La natación vuelve a la piscina: «Al inicio pensaban para respirar»

18 mayo, 2020 · Archivado en Deporte femenino, Deportes, Deportes acuáticos, Natación, Natación sincronizada, Waterpolo, Waterpolo femenino · Comentarios desactivados en La natación vuelve a la piscina: «Al inicio pensaban para respirar» 

“Aleluya”, escribía Mireia Belmonte en su Instagram con una foto de la piscina descubierta del CAR de Sant Cugat, su centro de entrenamiento desde que era adolescente y que llevaba más de dos meses sin pisar. Una imagen con muchas horas de espera, las que han tenido que aguantar los nadadores, quienes 66 días después han podido volver a nadar en su hábitat. “En los primeros 300 metros tenían que pensar para respirar, no se acordaban”, explica Jordi Jou, técnico del CN Sant Andreu: "Luego, ya fue mejor. Es como volver de unas vacaciones".

El primer turno fue a las 8:00. Jessica Vall, Mireia, Marina García, Lidón Muñoz, Albert Escrits y África Zamorano han inaugurado la piscina y las medidas de seguridad del CAR. “He conducido con mascarilla y guantes. Al llegar, bajé la ventanilla y me tomaron la temperatura. Me han dicho dónde debía aparcar. El día anterior ya me confirmaron que nadara por la calle 4. Hemos hecho todos un calentamiento a dos metros de distancia y nos pusimos a nadar. En total, cuatro kilómetros”, relata Vall.

El entrenamiento ha tenido momentos divertidos. “Jou nos ha dicho que hagamos las series en el tiempo habitual… Obviamente hemos tardado mucho más. Nos hemos dedicado a disfrutar y recuperar sensaciones”, explica la medallista mundial. Los nadadores entrenarán todos los días y verán como el grupo se ampliará con la llegada de los que residen fuera de Barcelona. Joan Lluis Pons, Alberto Martínez y Jimena Pérez, que pertenece a los grupos de entrenamiento de Jou y Fred Vergnoux, se incorporarán esta semana. Mireia ya empieza este lunes con doble sesión.

Al margen de la natación, el waterpolo y la sincronizada también han vuelto. Mayuko Fujiki, con mascarilla, ha dirigido una sesión individual: las nadadoras se reparten a lo largo del día en la piscina interior de la nueva instalación del CAR. El waterpolo ha cogido el relevo de la natación en la piscina descubierta. “Veíamos a las compañeras a dos metros. Teníamos que chillarnos para comunicarnos”, bromea la portera de waterpolo Laura Ester, que ha estado con otras integrantes de la Selección femenina, como Anni Espar, Marta Bach, Pili Peña o Roser Tarragó.

“Es la vez que menos hemos tardado en tirarnos a la piscina. La sensación fue rara, como si el agua pesara, como si fuera un algo compacto”, explica Ester, quien reconoce que “de momento no podemos tocar el balón”. La portera sabe que “debo volver a acostumbrarme a estar en la portería”, aunque para ello ha intentado en casa hacer ejercicios de reacción y coordinación con una bola de tenis. Esta tarde se incorporan a los entrenamientos el resto del equipo femenino y la Selección masculina.

“Para mí este es el inicio de la pretemporada 2020-21”, dice Jou. La natación vuelve a la piscina consciente de que su camino a Tokio 2020 puede ser, con toda probabilidad, un auténtico desafío después de 66 días alejada de su hábitat.

Las Vegas sin luces

14 abril, 2020 · Archivado en Deportes, Deportes acuáticos, Instalaciones deportivas, Natación, Natación sincronizada, Polideportivos · Comentarios desactivados en Las Vegas sin luces 

A punto de decretar el confinamiento en el estado de Nevada (Estados Unidos), Marga Crespí, exnadadora de sincro y medallista olímpica y mundial, acudió en coche a Las Vegas Strip para ir por última vez al teatro en el que, desde hace tres años y medio, actúa en uno de los shows del Cirque du Soleil. "Antes había ruido, ahora silencio. Fue triste. Las luces estaban apagadas, la piscina vacía, el teatro vacíoNo había nadie en las calles. Nuestro show llevaba celebrándose 15 años de manera permanente. Todos imaginábamos cómo podía ser Las Vegas sin gente, pero ahora lo hemos vivido", relata desde su casa ubicada en una urbanización cerca del centro.

Estados Unidos está siendo el país más azotado por el COVID-19. La mallorquina explica cómo se vive la enfermedad. "La gente desconectada con Europa no era consciente de la realidad, ni el presidente", asegura Crespí, quien deja claro las condiciones de vida en el país. "Aquí todo es abusivo. Sí, ganas más dinero, pero gastas más. Pago 70 euros mensuales de seguro médico y 125 del seguro del coche. Además, cuando voy al dentista me cobran 450 euros por arreglarme una caries. Si no tienes seguro médico, te curas un resfriado, pero si es algo más grave…", reflexiona.

