El mundo del motor llora la muerte de Niki Lauda

21 mayo, 2019 · Archivado en Automovilismo, Deportes, Deportes motor, Enfermedades, Enfermedades cardiovasculares, Fórmula 1, Medicina, Muerte súbita, Niki Lauda, Salud · Comentarios desactivados en El mundo del motor llora la muerte de Niki Lauda 

"Con profunda tristeza anunciamos que nuestro amado Niki Lauda murió pacíficamente el 20 de mayo de 2019. Sus realizaciones únicas como atleta y emprendedor son y permanecerán imborrables. Su incansable entusiasmo por la acción, su franqueza y su coraje permanecen como un modelo y una referencia para todos nosotros. Lejos del público era un marido cariñoso y atento, padre y abuelo. Sentiremos mucho su falta". Este es el comunicado que la familia de Niki Lauda ha emitido para anunciar el fallecimiento del mítico tricampeón del Mundial de Fórmula 1.

Una trágica noticia que no ha pasado desapercibida en el paddock del 'Gran Circo', ya que Lauda era una persona muy querida y respetada. Desde su escudería actual, Mercedes, donde ejercía la labor de accionista y asesor técnico, pasando por Ferrari o McLaren, equipos con los que alcanzó la gloria en 1975, 1977 y 1984, para finalizar con campeones como Fernando Alonso o Jenson Button. Todos han querido exhibir sus condolencias y enviar su apoyo y aliente a la familia del piloto austriaco. Descanse en paz.

"Conducir un Fórmula 1 es algo de por sí peligroso. Puedes simplemente sentarte fuera y es más seguro“. Don Andreas Nikolaus Lauda. Descanse en paz.


El accidente que cambió la vida de Niki Lauda

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Todos pasamos por un momento que nos cambia la vida. Y Niki Lauda no fue la excepción que confirma esta regla. Hace muchos años, exactamente 43, Lauda sufrió uno de los accidentes más graves que se recuerdan en la historia del campeonato en el Gran Premio de Alemania 1976. A tal punto llegaron a ser las lesiones producidas en este incidente que el vienés recibió la extremaunción en el hospital de Mannheim.

"Los Fórmula 1 actuales los puede pilotar hasta un chimpancé", es una de las frases más célebres que se recuerdan del austriaco, fallecido este lunes a la edad de 70 años. Porque el piloto de Ferrari, por aquella época, salvó la vida gracias a la actuación de cinco espectadores, un policía y los pilotos Harald Ertl, Guy Edwards y Arturo Merzario. Pero pongamos la máquina del tiempo en funcionamiento.

Con una parrilla total de 40 monoplazas, sólo 25 habían logrado en la jornada de clasificación un crono que les permitiera correr en el zigzagueante y sinuoso trazado de Nürburgring. Y la presencia de la lluvia el domingo 1 de agosto hizo convocar a la FIA a una reunión de urgencia con los pilotos para determinar si se disputaba o cancelaba la prueba.

Niki Lauda, líder destacado en el Mundial con 61 puntos de ventaja sobre el sudafricano Jody Scheckter, abogó por la anulación del gran premio debido a la evidente falta de seguridad que presentaba el circuito, mientras que su gran rival en la competición, James Hunt, defendió su celebración, decisión que finalmente fue apoyada por el resto de participantes.

Sólo se han habían completado dos de las 14 vueltas previstas a la pista ubicada en el estado de Rheinland-Pfalz cuando en la curva de Berwek, Lauda perdió el control de su Ferrari 312T2, golpeando violentamente el guardarraíl y regresando al asfalto envuelto en una nube de fuego.

Quemaduras de primer y tercer grado en la cara, varios huesos rotos, inhalación de gases del combustible con afectación a los pulmones fue el parte médico que emitieron los facultativos al suroeste de Alemania. Niki Lauda seguía vivo de milagro, pero lo que nadie se imaginaba es que su principal preocupación era conseguir el bicampeonato con la Scuderia.

Las victorias de John Watson y James Hunt en los Grandes Premios de Australia y Holanda 1976 respectivamente no hicieron más que aumentar la motivación del vienés de ejecutar una dolorosa recuperación que le llevó 40 días después a participar en el Gran Premio de Italia 1976, dejando para la eternidad una loable cuarta posición en Monza y un casco totalmente ensangrentado.

"Para mí el 1 de agosto es un día como otro cualquiera. No me pongo delante del espejo y digo: '¡Hurra, hurra, hurra, estoy vivo! Seis meses después volví a conducir al mismo nivel o incluso mejor todavía. Y eso sólo es posible si uno supera un problema al cien por ciento. El hecho de recuperarme rápido formaba parte de mi estrategia. No podía estar sentado en casa pensando en ello, por qué pasó y por qué a mí", afirmó Lauda en una entrevista al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung hace unos años.

Un octavo en Canadá, un tercero en Estados Unidos y un abandono en Japón, prueba renombrada como "La traición del Monte Fuji" (sólo Niki Lauda cumplió el convenio de completar una vuelta al trazado de Fuji y regresar a los boxes por las malas condiciones meteorológicas), retrasaron un año el alirón del austriaco con el Cavallino Rampante. Un genio que ahora buscará esa décima ganadora recorriendo las nubes del cielo. Descanse en paz. Don Andreas Nikolaus Lauda.

Niki Lauda, tricampeón de la Fórmula 1

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Recopilación de algunas de las mejores fotografías de la carrera deportiva del piloto nacido en Viena que hoy tristemente ha fallecido.

