Al servicio de la comunidad

5 junio, 2020 · Archivado en Katie Ledecky, Lionel Messi, Pepe Reina, Política, Sergio Ramos · Comentarios desactivados en Al servicio de la comunidad 

El debate sobre si los deportistas pueden opinar sobre política es más viejo que la tos. Por cerrarlo: sí, pueden. ¡Claro que pueden! Incluso deben cuando las libertades civiles y los derechos humanos están en peligro porque son referentes sociales y tienen un altavoz potentísimo. Pensar que porque jueguen al fútbol, encesten, corran o salten y no tengan una biblioteca con los clásicos y un título en Harvard no están capacitados o legitimados para opinar sobre política es clasista. Otro asunto es si su opinión es válida y tendemos a dividir ya no sólo a los deportistas, sino al mundo en general, entre los que piensan como nosotros y los que no, así que la clave ahora con una pandemia global, miles de muertos y con la crisis económica y emergencia social que se avecina, está en reconocer cuáles de esas opiniones ayudan a la comunidad y cuáles son vacías o alimentan la crispación. O quién se pone al servicio de la gente y quién se mira embelesado el ombligo desde su atalaya.

En el primer grupo está, por ejemplo, Katie Ledecky. La estadounidense ha conseguido más oros entre Juegos y Mundiales que nadie en la historia de la natación y sólo tiene 23 años. Es blanca, es famosa y es rica de cuna y publicó lo siguiente en sus redes sociales: "A mis compañeros de equipo, a mis amigos, a la comunidad: aquí me tenéis. Estoy aquí para escuchar y consolar. Estoy aquí para entablar conversaciones incómodas. Y estoy aquí para votar. No hay respuestas fáciles. El cambio requiere trabajo duro, pero vale la pena por este país maravilloso y de diversidad. Escuchemos, comprometámonos y construyamos". En el segundo podemos identificar fácilmente a Pepe Reina que celebró en las suyas una manifestación convocada por un partido de ultraderecha.

Sergio Ramos y Messi, mientras, optaron por el vacío cuando declinaron reunirse con el ministro Salvador Illa que les buscó porque son referentes y podían ayudar para concienciar a los jóvenes. No a él en particular, sino a la sociedad. Es una lástima, una oportunidad perdida. Ni siquiera escucharon.

Aquí no nada nadie

La desbandada de figuras amenaza con deteriorar el Mundial de natación, sujeto a un amplio frente de problemas. Aumenta la polvareda del caso Sun Yang. El nadador chino fue declarado ganador de la final de 200 metros, después de la descalificación del vencedor, el lituano Danas Rapsys, que tiene toda la pinta de ser el próximo emperador del medio fondo. Aunque su salida fue válida, se movió en la peana antes de lanzarse. Sun Yang, segundo, fue elevado a lo más alto del cajón, acompañado por el japonés Matsumoto, el ruso Malyutin y el británico Duncan Scott, empatados los dos últimos en el registro. Scott se negó a saludar y a fotografiarse con Sun Yang, secundando la acción de protesta del australiano Mack Horton, reprendido por la FINA. Ahora tendrá que reprender a Scott y a los próximos que protestarán.

Todo invita a pensar en la debilidad del máximo organismo de la natación. Después de su acción, Horton fue recibido entre ovaciones en el comedor de los nadadores. Parece que la FINA está más pendiente de hacer política y regalar privilegios que de hacer un trabajo eficaz contra el dopaje. No es su único punto débil. Este Mundial destaca por las numerosas bajas de última hora, estrellas que deciden no presentarse en las pruebas por las razones que sean. La suma de casos es tan preocupante que deja un Mundial afeitado.

Katie Ledecky, la mejor fondista de la historia, renunció a participar en la final de 1.500 y en la primera serie de 200 metros. Alegó enfermedad. Otras dos fenomenales nadadoras, la australiana McKeown y la canadiense Ruck, principales rivales de la sueca Sjostrom, tampoco se presentaron en la prueba, totalmente devaluada. Hosszu, campeona olímpica de 100 espalda, se ausentó de las semifinales de la prueba. Es la tónica de este campeonato, que pierde seriedad a chorros.