El talismán de los tres centrales se ha quebrado

16 febrero, 2020 · Archivado en Athletic, Deportes, Equipos, Futbol, Íñigo Martínez, Osasuna, Unai Nuñez, Yeray Álvarez · Comentarios desactivados en El talismán de los tres centrales se ha quebrado 

El tropiezo ante Osasuna, además de provocar al Athletic que pierda comba en Laliga y se desplome con nueve jornadas consecutivas sin conocer la victoria, deja tambaleándose el sistema de los tres centrales que tan buenos réditos había destilado. Hasta caer ante los rojillos, los leones nunca habían perdido con Yeray Álvarez, Unai Núñez e Iñigo Martínez juntos sobre el terreno de juego.

Incluso Garitano les mantuvo en el verde cambiando a Villalibre, por lesión en la espalda, Raúl García y el debutante Unai Vencedor. Los tres zagueros agotaron los 90 minutos y, aunque no tuvieron mucho trabajo en la segunda mitad, no pudieron impedir la derrota por la mínima con el único fallo del trío en el gol tras rebote de Oier Sanjurjo, en el que Núñez y Yeray se lanzaron al unísono para tapar el remate del centrocampista navarro que les burló por el otro palo.

Los leones habían anotado con este dibujo táctico cinco tantos y habían recibido dos en seis partidos, en los que habían ganado tres y habían empatado los otros tres. Entre ellos, destacaban poderosamente las equis en el Sánchez Pizjuán y en el Bernabéu ante el Real Madrid, así como el triunfo copero frente al Barça en San Mamés.

Garitano podía presumir con los tres centrales en el once inicial de la victoria en Leganés 0-1, del empate en el Bernabéu 0-0, de las tablas frente al Sevilla 1-1, del empate en Cornellà ante el Espanyol 1-1, la victoria en San Mamés ante el Barça 1-0 y la última victoria copera en La Catedral frente al Granada 1-0. Habría que incluir además el envite ante Tenerife, al que se noqueó después de una prórroga y la tanda de penaltis, aunque solo aguantaron cinco minutos los tres zagueros porque fue sacrificado Núñez por la expulsión de Herrerín.

El Athletic se llevó la derrota frente a Osasuna, pero mereció bastante más, con dos balones estrellados en la madera de Vencedor y Aduriz, casi sobre la bocina con el portero ya batido, un gol anulado a Williams por un supuesto empujón de Raúl García al portero Sergio Herrera, y dos ocasiones francas de Williams y de Capa que buen pudieron decantar el resultado.

Con este nuevo varapalo, el equipo rojiblanco encadena nueve jornadas sin conseguir la victoria y es décimo en LaLiga. Un extremo que se había repetido en otras dos ocasiones en los últimos años. En la temporada 2005-06, con un joven José Luis Mendilibar en el banquillo y recientemente, en la 2017-18, con Berizzo a los mandos, en la que los leones enlazaron esta negativa estadística. Unas rachas con las que se entrenaban ambos en el banquillo de San Mamés y que les empujó finalmente a la destitución. De hecho, el récord de partidos sin ganar con el Athletic lo ostenta Berizzo, con 13, y le sigue Iribar, con 10. Al argentino le sirvió para dar paso a Garitano.

1×1 del Athletic: Martínez y Vesga mantuvieron el equilibrio

16 febrero, 2020 · Archivado en Athletic, Deportes, Equipos, Futbol, Íñigo Martínez, Mikel Vesga, Osasuna · Comentarios desactivados en 1×1 del Athletic: Martínez y Vesga mantuvieron el equilibrio 

Unai Simón: No tuvo casi trabajo ante las pocas ocasiones de Osasuna. vendido en el gol de Oier tras sacar un balón a Brasanac.

Capa: Dispuso de la ocasión más clara del partido en la recta final que pudo sellar la equis, pero Herrera le sacó una mano prodigiosa. Remontó su banda con insistencia.

Yeray: Erró en una acción con Enric Gallego y rectificó por velocidad. No tuvo contemplaciones en Los despejes.

Núñez: Volvía al once en el dibujo de tres centrales. Cumplió con creces. Casi sin trabajo en la segunda mitad.

Iñigo Martínez: Fue el más entonado de la defensa, aunque no pudo impedir, junto a Núñez el gol de rechace de Oier Sanjurjo.

Berchiche: Su pelea con nacho Vidal fue titánica y constante. Disparó a puerta desviado y lo intentó en otra ocasión.

Vencedor: Debutaba en Primera y como titular haciendo de 6 por Dani García. Empezó nervioso y con algunos desajustes, pero se creció en la segunda mitad corroborando su visión de juego. Manejó el balón parado del equipo. Estrelló una falta en el larguero de Osasuna.

Vesga: Fue de menos a más, acabó gustándose en la segunda parte con mucha presencia. Asistió a Aduriz en su remate a la madera.