Pese a estas peculiaridades del sistema, Crespí también destaca el altruismo de muchas comunidades. "Hay espíritu solidario, se hacen crowdfundings y los restaurantes ofrecen comida gratis a la gente más necesitada", señala. Incluso, otra moda totalmente americana, donde la tenencia de armas está totalmente legalizada, ha crecido. "Casi todo el mundo tiene una. La gente dice que pueden llegar tiempos salvajes. Nos ofrecieron, pero nosotros no queremos", comentó la exinernacional de sincro.

En medio de esta pandemia, y a la espera de restablecer la normalidad, Crespí reconoce que la sincro le ha dado todo en la vida. "Soy lo que me ha formado, y fue en la sincro. Además me ha aportado amistades", comenta. Recientemente, acudió a Houston a ver a Irene Montrucchio, que trabaja allí y es entrenadora de un club. Ambas fueron compañeras y bronce en Londres 2012 en la rutina de equipo. Después, se fueron de vacaciones y visitaron a Andrea Fuentes, seleccionadora estadounidense de sincro y excompañera.

La mallorquina llegó a ser la pareja de Ona Carbonell en las pruebas de dúo del Mundial de Barcelona 2013. Una vez retirada, y tras operarse la cadera, se trasladó a Estados Unidos a formar parte de este espectáculo junto con otras exnadadoras de sincronizada: "En verano me volvieron a operar, pero no me han quedado secuelas de mi etapa como deportista", reconoce ahora, inmersa en mil y un proyectos.

La FINA suspende el preolímpico de natación sincronizada

La Federación Internacional de Natación (FINA) anunció este jueves el aplazamiento del evento clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 de natación artística, que debía disputarse en la ciudad nipona del 30 de abril al 3 de mayo, así como la prueba de la Copa del Mundo de saltos prevista entre el 21 y 26 de abril.

La FINA informó a sus 209 federaciones miembro de su decisión de posponer estos dos eventos debido a la crisis sanitaria producida por la pandemia de COVID-19.

Tras haber consultado al Comité Olímpico Internacional (COI) y a la organización de los Juegos Olímpicos, la FINA decidió aplazar al mes de junio la Copa del Mundo de saltos y el torneo preolímpico de natación artística, que deberán disputarse en Tokio en un lugar y en una fecha por determinar.

En su comunicación a sus miembros, la FINA aseguró que está haciendo "todo lo posible para preservar la salud de los deportistas, entrenadores y oficiales", teniendo en cuenta las "limitaciones severas" que se están produciendo en sus entrenamientos y en su preparación para los Juegos Olímpicos.

"La FINA se está esforzando en preservar la integridad del proceso de clasificación, adaptándolo a los tiempos difíciles que estamos viviendo", subrayó.

La federación internacional de natación también pospuso la prueba de las Series Mundiales de saltos de Londres (prevista del 27 al 29 de marzo) y el Grand Prix de Kuala Lumpur (previsto del 5 al 7 de junio). El Grand Prix de Singapur, que debía disputarse del 29 al 31 de mayo, fue cancelado.

La exigencia de la Natación

Los deportes acuáticos españoles, englobados federativamente bajo el nombre de Natación, suman 15 medallas olímpicas desde que se estrenó en el cajón en Moscú 1980. Casi la mitad de ellas, siete, han llegado en los dos últimos Juegos: cinco en Londres 2012, por ahora el récord, y dos en Río de Janeiro 2016. Si añadimos Pekín 2008 al recuento, subimos a nueve metales. La piscina ha puesto un listón tan alto en su historia reciente, que ya no puede bajar de esa exigencia. Desde fuera se espera que la Natación añada más podios a su lustroso medallero en Tokio 2020. Y desde dentro se trabaja para ello sin límites en la ambición, pero con realismo. Así nos lo contaron este lunes en el sexto Desayuno Olímpico de AS, donde Fernando Carpena, el presidente de la RFEN, asumió el reto: “Sabemos que se nos exige mucho”.

