El CSIC trabaja en una vacuna que estimula la inmunidad

La búsqueda de una vacuna contra el coronavirus se mantiene activa en todo el mundo. España es uno de los países que está inmerso en investigaciones científicas sobre la COVID-19. En este sentido, el Ministerio de Ciencia e Innovación ha informado que un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está usando un gen de un antígeno del propio coronavirus para estimular la inmunidad de los pacientes.

El método empleado ya ha sido probado con éxito en una vacuna para la leishmaniasis canina. Según explica este organismo, el procedimiento utilizado por los investigadores consiste en colocar el gen del antígeno en un ‘vehículo’ sintético de ADN (un plásmido) que pueda ser introducido en el organismo del enfermo e inducir la protección frente a la infección.

El equipo del CSIC que se encuentra realizando el estudio está sintetizando las moléculas de ADN que se introducirán en el vehículo y en dos meses podría empezar a probarse en ratones. Además, los científicos creen que este sistema puede adelantar los plazos de la fase industrial de fabricación, las pruebas en humanos y su producción posterior si los resultados son los esperados, debido a que este tipo de proceso ya se ha realizado previamente.

Tres investigaciones del CSIC

“Este proceso debería desarrollarse a lo largo de los meses de mayo y junio. A continuación, se probaría su seguridad y eficacia frente a la infección por el virus en el modelo de ratón. Si los resultados fueran positivos, se comenzarían las fases I y II de prueba en humanos”, relata el director de la investigación, Vicente Larraga. Este trabajo es el tercero que está desarrollando el CSIC en búsqueda de una vacuna para el coronavirus. Las otras dos investigaciones están siendo lideradas por Luis Enjuanes e Isabel Sola y por Mariano Esteban y Juan García Arriaza, respectivamente.

Las emisiones de CO2 podrían bajar a niveles de la Segunda Guerra Mundial

El estricto confinamiento que se ha aplicado en muchas zonas del mundo debido a la pandemia del coronavirus está teniendo consecuencias muy positivas en el medioambiente. Así lo refleja un estudio publicado en la revista Nature Climate Change, que apunta a que, con alta probabilidad, las emisiones de dióxido de carbono del año 2020 serán las más bajas desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Según esta investigación, durante el mes de abril se produjo una reducción del 17% a nivel mundial, lo que le sitúa en niveles del año 2006. En España la caída máxima fue de hasta un 31,9%, superando la media de Europa, que en su punto más alto alcanzó el 27%. Esta cifra supone, además, casi el doble de la media en todo el planeta.

Descenso en los sectores más contaminantes

La investigación comprobó que las emisiones del transporte terrestre se redujeron en un 43% durante el pico del confinamiento mundial, que tuvo lugar el pasado 7 de abril. Asimismo, las emisiones procedentes de la generación de energía descendieron un 19%; las de la industria un 25%; y las de la aviación un 10% desde que se inició la pandemia del coronavirus.

En este trabajo participaron la Universidad de East Anglia, la Universidad de Standford, el Centro CICERO de Investigación Climática Internacional en Oslo (Noruega), la Universidad de Exeter, la Universidadde la Sorbona, el Instituto Global Commons and Climate Change de Berlín (Alemania) y el CSIRO Oceans and Atmosphere de Australia. Estos investigadores concluyeron que se podría alcanzar un descenso de entre el 4 y el 7% de las emisiones totales a nivel mundial hasta finalizar este año 2020.

El CSIC no ve riesgo de contagio en el agua de playas y piscinas

Se acerca el verano, España ya está en fase de desecalada del confinamiento con la epidemia de coronavirus remitiendo y se empieza a plantear en un futuro cercano la apertura de espacios como playas y piscinas. En un informe publicado este jueves, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) trata de arrojar luz sobre las dudas que genera el medio acuático como posible vehículo de transmisión de la COVID-19.

El estudio del CSIC señala que el agua de baño en condiciones estándar no debería ser un problema per se y que en ella un contagio "es poco probable". En piscinas o centros de spa, porque esta se trata con agentes desinfectantes y "eso debería ser suficiente para la inactivación del virus". En balnearios e instalaciones de aguas medicinales, los aerosoles que se generan tendrían el mismo efecto y en saunas y vaños de vapor la elevada temperatura reduciría las posibilidades de supervivencia del patógeno.

