Wang Ki-Chun, plata en Pekín 2008, arrestado por agresión sexual

3 mayo, 2020 · Archivado en Agresiones sexuales, Artes marciales, Asia, Asia oriental, China, Competiciones, Delitos, Delitos sexuales, Deportes, Judo, Juegos Olímpicos, Juegos Olímpicos 2008, Justicia, Pekín · Comentarios desactivados en Wang Ki-Chun, plata en Pekín 2008, arrestado por agresión sexual 

El exjudoca surcoreano Wang Ki-Chun, subcampeón olímpico en los Juegos de Pekín 2008, fue arrestado en su país bajo el cargo de agredir sexualmente a una adolescente, según una información de la agencia de noticias Yonhap que este domingo recoge el medio especializado Inside The Games.

La Agencia de Policía del Distrito de Daegu confirmó el arresto de Wang, después de una denuncia contra el exjudoca en marzo, pero no aportó más detalles al respecto debido a la investigación.

Wang Ki-Chun ya fue arrestado en 2009 por un incidente en un club nocturno. Según los informes, abofeteó a una mujer después de un altercado pero no se presentaron cargos en su contra al haber llegado a un acuerdo.

Bungei: «Me bebía un litro de vodka al día y mis hijos se asustaban cuando conducía»

14 diciembre, 2019 · Archivado en África, África subsahariana, Asia, Asia oriental, China, Competiciones, Deportes, Juegos Olímpicos, Juegos Olímpicos 2008, Kenia, Pekín · Comentarios desactivados en Bungei: «Me bebía un litro de vodka al día y mis hijos se asustaban cuando conducía» 

Campeón olímpico en Pekín 2008, segundo en los Mundiales de Edmonton de 2001, campeón mundial bajo techo en Rusia en 2006... Wilfred Bungei fue un sólido especialista en 800 metros durante la primera década del siglo. Nacido en Kenia en 1980, acumuló triunfos en todos los grandes escaparates del atletismo, pero tras su retirada, en 2010, cayó en un oscuro pozo del que le ha costado años y disgustos salir: el del alcohol. 

"No celebro el día de mi cumpleaños, pero sí celebro el día en el que dejé de beber", asegura en una entrevista con BBC Sports Africa. "Me hace sentir ogulloso. Me hace sentir que tengo el control de mi vida de nuevo", añade. 

Bungei tocó fondo el día que nació su tercer hijo. Se había perdido ya el parto de los dos anteriores por compromisos profesionales, pero esta vez estaba disponible. Se autoconvenció, sin embargo, de que un trago de Vodka le ayudaría a gestionar mejor la situación que iba a presenciar. Terminó bebiéndose un litro. "No sé lo que pasó, lo único que sé es que acabé en una zanja. La gente pensó que me había muerto", cuenta. 

Ese fue el episodio más grave de una larga lista de comportamientos erráticos que llegaron a generar miedo a él en sus hijos: "Cada vez que me bebía una botella o dos no querían subir al coche conmigo y eso me afectó". En 2012, tras dos años en los se bebía "un litro de vodka al día", en los que llegó a sentir "alucinaciones y oscuridad" y necesitaba ayuda, entre otras cosas, para dormir, decidió entrar en rehabilitación. Seis semanas después estaba limpio y no ha vuelto a beber un trago de alcohol desde entonces. 

Bungei achaca el episodio a la dificultad para manejar el tiempo libre una vez retirado: "Cuando era atleta, tenía unos 20 días de vacaciones al año y eso duró unos 13 o 14 años. Así que cuando me retiré, no tenía mucho que hacer". No es el único que ha entrado en esa espiral destructiva. En Kenia, según apunta la información de la BBC, se empieza a hablar de ciertos problemas de alcoholismo en algunos sectores de su potente equipo de atletismo. En 2011 Sammy Wanjiru, el primer keniano en ganar un oro olímpico en maratón (2008) para el país africano, cayó al vacío desde el balcón de su casa en Nyahururu. La autopsia reveló que su organismo albergaba importantes cantidades de alcohol en el momento de la caída. 

Aquel combate de héroes de Marvel

En estas últimas fechas venimos hablando de un deportista apodado Superman, de un bravo corredor colombiano, Miguel Ángel López, que se ganó el sobrenombre por su valiente defensa ante unos cacos que intentaron robarle la bicicleta. Justo en el mismo día que hemos visto al ciclista percutir en los puertos de Guadarrama, nos hemos acordado de otro Superman del deporte, de Dwight Howard, que lucía ese mote por su portentoso físico, por ese músculo que exhibía en el concurso de matadores de la NBA. Ante ese pívot, entonces imponente, Rudy Fernández clavó un colosal mate en la final olímpica de Pekín 2008, aquel día que España tuteó a un Dream Team de verdad, en nada comparable al simulacro estadounidense que agoniza en el Mundial de China.

Aquella final de fantasía frente a LeBron James y Kobe Bryant, aquel combate de héroes de Marvel, aquella plata que soñamos de oro, regresa a nuestro recuerdo gracias al escenario de la semifinal del Mundial, el Wukesong. Ya no quedan muchos de entonces. Sigue Rudy, más tirador y defensor que matador. También Ricky, entonces irreverente aspirante a estrella, hoy el jefe con galones. Y Marc Gasol, con un anillo en la mano. La España de hoy no se parece a aquella constelación, que se apaga poco a poco. Pero ahí sigue, competitiva, en la lucha por las medallas en una Copa del Mundo, un torneo que históricamente no se ha dado bien, pero que también deparó el mayor éxito de siempre: el oro de Saitama en 2006. Siempre Asia.

Wukesong vuelve a medir a España con una selección que también figura en su historia olímpica, Australia, la misma a la que arrebató el bronce en Río 2016 con un robo de Claver. Un rival peligroso con experimentados jugadores de la NBA como Mills, Ingles, Dellavedova, Bogut... Nadie dice que sea fácil, pero una vez aquí, en unas semifinales inesperadas y en una sede mágica, ya sólo sirve pensar en una cosa: en aquel oro que en 2008 no fue, aunque lo pareciera.