando hasta una de sus escotillas e introdujo una bomba casera en su interior llevándolo a pique.

Nada en la infancia de Alfonso fue comparable a sus coetáneos en nuestro país, incluida la libertad que siempre le rodeó en gran medida por la falta de su padre fallecido de un paro cardiaco en la ducha cuando Fon contaba con doce años. Vivió con todo tipo de lujos entre las propiedades que su familia tenía en España, Francia, Italia, Gran Bretaña, EE UU... Era gran jugador de tenis, de golf, de polo, experto nadador y esquiador, fantástico jinete ecuestre de obstáculos, lo que le llevó a participar en dos ediciones del 'Grand National' y ganar más de cien carreras... y cuarto en los JJ OO de Invierno de 1956 en Cortina D'Ampezzo junto a Luis Muñoz Cabrero en bobsleigh a dos. Catorce centésimas les separaron del bronce que fue para el equipo de EE UU. Además, con el añadido de su primo Vicente Sartorius y de Gonzalo Taboada y Martínez de Irujo fueron novenos en bobsleigh a cuatro. Gestas deportivas que unía a locuras siempre viculadas a las mujeres o al riesgo, como cuando ganó 5.000 dólares en una apuesta tras pasar con una avioneta por debajo del puente de Londres con 17 años en una acción temeraria.

Reconocido 'playboy' de la época, triunfó en el automovilismo hasta el punto de ser piloto oficial de Ferrari (donde cobraba 40.000 dólares anuales de la época) o Maserati y logró el primer podio de la F1 para un piloto de nacionalidad española (antes de De la Rosa, Alonso y Sainz) al ser segundo en el GP de Gran Bretaña de 1956 junto a Peter Collins... y sólo superados por un tal Juan Manuel Fangio. “Llega un momento en que el dinero te aburre y ni siquiera las mujeres te sacian ya. En ese momento descubres una droga que se convierte en todo para ti, esa droga se llama riesgo”, reza como una de sus frases que le han sobrevivido. Sin embargo, precisamente las conquistas femeninas fueron una de sus grandes debilidades ("hacer el amor es lo más importante que hago cada día") y la leyenda negra de su fatal accidente la considera la principal causa del triste final.

Barba de dos o tres días días, 180 centímetros de altura y atlética complexión física, pelo largo para la época, cigarro adherido a los labios y chaqueta de cuero eran los signos de identidad de un hombre de pocas palabras y modales exquisitos que podía alojarse en el mejor hotel de la ciudad o tumbarse a dormir en un banco de cualquier parque. O decidir pintar de negro un Ferrari 750 MM... con una brocha de pintar paredes. Piloto algo alocado, pero con grandes cualidades técnicas y valentía convenció con su rendimiento a Enzo Ferrari que fue el que confío directamente en él tras demostrar sus dotes como 'gentleman driver' y piloto oficial de 'sports car' en un mundo difícil al que llegó de la mano de Luigi Chinetti y Edmund Nelson.

Su muerte, tras la que recibió el sobrenombre del 'James Dean' español, reunió todos los tintes dramáticos que el mejor guionista de Hollywood habría podido imaginar. En 1957 mantenía una relación sentimental consolidada con la artista mexicana Linda Christian, exmujer del actor Tyron Power, primera chica Bond ('Casino Royale') y madre de la cantante italiana Romina Power. Portago fue reclutado por Ferrari para correr la Mille Miglia, una prueba en carretera abierta sin excesiva seguridad que se hacía sin parar con el recorrido Brescia-Roma-Brescia.

El aristócrata conduciría un Ferrari 335S, con Nelson como copiloto, y dorsal 531 (su hora de salida). Y la noche anterior dejó escrita una carta a su amada, que decía: “Como ya sabes amor no quería correr, pero Enzo Ferrari me ha obligado a hacerlo. Ojalá me equivoque, pero tal vez vaya a una muerte temprana. No me gustan las Mille Miglia, por mucho que uno entrene y memorice el trazado es casi imposible recordar cada una de las curvas del recorrido y un mínimo error del piloto puede matar cincuenta personas ya que no se puede evitar que los espectadores se amontonen en las rutas".

Precisamente, según cuenta la leyenda, Portago y Christian decidieron plasmar su amor cuando el piloto llegara a una confluencia de calles en Roma en plena competición. Alfonso frenó el coche y ambos se fundieron en un largo beso de despedida... que la prensa transalpina bautizó después de la fatalidad como el 'beso de la muerte'. Tras acelerar de nuevo el vehículo parece que tocó con la rueda delantera en un bordillo y dobló ligeramente uno de los brazos de la suspensión. En una de las últimas paradas fue advertido de dicha circunstancia por un mecánico, pero el español decidió seguir ya que iba a segundo y optaba al triunfo.

A la entrada de Guidizzolo, a 250km/h reventó el neumático delantero desequilibrando el Ferrari y haciéndolo derrapar. Se salió de la carretera, despegó y voló hacia una zona de árboles donde muchos espectadores se resguardaban del sol y veían la competición. Portago murió al instante con 28 años, al igual que su copiloto Nelson, de 42, y una decena de aficionados entre los que se encontraban cinco niños de corta edad. La tragedia, que también dejó 30 heridos de diversa consideración, propició que el Gobierno italiano cancelara para siempre la carrera de carretera más importante del mundo tal y como se disputaba.

