“Cubells llegó a un acuerdo con el Santos para fichar a Pelé”

17 marzo, 2019 · Archivado en Deportes, Equipos, Futbol, Luis Casanova Giner, Valencia CF · Comentarios desactivados en “Cubells llegó a un acuerdo con el Santos para fichar a Pelé” 

El Valencia cumple hoy 100 años....

Y mi padre fue presidente durante casi 20 (1940-1959). ¡Una quinta parte! ¿Y sabe qué me decía que fue lo mejor? El cariño de los futbolistas. Juan Ramón, Puchades,... Fue padrino de boda de Iturraspe y Mundo. Por mi casa cada tarde pasaba alguno a contarle sus problemas. Esa familiaridad cuesta hoy encontrarla. De Pedro Cortés y Jaume Ortí sí me hablan bien muchos futbolistas.

¿Cómo llegó su padre al fútbol? Porque en 1936 ya fue presidente interino del club.

Mi abuelo lo envió a estudiar inglés a Londres. Allí un amigo se lo llevó a un partido y le cautivó. Se hizo socio del Arsenal. Regresó a España, entró en el Valencia... y hasta el 59.

¿Cuál es su primer recuerdo del Valencia?

¿El mío? Piensa que yo iba a los Jesuítas y mi padre ya era presidente. Pero recuerdo que me impactó mucho la Liga de 1947. ¡Qué retrasada estaba España! No supimos que éramos campeones hasta 30 minutos después de serlo.

¿Por qué?, ¿qué pasó?

El Valencia jugaba contra el Gijón en Mestalla. Hasta la bandera. Ganamos 6-0. Pero no dependíamos de nosotros. Tenía mínimo que empatar el Athletic en Coruña, ya descendido, y tampoco podía ganar el Atlético, que jugaba en su casa contra el Madrid. En el vestuario había un teléfono. Parece que aún estoy viendo a Luis Colina (secretario general) gritando: “¿Demora?, ¿demora?, ¿cómo que demora? ¡Qué tengo fuera a miles de personas esperando!”. La telefonista no le podía pasar las llamadas con Madrid y Coruña y hasta media hora después no nos enteramos del empate del Athletic y la derrota del Atlético. ¡Éramos campeones! Mestalla se enteró de la noticia por la megafonía.

¿Cuál es el mejor Valencia que usted ha visto?

El de la década de los 40. Era el mejor equipo de España. El Valencia y el Athletic, hasta que llegó Di Stéfano al Madrid. Al Valencia de los 40 sólo se le acerca el de (Rafa) Benítez. ¿Y sabe por qué? Los jugadores sufrían la derrota y sentían cada victoria. Los equipos son como las cosechas de vino.

¿En qué sentido?

Las viñas siempre son las mismas, pero las cosechas, no. El fútbol es igual. Benítez pilló una cosecha buena y la hizo campeona: Albelda y Baraja eran futbolistas de los de antes. Esos habrían jugado seguro en el Valencia de mi padre.

¿Alguno más?

Hay jugadores que serían futbolistas en cualquier época. Pero de esos hay pocos, no se crea. Claramunt, Subirats, Arias... Recuerdo que mi padre se encontró un día con Fernando (Gómez Colomer) y le dijo: “Usted es el único que habría jugado en mi época”.

¿Cuál sería su once de la historia del Valencia?

De portero, sin dudarlo, Eizaguirre. Defensas, el mejor ha sido Arias. Él y Sendra, que lo fue gracias a Cubells que lo reconvirtió. ¡Qué ojo tenía Cubells! Laterales ha habido buenísimos: Sócrates, Piquer, Vidagany... de ahora me encanta Gayà. Ese chico llegará lejos porque es fuera de lo común, como pasó con Jordi Alba.

¿Medios y delanteros?

El delantero más espectacular que he visto fue Faas Wilkes. Ése no era muy trabajador, pero en cinco jugadas te ganaba para siempre. Wilkes tenía más calidad que Di Stéfano y Maradona, aunque ellos eran más jugadores de equipo. De extremos Epi, Mañó, Guillot, Subirats, Claramunt... es que si me pongo a hablar de jugadores, te quedas sin espacio.