Raúl García: No atraviesa por su mejor momento. Percutió sobre la defensa navarra y se cruzó con Sanjurjo en varias acciones, pero sin destacar. Casi marca con su espalda en un despeje de Sergio Herrera. Cambiado por Aduriz.

Villalibre: Fue el autor del primer remate a puerta del partido. Cuerpeó en un par de acciones y fue al choque. Unai García vio amarilla al sujetarle. Acabó con una contractura en la espalda. Pidió el cambio al descanso.

Williams: No tuvo su noche: un gol anulado de cabeza por supuesto empujón de Raúl García a Herrera y otro testarazo a las manos del portero navarro en el minuto 79 que pudo significar el empate.

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Cambios:

Sancet: Saltó al descanso por Villalibre, que pidió el cambio por la espalda. El mediapunta hizo de Raúl García. Se movió bien entre líneas, con buenos detalles en los giros y avances. Acabó dolorido en el codo derecho.

Aduriz: Salió en el minuto 67 por Raúl García y gozó de una ocasión con un cabezazo marca de la casa que se estrelló en el poste derecho de Sergio Herrera ya batido.

Ibai: Entró en el 73 por Unai Vencedor. Sin mucho tiempo para desarrollarse.

La complicada situación de Herrerín en el Athletic

14 febrero, 2020 · Archivado en Athletic, Deportes, Equipos, Futbol, Iago Herrerín, Osasuna, Unai Simón · Comentarios desactivados en La complicada situación de Herrerín en el Athletic 

La situación de Iago Herrerín en el Athletic ha vuelto a dar una vuelta de tuerca. Si su estatus no era el más favorable ante el empuje de Unai Simón en el arco rojiblanco, el pasar a la reserva en la Copa en la primera semifinal ante el Granada le deja todavía más en un segundo plano que en ningún caso desea.

Si no se da un volantazo de aquí al mes de junio, Herrerín, que tiene contrato hasta junio de 2021 (50M€ de cláusula), se plantearía una salida en verano en busca de minutos fuera de Bilbao. Ya fue suplente de Iraizoz y Kepa y necesita sentirse importante. “Jugar me da la vida”, lanzó antes de actuar ante el Celta, aunque entendiendo que Simón “está a un nivel terrible y con confianza”. Reconoce Herrerín, que es ambicioso y prioriza jugar sobre la ficha, que le costó asumir este curso su rol en el banquillo: “Al principio, pegándome con las paredes, después aceptándolo; sé como soy, no me voy a relajar”, subrayaba. Deslizó que este curso no saldrá del Athletic: “El club quiere que esté aquí y lo tengo claro”. Gaizka Garitano, por su parte, quiere dos porteros de garantías, que no se resienta si uno falta.

Herrerín reiteraba que no se acomoda en un sitio. “Lo que venga más adelante, ya se verá”, narraba el bravo guardameta de Basurto dejando la puerta abierta. Herrerín manejó una oferta en firme del Levante justo antes de la marcha de Kepa Arrizabalaga al Chelsea, pero finalmente el Athletic le renovó y le aumentó sus emolumentos. De nuevo surge una tesitura inquietante para el club con un portero de empaque que anhela calzarse los guantes.

La banda de los cuatro

10 febrero, 2020 · Archivado en Casemiro, Competiciones, Deportes, Equipos, Futbol, Isco, Karim Benzema, La Liga, Liga Santander, Ligas fútbol, Luka Modric, Organizaciones deportivas, Osasuna, Primera División, Real Madrid · Comentarios desactivados en La banda de los cuatro 

El Madrid tardó 15 minutos en comparecer en El Sadar y otros 15 en remontar el gol de Unai García, momento que significó el techo de Osasuna, un equipo que desmiente en cada partido el tópico de equipo defensivo, resistente, directo y sin clase. Lo fue no hace tanto y durante mucho tiempo. Ahora se articula con dos laterales ofensivos, un medio campo configurado con jugadores de buen pie (Iñigo Pérez, Torres, Fran Mérida…) y delanteros incisivos. Desde hace tres semanas paga la ausencia de Chimy Ávila, jugador impagable en Osasuna, que sintió visiblemente su ausencia contra el Real Madrid.

Un buen equipo, en definitiva, que exigió la poderosa reacción madridista. Cuatro oportunidades en un cuarto de hora son muchas más de las que el Madrid puede permitirse. Comenzó tan distraído que Osasuna logró todo lo que quería: un gol, optimismo a raudales y electricidad en las gradas. A diferencia de tiempos anteriores, el día era luminoso, el césped estaba bien arreglado y no había señal alguna del general invierno, el factor que solía convertir las visitas a El Sadar en un obstáculo muy difícil de superar.