Desde punto de partida, desgranar las posibilidades tiene una enorme complejidad, porque la RFEN aglutina cinco deportes olímpicos en una misma federación, sin más parecido entre ellos que el agua. Los dos que más se asemejan son la natación en piscina y aguas abiertas, incluso ha compartido muchas veces nadadores: Erika Villaecija fue un buen ejemplo. Los otros tres son absolutamente diferentes: el waterpolo, la sincronizada (ahora renombrada como artística) y los saltos. Dentro de este repóquer, el waterpolo se ha convertido en el buque insignia, igual que fue Mireia Belmonte en Río o la sincro en Pekín. “Vamos a luchar por el oro”. A partir de ahí, cada uno de los otros deportes tienen su vida propia. Los saltos ya verían como un éxito la clasificación; la sincronizada está en pleno viaje de regreso; las aguas abiertas buscarán su sorpresa… ¿Y la natación? Ahí se abren las mayores interrogantes. Mireia ya no es el seguro de podio que en tiempos cercanos, lo que no quiere decir que no pueda pelearlo. Y detrás de ella suenan nombres que sueñan con prolongar la historia: Joanllu Pons, Hugo González, Jessica Vall, Marina García, Alba Vázquez… Con ilusión, pero sin garantías.

Ona: «Volver siendo madre es también un reto bonito»

9 octubre, 2019 · Archivado en Anna Tarrés, Deportes, Deportes acuáticos, Gemma Mengual, Natación, Natación sincronizada, Ona Carbonell · Comentarios desactivados en Ona: «Volver siendo madre es también un reto bonito» 

¿Cuándo tomó la decisión de que era el momento de hacer un paréntesis?

Me costó, es la decisión más difícil que ha tomado. La sincro es mi vida y los Juegos son un sueño aunque haya ido a varios y haya ganado medallas. El esfuerzo es grande. Lloré, pero la familia es lo importante. Siempre prioricé el deporte.

Ya explicó los motivos en su comunicado, pero ¿puede concretar más?

Hay un familiar con unos problemas de salud y mi corazón sentía que había que cambiar las prioridades. Es incompatible preparar unos Juegos con ello. Tuve la sensación de que si seguía, me arrepentiría de no priorizar lo importante. También hay otro motivo. Hace dos años que me había planteado ser madre. Llevo 12 años con Pablo: yo tengo 29 y él 35. Pensé que era un buen momento y lo hablé con mi entrenadora. Lo dejaré un tiempo.

¿Y cómo se imagina esa vuelta?

No quiero anticiparme, pero hay muchos casos, como el de la rusa Romashina, que regresó y está mejor. También Serena Williams. Por nuestro cuerpo lo tenemos difícil, pero volver como madre es algo bonito. Mi prioridad ahora es la familia y en el futuro ya se verá.

En 2010, Mengual hizo un paréntesis para ser madre, pero Tarrés la dejó fuera del equipo de Londres 2012. ¿Usted lo tiene atado?

Siempre se corre el riesgo de que tu cabeza y tu cuerpo no respondan. Ahora estoy centrada en otras prioridades. He hablado con Mayu (seleccionador), he comido hasta 20 veces con ella estos meses. Quiero seguir vinculada. Me pasaré cada semana, les ayudaré... Es el mejor grupo humano en el que he estado.

¿Es la primera vez que se le ha pasado por la cabeza parar?

Muchas veces quise dejarlo, como todos los deportistas. Por el cansancio, por el frío, por no poder estudiar... Ahora estaba en mi mejor momento, en la madurez.

¿Cómo deja la sincro?

El legado se crea con los años. Cuando vas haciendo bien las cosas, vas escalando. Este grupo tiene el mejor equipo técnico. Mayu lo está haciendo bien. Hay futuro y talento. No es tan fácil ganar medallas. La sincro tiene ahora a Iris Tió, que es humilde, trabajadora y buena candidata a ser referente... Luego están Sara Saldaña, Paula Ramírez y Berta Ferreras. Están evolucionando.

¿Ha asimilado ya los éxitos del último Mundial?

Aún no me lo creo.

¿Cómo vive estos días sin la rutina de los entrenamientos?

Sigo asimilándolo. Pude ir al campo de golf con Pablo, que es un deporte que le gusta. Es un cambio precioso. Fui a la boda de mi primo, y nunca había estado en bodas de familiares. Viajé con la familia de Pablo. Luego tengo proyectos, como un segundo libro; estar con los patrocinadores, y una idea culinaria que no puedo adelantar aún... Y a ver si acabo con los estudios de Diseño.

Ya le toca...

Sí, llevo tiempo (sonríe).

Usted no estará en Tokio y serán los últimos Juegos de Mireia, Nadal, Pau Gasol, Craviotto... ¿Se acaba una gran generación?

El deporte español tiene mérito porque se consiguen muchos éxitos con menos deportistas que en otros países. Hay un factor generacional y nadie puede luchar contra ello. Ojalá que haya otros Nadal, Gasol, Carolina Marín o Lydia Valentín. Hay que fabricarlos.

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