Ya puedes ver la portada de la novela secuela de ‘Call me by your name’

6 mayo, 2019 · Archivado en Cine, Comunidad Lgtbiq, Cultura, Lectura, Películas · Comentarios desactivados en Ya puedes ver la portada de la novela secuela de ‘Call me by your name’ 

Hace más de un año, la historia de Elio y Oliver devastó a todo aquel que vivió con ellos sus diálogos recreados en una bonita casa al norte de Italia, acompañados con piano, libros y actividades veraniegas y ambientados con las cautivadoras canciones de Sufjan Stevens. Todavía son muchos los que siguen conmocionados con 'Call me by your name' y, para ellos y para quien aprecie la lectura, André Aciman ha desvelado una nueva noticia: la portada del próximo libro.

Y es que, si aún no lo sabes, la película de Luca Guadagnino está basada en una novela de este autor estadounidense. Aciman anunció hace un mes que la secuela de su novela se llamará 'Find me' y que tiene prevista su publicación para el 29 de octubre de este año. Así es la portada que nos recuerda a la estética de la primera película:

En marzo el escritor confesó en una entrevista con Vulture que el mundo de 'Call me by your name' nunca le dejó y que por ello quiere volver a darle vida en otra novela. Además, contó parte de la sinopsis: el libro contará las vidas y las aventuras de Samuel, el padre de Elio ahora divorciado, de Elio, que convertido en un talentoso pianista clásico se muda de Roma a París, y de Oliver, un profesor con hijos viviendo en Estados Unidos y pensando en volver a Europa.

¿Habrá también una secuela de la película?

Luca Guadagnino, director de 'Call me by your name', confesó que le gustaría volver a trabajar en la historia de Elio y Oliver. Eso sí, lo haría al estilo del cineasta Richard Linklater en 'Boyhood' o en la trilogía de 'Before Sunrise': esperaría a que los actores protagonistas crecieran para que el argumento crezca con ellos. Ahora que sabemos que habrá novela puede que Guadagnino quiera recuperar la adaptación que hizo del primer libro.

¿Qué hace Ken Jeong, de ‘Resacón en Las Vegas’, en ‘Avengers: Endgame’?

30 abril, 2019 · Archivado en Ciencia ficción, Cine, Cultura, Los Vengadores, Películas, Personajes ficción, Saga Los Vengadores, Sagas cine, Superhéroes · Comentarios desactivados en ¿Qué hace Ken Jeong, de ‘Resacón en Las Vegas’, en ‘Avengers: Endgame’? 

Avengers: Endgame, va camino de batir todos los récords en taquilla. La película que cierra 10 años de cintas e historias de Marvel está enomarando a público y crítica, pero dentro de toda su épica, también hay lugar para algunos huevos de pascua.

Además del cameo de Stan Lee, esperadísimo por ser el último que grabó antes de fallecer, la cinta cuenta con la aparición de otros rostros familiares. Uno de ellos es Ken Jeong, actor de origen coreano especialmente conocido por su papel en Resacón en Las Vegas, donde hace del alocado Mr. Chow.

Lógicamente, Jeong, que hace de guarda de seguridad en el parking en el que está aparcada la furgoneta de Scott Lang, podría haber sido contratado como actor sin más. Pero no. Su aparición en la película tiene que ver con la predilección que tienen por él los directores, los hermanos Joe y Anthony Russo.

Y es que antes de hacerse mundialmente conocidos como los directores de cabecera de Marvel, los Russo dirigieron multitud de capítulos de la serie Community, aún en emisión, donde se cuenta la vida de un grupo de estudiantes y en el que Jeong tiene un papel recurrente.

Así pues, los directores quisieron contar con alguno de sus actores más cercanos para la película, y de ahí la aparición de un rostro que llamó mucho la atención en la sala.

LeBron no jugará el Mundial y grabará ‘Space Jam 2’ este verano

1 abril, 2019 · Archivado en Baloncesto, Cine, Competiciones, Deportes, Juegos Olímpicos, Lebron James, Mundial Baloncesto, Películas · Comentarios desactivados en LeBron no jugará el Mundial y grabará ‘Space Jam 2’ este verano 

Habrá que esperar más de medio año para volver a ver a LeBron James sobre el parqué. Según The Athletic, la estrella de los Lakers ha confirmado que no asistirá al Mundial de Baloncesto que se celebrará en China del 31 de agosto al 15 de septiembre. Este anuncio ha llegado dos días después de que la franquicia de Los Ángeles anunciara de manera oficial que su alero no volvería a jugar en lo que resta de temporada regular.

La idea del bloque californiano es la de recuperar por completo a su estrella para la siguiente temporada, más aún tras perder todas las opciones de poder estar en los playoffs en el curso actual. Finalmente la cúpula de los Lakers terminó convenciendo a LeBron para que no jugara lo que resta de temporada, perdiéndose los seis partidos que les quedaban por jugar a los Lakers (cinco a día de hoy).

En un año atípico, LeBron borra de su mente la postemporada y rechaza jugar el Mundial a las órdenes de Gregg Popovich, pues empezará a grabar Space Jam 2 este verano. “Me encanta todo lo relacionado con Pop pero este no es un buen verano para mí”, confirmó el de Akron, que no se enfunda la camiseta de Estados Unidos desde los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

A pesar de ello, deja una puerta abierta de cara a los próximos Juegos, que se disputarán en 2020 en Tokio. “Esa sí es una posibilidad, aunque también depende de cómo me sienta en ese momento”, finaliza LeBron.