La reacción fue instantánea y bien interpretada, aunque no todos se sumaron a la causa. Gareth Bale, que había permanecido en la nevera durante los últimos cuatro partidos, figuró en la alineación de Zidane después de una semana diplomática. Jonathan Barnett, agente del jugador galés, ofreció su versión más amable y habló bien de Zidane. El técnico deslizó que nadie está castigado en el equipo y que tenía en estima a Bale. En el ambiente quedó el perfume del interés general, decretado por el club.

Regresó Bale, pero no estuvo. Pasó por el partido con el etéreo desinterés que tantas veces le caracteriza. Era un buen día para rebelarse. No es su estilo, que tampoco incluye los esfuerzos defensivos. Estupiñán, el poderoso lateral ecuatoriano de Osasuna, convirtió su territorio en un latifundio. Casemiro y Luka Modric tuvieron que acudir varias veces en ayuda de Carvajal, rodeado en los primeros minutos de casacas rojas.

No hubo duda de la superioridad del Madrid desde el gol navarro. Cuatro jugadores se elevaron sobre los demás, Casemiro a la cabeza de todos. Clavó la bandera en el medio campo y se adueñó del partido y de Osasuna, que no encontró la manera de desbordar a uno de los mejores expertos defensivos del mundo. Se añadió muy pronto Modric. Jugó con la soltura y la fiebre de un juvenil. Con 34 años, mantiene el don de la ubicuidad. Acude a muchos sitios y en todos resuelve las jugadas con una claridad extraordinaria.

Isco fue Bale no hace tanto. No aparecía en las alineaciones, ni en el banquillo en ocasiones. Tenía la pinta de jugador perdido, pero Zidane le alineó frente al París Saint Germain en un partido de máxima importancia y desde entonces frecuenta el equipo titular. Jugó muy bien en Pamplona, con un despliegue superior al habitual y un compromiso reseñable. La tarde requería carácter y recursos. En los dos aspectos funcionó Isco.

Benzema dio un curso de inteligencia aplicada al fútbol. Si Bale fue detectable en todo momento (su quietud ayudaba muchísimo a los defensas), Benzema comprendió pronto que los dos García, Unai y David, sufrirían si perdían su referencia. Se retrasó para volantear y desapareció del radar de los centrales, que no sabían a quién y qué marcar. Comenzaron a cometer errores. Desde una zona blanda, sin marcajes a la vista, Benzema aterrorizó a Osasuna en cada una de sus intervenciones. Casemiro, Modric, Isco y Benzema sobresalieron en El Sadar. Los demás acompañaron bien, excepto Bale, sustituido a la hora del partido. Ingresó Lucas y marcó el tercer gol. Ingresó Jovic y clavó el cuarto, un golazo por cierto. Todas fueron buenas noticias para el Real Madrid. La de Bale no fue ni buena, ni mala. Fue Bale, un misterio.

Los arbitrajes cobardicas

De cuando en cuando, el muy bienintencionado Velasco Carballo hace una aparición optimista para alabar el funcionamiento del VAR y encomiar la calidad de nuestros árbitros. Cada poco vienen realidades que le dejan en evidencia. El domingo, sin ir más lejos. Los dos grandes partidos del día, el de Pamplona y el de Sevilla, nos dejaron sendas muestras de arbitraje cobardica, agravado por la incomparecencia del VAR. Hace tiempo que Iturralde advierte de que los árbitros se dejan ir, evitando problemas, recostándose en el VAR, pero el socorro no siempre llega. Y cuando eso pasa la frustración del aficionado es mayor.

En El Sadar, Gil Manzano se tragó una entrada tremenda de Sergio Ramos a Rubén García. Supongamos que le pilló estornudando, por decir algo. Pero, ¿y Cordero Vega, el del VAR? Ponseti se preguntó si estaría viendo el Seis Naciones. Yo pensé que uno de los beneficios del VAR sería acabar con esas entradas desaprensivas, pero no es así. En el descanso lo vería, porque les mandan las imágenes, lo que me parece un error. Y se notó. Algo le rebulló en el interior y compensó en el penalti a Modric y en la entrada de Nacho Vidal a Valverde. Para coronar la tarde, se dejó chotear por Bale cuando le pidió evacuar por el camino más corto.

Ése al que piruleó Bale está considerado como el mejor árbitro por el Comité. El del Betis-Barça, Sánchez Martínez, también élite, arbitró con una reverencia al Barça, especialmente visible con las tarjetas, que soliviantó al público local. El culmen fue la no segunda tarjeta a Sergi Roberto en una entrada de lo más estrepitosa. Debió echar a Lenglet en el penalti, según norma reciente. Ni ahí ni el empujón de Lenglet a Bartra en el 2-2 le socorrió Del Cerro Grande desde el VAR. A cambio, ya con el 2-3, mandó al limbo un penalti claro de Bartra a Messi, por agarrón reiterado. En los dos partidos lo peor con mucho fue el arbitraje.

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