La elegancia zurda de España

Una de las mejores noticias que dejó el partido de anoche fue la extraordinaria conexión de la banda izquierda con Jordi Alba y Asensio, que alcanzó su cuota álgida de plasticidad en la jugada del 1-0, definida por otro zurdo, Rodrigo Moreno. Alba y Asensio, Asensio y Alba combinaron, se intercambiaron la posición de mitad de campo en adelante, hicieron desmarques hacia el interior, hacia el exterior pero, sobre todo, profundizaron. A parte de la jugada del 1-0, Alba marcaría también en el minuto 40 a pase de Asensio, aunque fuese anulado. Y Asensio estuvo a punto de marcar dos veces. Alba se entendió con Asensio con la misma soltura que lo con Messi en el Barça. Buena pareja.

Siempre hemos escuchado que los zurdos ven el fútbol de otra manera, que son más habilidosos y que su técnica es superior. Se estima que sólo el diez por ciento de la población mundial es zurda. Sin embargo, esa proporción se multiplica en el fútbol, pues raro es el equipo en cuyo once inicial no haya cuatro jugadores o más de pie izquierdo: un central, el 3, un centrocampista y un delantero. Al menos. Cuatro de once, un 36 por ciento.

Luis Enrique, que era diestro pero que una parte de su carrera como futbolista la desempeñó por la izquierda, sabe de la importancia de los zurdos en un equipo. Quizá por eso, o por simple casualidad, diez de los 23 futbolistas (44%) que componen esta convocatoria son zurdos: Rodrigo, Asensio, Canales, Saúl, Bernat, Gayà, Jordi Alba, Íñigo Martínez, Hermoso y Pau López. Con Lopetegui en el pasado Mundial, por ejemplo, sólo eran ocho.

Los zurdos siempre se han quejado que viven en un mundo creado para diestros. No hay más que ver las manillas de las puertas, los electrodomésticos... Posiblemente un campo de fútbol sea de los pocos escenarios deportivos donde el zurdo nunca ha tenido desventaja. No así en otros. El golfista Sergio García, por ejemplo, es un zurdo que juega a diestras porque cuando por primera vez quiso coger un palo de golf, a los tres años, no había palos específicos para zurdos.

Ser zurdo no siempre estuvo bien visto. Se les relacionaba con lo negativo. En fútbol, al contrario, representan la exquisitez. Quizá por eso la única obra de Picasso relacionada con este deporte, la escultura Futbolleur, expresa el movimiento de un futbolista zurdo al golpear el balón.

La elegancia zurda de España

Una de las mejores noticias que dejó el partido de anoche fue la extraordinaria conexión de la banda izquierda con Jordi Alba y Asensio, que alcanzó su cuota álgida de plasticidad en la jugada del 1-0, definida por otro zurdo, Rodrigo Moreno. Alba y Asensio, Asensio y Alba combinaron, se intercambiaron la posición de mitad de campo en adelante, hicieron desmarques hacia el interior, hacia el exterior pero, sobre todo, profundizaron. A parte de la jugada del 1-0, Alba marcaría también en el minuto 40 a pase de Asensio, aunque fuese anulado. Y Asensio estuvo a punto de marcar dos veces. Alba se entendió con Asensio con la misma soltura que lo con Messi en el Barça. Buena pareja.

Siempre hemos escuchado que los zurdos ven el fútbol de otra manera, que son más habilidosos y que su técnica es superior. Se estima que sólo el diez por ciento de la población mundial es zurda. Sin embargo, esa proporción se multiplica en el fútbol, pues raro es el equipo en cuyo once inicial no haya cuatro jugadores o más de pie izquierdo: un central, el 3, un centrocampista y un delantero. Al menos. Cuatro de once, un 36 por ciento.

Luis Enrique, que era diestro pero que una parte de su carrera como futbolista la desempeñó por la izquierda, sabe de la importancia de los zurdos en un equipo. Quizá por eso, o por simple casualidad, diez de los 23 futbolistas (44%) que componen esta convocatoria son zurdos: Rodrigo, Asensio, Canales, Saúl, Bernat, Gayà, Jordi Alba, Íñigo Martínez, Hermoso y Pau López. Con Lopetegui en el pasado Mundial, por ejemplo, sólo eran ocho.

Los zurdos siempre se han quejado que viven en un mundo creado para diestros. No hay más que ver las manillas de las puertas, los electrodomésticos... Posiblemente un campo de fútbol sea de los pocos escenarios deportivos donde el zurdo nunca ha tenido desventaja. No así en otros. El golfista Sergio García, por ejemplo, es un zurdo que juega a diestras porque cuando por primera vez quiso coger un palo de golf, a los tres años, no había palos específicos para zurdos.

Ser zurdo no siempre estuvo bien visto. Se les relacionaba con lo negativo. En fútbol, al contrario, representan la exquisitez. Quizá por eso la única obra de Picasso relacionada con este deporte, la escultura Futbolleur, expresa el movimiento de un futbolista zurdo al golpear el balón.