¿Qué hay de las playas? Aquí hay que diferenciar dos ámbitos. La zona de baño, el agua, y la zona de descanso, la arena. En la primera también es improbable una infección por "la dilución y la presencia de sal", que sino fueran suficientes para matar al virus sí reducirían tanto la carga viral que prácticamente desactivarían su poder de contagio. En cuanto a la arena, su salinidad unida a la radiación ultravioleta al estar muy expuesta al sol y las altas temperaturas que puede llegar a alcanzar obrarían de la misma forma en la inactivación del 'bicho'.

Ríos, lagos y pozas, "desaconsejables"

Ahora bien, el trabajo contempla otros entornos en los que sí sería más factible contagiarse: los ríos, los lagos y las pozas. Esto se debe a que el agua de esos accidentes geográficos es dulce y no está tratada con químicos como la de piscinas o spa. En opinión de los investigadores del CSIC, estos serían "los medios acuáticos más desaconsejables".

Y por supuesto que, pese a todo lo anterior, siempre habrá posibilidades de contraer el coronavirus si se obvian las medidas de higiene y distanciamiento social y se producen aglomeraciones. Eso constituiría, según el estudio, el mayor riesgo "como mecanismo de contagio". Otro posible problema a controlar sería la infiltración de aguas residuales en los entornos antes citados.

La OMS desvela por qué dan positivo algunos recuperados

Las autoridades sanitarias de todo el mundo han detectado casos de personas que superaron el coronavirus y que, a pesar de ello, volvieron a dar positivo en los test que se les realizaron. En esta situación se encontraron hace semanas decenas de pacientes surcoreanos, algo que generó preocupación en la comunidad médica internacional por la posibilidad de que estas personas hubieran contraído de nuevo la enfermedad.

La Organización Mundial de Salud (OMS) se ha pronunciado al respecto tras realizar una investigación sobre las posibles causas y descarta que el motivo sea un nuevo contagio. Así, según el organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el caso de estos pacientes refleja la persistencia de células contaminadas en los pulmones y no se trata de reinfecciones de la COVID-19. “Por lo que sabemos hasta ahora, a partir de datos muy recientes, parece que esos pacientes expulsan material que persistía en los pulmones como parte del proceso de restablecimiento”, afirma oficialmente la OMS.

Proceso de recuperación

Una de las responsables de la gestión de la pandemia de esta organización, Maria Van Kerkhove, se expresó en la misma línea días antes en una entrevista en la BBC, asegurando que el resultado positivo de las personas que han superado la enfermedad es provocado por las células muertas de los pulmones que son expulsadas en el proceso de recuperación. “No es un virus contagioso, no es una reinfección y no es una reactivación de la enfermedad”, dijo.

¿Cómo va a ser el test de seroprevalencia?

90.000 test para determinar el grado de inmunización de los habitantes españoles. Ése es el objetivo que tiene el estudio de seroprevalencia diseñado por el Ministerio de Sanidad junto al Instituto de Salud Carlos III y el Instituto Nacional de Estadística (INE). Comenzará el próximo lunes 27 de abril y durará ocho semanas, divididas en tres rondas de dos semanas cada una, con una semana de descanso entre turno y turno.

La información obtenida se antoja fundamental para determinar las futuras medidas de salud que se tomarán en relación con la crisis de la COVID-19. Se desarrollará progresivamente y habrá resultados parciales y se irá conociendo el porcentaje de españoles que han superado la enfermedad y presenta algún tipo de inmunidad.

Con este test, que consiste en una prueba rápida de sangre a través de una punción en el dedo, se detectarán los anticuerpos generados a través de la respuesta inmunológica de cada organismo. Gracias a ellas, se podrá calcular qué parte de la población sigue teniendo riesgo de ser contagiada, puesto que se da por supuesto que una vez alguien desarrolla los anticuerpos, no debería volver a reinfectarse.

36.000 hogares

En total, se realizará la prueba en 36.000 hogares (Habrá dos grupos de estudio, cada uno con 18.000 casas). El tamaño total de la muestra será de 90.000 personas y se hará un seguimiento periódico de nuevas infección en base a esos grupos de observación creados.

Al azar

La selección de los domicilios se ha llevado a cabo por parte del Instituto Nacional de Estadística. Dicho organismo tiene información sobre todos los hogares e individuos de España y tiene una amplia experiencia en encuestas de ámbito nacional con trabajo de campo en domicilios.

En toda España

Debido a que el virus está extendido en plena evolución, se ha determinado que este estudio se realice en toda España de forma simultánea. Se garantiza así la representatividad a nivel provincial, autonómico y nacional en función de dos estratos: un primero que engloba a las 50 provincias españolas y las dos ciudades autónomas; y un segundo nivel que se corresponde con el tamaño de los municipios dentro de cada provincia.

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