El ejemplo de Phelps

20 mayo, 2020 · Archivado en Cadenas televisión, Deportes, Depresión, Enfermedades, Enfermedades mentales, ESPN, Medicina, Michael Phelps, Programas deportivos, Salud · Comentarios desactivados en El ejemplo de Phelps 

Cómo estás? Nos preguntan cada día. ¿Y cuántas veces contestamos que bien y seguimos adelante? ¿Cuántas veces admitimos la verdad tanto a nosotros mismos como a los demás? ¿Quieres saber mi verdad? ¿Qué tal estoy? ¿Cómo estoy llevando la pandemia y el confinamiento? Lo diré de esta manera: "Sigo respirando". Éste es el comienzo de la carta que Michael Phelps ha publicado en ESPN y en la que habla sin tapujos de su depresión y de lo duro que le está resultando lidiar con ella ahora. Porque se suponía, como él escribe, que ya la había superado después de estar en terapia, cerrar de manera brillante su carrera en los Juegos de Río 2016, casarse y tener hijos. "Pero esta enfermedad nunca se termina. Tienes días buenos y malos. No hay un final", añade.

El ejemplo de Phelps va mucho más allá de su extraordinaria trayectoria como nadador, siendo el deportista más condecorado de todos los tiempos con 28 medallas olímpicas, 23 de ellas de oro. Ya habló abiertamente de sus problemas antes de despedirse en Río y rompió en pedazos el tabú de que alguien como él, un deportista célebre, adorado y millonario, podía sufrir depresión. Entonces afirmó que la terapia le había salvado literalmente la vida porque había tenido ideas suicidas. Ahora vuelve a desnudarse emocionalmente para contar que el confinamiento y la pandemia le han golpeado duro y que él, como tantos otros, está "luchando contra los demonios interiores más que nunca".

La ausencia de rutinas y la ansiedad añadida por la crisis global que ha causado el COVID-­19 se están cebando con los más vulnerables física y mentalmente. Y la lección de Phelps es que nos puede suceder a cualquiera de nosotros, que no hay que vivirlo como algo vergonzante, sino que es necesario pedir ayuda y que hablar sobre ello es un alivio y un paso necesario. Su testimonio es más valioso que todas sus medallas. Después de leerle, cuando me pregunten qué tal estoy, empezaré por decirme la verdad. Es un comienzo.

La desgarradora carta de Phelps

La desgarradora carta de Michael Phelps proyecta el lado más humano del deportista, desnuda las debilidades de ídolos a quienes habitualmente visualizamos con superpoderes, como héroes de Marvel, mientras coleccionan victorias y récords. El deportista más laureado en la historia de los Juegos, con 28 medallas olímpicas, ya había hecho públicos sus problemas de depresión, que desde fuera creíamos superados. “Nunca desaparece”, revela en su estremecedor relato, donde suelta frases tan impresionantes como “me siento inútil”, “me apago por completo” o “ya no quiero ser yo”. Unos pensamientos que contrastan con la imagen de invencibles que reflejan estos referentes sociales. Las enfermedades de salud mental han sido tabú en el deporte, nunca se han tratado con la naturalidad de una lesión de otro tipo, pero afortunadamente cada vez son más quienes han dado el paso para contar sus experiencias. Que uno de ellos haya sido Phelps, un icono mundial, ayuda a los demás. Andrés Iniesta, Liz Cambage, Edurne Pasaban, Álex Abrines Los ejemplos proliferan en los últimos tiempos.

La carta de Phelps ha multiplicado su impacto porque se ha producido en plena pandemia, cuando diversos estudios aseguran que los problemas mentales se han incrementado a causa del encierro y de los estragos del virus. Depresión, angustia, ansiedad… El Tiburón de Baltimore se ha sentido así “durante la mayor parte de esta cuarentena”. Igual que otros muchos ciudadanos que no saltan a la primera plana. En previsión de esta amenaza, el CSD articuló un servicio de apoyo psicológico, coordinado por una ilustre deportista, Jennifer Pareja, desde los primeros días de confinamiento, en colaboración con la AEPSAD. Una veintena de deportistas españoles han sido atendidos de forma continuada durante este periodo. Porque no son superhéroes… Y eso hace que los admiremos aún más.

Milak, tan predestinado como Phelps

Dos países europeos rara vez defraudan en las grandes citas de la natación. La admirable insistencia de Italia y Hungría se confirmó ayer en una jornada antológica. Kristof Milak, 19 años, logró lo que nunca consiguieron el surafricano Chad Le Clos y el húngaro Laszlo Cseh, dos fenómenos de la mariposa. El chaval húngaro destrozó el récord mundial de Michael Phelps en los 200 mariposa, una hazaña que parecía inevitable. Milak es un predestinado. Como Phelps irrumpió como un relámpago con 16 años. Estaba escrito que rompería el récord (1.51.51 minutos) del nadador más célebre de la historia. No ha tardado mucho.

En una final que Chad Le Clos lanzó de manera trepidante, con la esperanza de romper el ritmo de su joven rival, Milak persiguió su estela sin pestañear, antes de un devastador ataque final. Le Clos levantó bandera blanca y se resignó a la derrota. El húngaro tenía dos planes: ganar su primer título mundial y batir el récord de Phelps. No falló. Su marca 1.50.73 impresiona aún más porque Phelps logró su registro en 2009, propulsado por un bañador de poliuretano, aceptados aquel año y prohibidos después.

Milak es el perfecto representante de la natación húngara, productora de campeones desde tiempo inmemorial. Hay una expresiva relación con el agua en un país de apenas 10 millones de habitantes. Italia supera los 60 millones y no tiene comparación en el arco mediterráneo. Fabrica nadadores de primer orden década tras década. Dos de ellos se lucieron ayer en Gwangju. La eterna Federica Pellegrini, que ha ganado todo desde 2008, derrotó a la australiana Ariarne Titmus y a la sueca Sarah Sjostrom en la final de 200 metros. Giorgio Paltrinieri, el dinámico fondista que se pasea en Europa, ganó la prueba de 800 metros con un nuevo récord de Europa. De España, no hay noticias. Tan cerca y tan lejos de Italia