¿Su padre por quién tenía predilección?

Por Puchades. También por Epi, al que cuidó como a un hijo, por eso le dolió mucho que montara en rebeldía para irse a la Real Sociedad. Igoa también se fue. Pero él pidió permiso y lo hizo mejor.

Con Puchades no tuvo ese problema. Él rechazó siempre salir del Valencia.

También Amadeo, al que cada verano lo quería fichar Bernabéu. Pero, fíjate, Puchades es de los pocos jugadores a los que mi padre le aconsejó irse. “Antonio, el Barcelona te paga tres millones de pesetas y nosotros sólo podemos darte uno”, le decía. Un buen piso en esos años costaba 60.000 pesetas. Imagínate. Un día quedaron a comer con el presidente del Barcelona y Puchades le dijo: “Mire señor, nunca le voy a poder meter un gol al Valencia porque yo soy del Valencia y si me voy a Barcelona, el Garbí me pilla muy lejos y a mí allí me esperan todas las tardes para jugar la partida”. Puchades tenía unos principios nobles, era un sabio popular.

¿El mejor fichaje de su padre?

No fueron jugadores, Luis Colina, secretario general, y Eduardo Cubells, secretario técnico, que es la parcela más importante de un club. Cubells, como Pasiego, tenía un instinto especial para fichar.

Pasiego fichó a Kempes.

Y Cubells tenía un acuerdo verbal con el Santos por Pelé.

¿Por Pelé?

A Cubells le gustaba el fútbol brasileño y cuando se permitió fichar extranjeros, a Brasil que se fue más de un mes. Un día llamó a mi padre y le dijo: “Hay un chico de 17 años que va a ser un fenómeno, se llama Pelé”. “Fíchalo”, le dijo. Cubells llegó a un acuerdo con el Santos, que se firmaría cuando Pelé regresara del Mundial de 1958. Pero Pelé hizo una maravilla de Mundial y el Santos dijo que ya no lo vendía.

¿Qué jugador le ha hecho salir de casa para ir a Mestalla a verle?

¿Por querer verle a él? Pues aparte de Wilkes (piensa), Guillot. Se movía en no más de 40 metros, pero ahí era el amo. La clase de Subirats también me entusiasmaba. Kempes, claro. Veloz, fuerte, aguerrido. ¿Alguno más reciente? Es que dejé de ir a Mestalla cuando escuché: “Tuzón, suelta los duros”. Con lo que hizo Arturo por el Valencia, que lo cogió en Segunda, arruinado y lo levantó.

¿Cómo vivió la familia Casanova el descenso de 1986?

Pues mal. Triste. Pero el Valencia no murió de un infarto sino de una larga enfermedad. Se veía que el equipo moría. No se olvide que tres años antes un gol de Tendillo evitó el descenso. Ese día no quise ir al fútbol. Yo no voy a entierros. Curiosamente por la mañana estuve en el hotel Azafata, donde estaba alojado el Madrid. Fui a saludar a Luis de Carlos (presidente) y me dijo: “No vais a descender, es un pálpito, he estado en la charla de Di Stéfano y no me ha gustado”. El Madrid salió a empatar porque le valía para ser campeón, pero el gol de Tendillo hizo que Mestalla apretara hasta la victoria. Pero bueno, tres años después, al pozo de Segunda.

¿Alguna vez llamaron a su padre para que volviera?

No, nunca. Él jamás hubiera vuelto. Tras la muerte de mi hermana, se retiró en Oliva. Mi padre se tenía que haber ido muchísimo antes de lo que se fue, pero es que nadie quería ser presidente. Hasta Paco Roig nadie cobraba, al revés, se perdía mucho dinero.

¿Cuánto le costó a él?