Niki Lauda: el campeón del milagro en el Infierno Verde

Gesto serio, o más bien seco. Gorra de 'Novomatic' en los últimos años, mirada penetrante y lengua mordaz. Escupía titulares, pocos personajes de la Fórmula 1 han sido más directos a la hora de transmitir un mensaje. Niki Lauda siempre lo fue, recientemente como director no ejecutivo en la todopoderosa Mercedes. Antes, como tricampeón del mundo, uno de los primeros pilotos que destacaba al volante, pero también dando instrucciones en el garaje.

Nació el 22 de febrero de 1949 en Viena, Austria, en una familia de empresarios de éxito que no acogió de buen grado su afición por el automovilismo. No importó: su determinación y su aparente facilidad para encontrar financiación le llevó a ocupar volantes en la Fórmula 2, que entonces sí era una antesala, y la Fórmula 1. Debutó en 1971 con March. Con ellos completó la temporada, repleta de abandonos y puestos discretos que no mejoraron en 1973, cuando se incorporó a BRM también como piloto de pago.

Allí coincidió con el veterano suizo Clay Regazzoni, quien no dudó a la hora de recomendárselo a Ferrari un año después. El 28 de abril de 1974, en una carreda limitada a dos horas por culpa de la lluvia, Lauda consiguió su primera victoria en el GP de España disputado en el Jarama. Era la 50ª de Maranello en el Mundial. En 1975, con nueve poles y cinco victorias en Mónaco, Zolder, Anderstorp, Paul Ricard y Watkins Glen logró su primer título de campeón del mundo con la Scuderia.

Lauda, disciplinado, perfeccionista y obsesionado con las carreras durante las 24 horas del día, coincidió en tiempo y lugar con su antagonista, el piloto británico James Hunt, quien quiso vivir tan rápido como pilotaba. En 1976 su tensa rivalidad llevó a ambos a cometer riesgos en la pista.

Uno de ellos supuso un episodio único para el deporte del motor, quizás el accidente más famoso de la historia, con un desenlace inesperado. Milagroso. Alemania 1976. A las dos vueltas de comenzar la carrera en un encharcado Nurburgring Nordschleife, Niki Lauda perdió el control de su Ferrari, que rebotó en el guardarraíl y regresó al asfalto convertido en una bola de fuego. Pasaron varios segundos hasta que fue socorrido y extraído del monoplaza, las quemaduras de primer grado ocupaban su cuerpo. Estuvo cuatro días en coma y llegó a recibir la extremaunción, pero apenas un mes después volvió a subirse al Ferrari para competir. Perdió aquel Mundial, el accidente le dejó cicatrices en el rostro con las que debió convivir para siempre. Pero volvió del Infierno Verde (donde nunca ha vuelto la F1 desde entonces) con el respeto de la Fórmula 1. Y un año después, en 1976, ganó su segundo Mundial.

Tras dos años en Brabham, fichó en 1982 por la McLaren de Ron Dennis con el impulso de Marlboro. Ayudó a sentar las bases de la segunda era triunfal de Woking y ganó dos carreras, aunque durante dos temporadas los abandonos fueron la tónica habitual. Se adjudicó el título en 1984 con medio punto de ventaja sobre Prost, la ventaja más pequeña. Un año después se retiró con 171 grandes premios, 25 victorias, 24 poles y 54 podios. Pero ha seguido vinculado al Mundial hasta estos días como comentarista de televisión, jefe de equipo (en Jaguar, por ejemplo) y en la actualidad una de las caras visibles de Mercedes, además de accionista de la escudería.

Hasta siempre tío Niki, el piloto que venció a la muerte

21 mayo, 2019 · Archivado en Automovilismo, Deportes, Deportes motor, Fórmula 1, Niki Lauda · Comentarios desactivados en Hasta siempre tío Niki, el piloto que venció a la muerte 

Con las manos en los bolsillos, la mirada de un coche a otro y su eterna gorra roja, Niki Lauda saludaba a los que se cruzaban con él en la parrilla de salida del GP de Italia en 2012. Llámenme tonto, pero después de un varios años siguiendo el Mundial de Fórmula 1 empecé a sentir que de verdad estaba en los grandes premios el día que me saludó Niki con una gran sonrisa, eh, español... me dijo. Hablamos brevemente, de Ibiza, de Alonso, de coches. Y solo por eso aquel viaje había merecido la pena. Niki era una auténtica leyenda de las carreras, uno de esos pilotos que siempre será piloto como, que llevaba en el cuerpo las cicatrices de una vida dedicada a su pasión y que era respetado como el gran campeón que siempre será por todo el mundo en el universo de egos, vanidades y envidias de la Fórmula 1.

Lauda logró tres títulos mundiales, pero sobre todo será siempre recordado por la manera en que venció a la muerte, aunque ahora haya muerto a los 70 años. Fue en aquella carrera en Nürburgring, en la curva Bergwerk, tres pilotos le ayudaron, entre ellos el mítico Merzario que se jugó la vida literalmente para sacar a Niki del coche, tiempo después le regalaría un reloj de oro que Arturo aún enseña en los circuitos. En ese tiempo incluso le llegaron a dar la extremaunción dada la gravedad de sus lesiones, pero Lauda sobrevivió, volvió a competir y solo la lluvia y los fantasmas le dejaron sin título ese año. Andreas Nikolaus Lauda decía que lo quería y lo que muchos pensábamos, que el Ferrari de Alonso era una mierda o que el asturiano era “el mejor ahí fuera”. Estaba por encima de todo y de todos porque pocos como él habían vencido a la muerte, en la F1 muchos le conocían como un abuelo o un tío mayor, fue un privilegio compartir unos momentos y un tiempo con esta leyenda, hasta siempre tío Niki, larga vida allá donde estés, tú que venciste a la muerte.

 

 

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