Nunca lo dijo. Creo que fue Samitier el que dijo que si el fútbol fuera negocio, los primeros que estarían en los clubes serían los bancos. El Valencia siempre estuvo endeudado, aunque siempre pagó sus deudas. Por eso no entendí que lo transformaran en Sociedad Anónima. La situación económica del Valencia de Tuzón era mejor o igual que la del Madrid, Barcelona, Athletic y Osasuna. La conversión destruyó al Valencia que habíamos conocido

Pero el Valencia sigue.

Cuando un club es de todos los socios, no hay privilegios. Pero cuando hay acciones, empiezan las puñaladas y así nos ha ido. Con Juan Soler se consumó el desastre. El juicio con Albelda fue dantesco, qué barbaridad. ¡Un presidente y un capitán! Las acciones nos han llevado a un inversor extranjero, y no lo digo como crítica. Pero en el fútbol hoy uno está por sentimiento o por negocio y dudo que el señor Lim sepa quiénes fueron Eizaguirre o Mundo. Tenemos un estadio sin construir, pero eso es culpa de Soler, que rompió un convenio, un buen convenio, que firmó (Jaume) Ortí con el Ayuntamiento y la Generalitat. Las instituciones pagaban por Mestalla y asumían la construcción de un estadio municipal, en el que sólo jugaría el Valencia, porque el Levante no quería. Pero llegó Soler y dijo que no.

¿Con qué título se queda?

Mire, tengo un nieto que quiere ir a Sevilla y le digo que las finales, por costumbre, dan más disgustos que alegrías. Yo he visto perder más que hemos ganado. Eso sí, cuando sale cara... La más emotiva fue la Copa del 54. Era contra el Barça de los Basora, César, Moreno, Segarra, Kubala, que era el más grande de la época junto a Di Stéfano. Nadie contaba con nosotros, como pasará cuando vayamos a Sevilla a jugar contra el Barcelona de Messi. Aquel día ganamos 3-0. ¡Qué partidazo!

Los cien lozanos años del Valencia CF

En el centro de Valencia puede verse una placa con un Kilómetro 0. Ahí nació el Valencia, hace hoy cien años, en un ya desaparecido Bar Torino. Lo fundó un grupo de ocho amigos, náufragos del Español de Valencia, que se disolvió por la muerte (en acto de servicio, fractura de pierna que degeneró en embolia) de uno de sus jugadores. El Español cerró por el disgusto, pero un grupo de animosos lo reedificó en el Valencia CF que hoy cumple cien años. Tan animosos eran, que uno de ellos aplazó un año su boda porque gastó el dinero de la misma en el acondicionamiento del campo de Argilós, donde jugó sus primeros años el equipo.

De allí, de Argilós, era Cubells, su primer ídolo, su primer internacional. Más adelante, después de la guerra, sería uno de los colaboradores de Luis Casanova, el hombre fundamental en la historia del club, algo así como el Santiago Bernabéu del Valencia. Lo presidió durante 19 años, lo llenó de títulos e hizo un gran estadio. Fue el presidente de la ‘Delantera Eléctrica’, de la media Pasieguito-Puchades y de Faas Wilkes, de quien escuché de niño que regateaba mejor que Ben Barek y Molowny. Este ejemplar lleva una entrevista con el hijo de Luis Casanova, un magnífico compendio de la historia del club desde la guerra aquí.

Yo conocí un Valencia que ganó dos Copas de Ferias y que siempre contaba en la Liga y en la Copa, con Waldo en el eje del ataque. Más adelante, Kempes haría un suceso global del Valencia, que mantuvo el pulso internacional durante años, hasta la quiebra producida por aquel señor que en lugar de comprarle una bici a su hijo le compró este querido club y provocó tal destrozo que acabó en manos con capital de Singapur. A no todo el mundo le gusta eso, pero la raíz era tan fuerte que mantiene su vigor, su respaldo en la ciudad y su competitividad. Y ahí sigue, finalista de Copa, aspirante a la Europa League y a plaza Champions en LaLiga.cuarta plaza. .