Privación de sueño: el feo secreto que todos conocen en la NBA

16 octubre, 2019 · Archivado en Baloncesto, Biología, Ciencia, Ciencias naturales, Competiciones, Deportes, Descanso, Especialidades médicas, Fisiología, Hassan Whiteside, Medicina, NBA, Salud, Sueño, Tobias Harris · Comentarios desactivados en Privación de sueño: el feo secreto que todos conocen en la NBA 

En una NBA super profesionalizada, con los jugadores cada vez con más recursos para controlar su rendimiento y la Liga con una preocupación creciente por la buena salud de los auténticos protagonistas, hay un punto negro, oscuro, del que pocos hablan pero que casi todos tienen en mente. Se trata de la privación de sueño, algo que acompaña a los equipos durante toda la temporada y que determina completamente los ritmos fuera y dentro de la cancha. "Dormir bien puede marcar la diferencia entre hacer uno de los mejores partidos de tu carrera o hacer uno horrible", explica Hassan Whiteside en el extenso artículo de la ESPN firmado por Baxter Holmes.

La acumulación de partidos y los constantes cambios de horarios obligan a los jugadores a tratar de dormir en los aviones, a confiar en que las camas de los hoteles sean buenas, a tomar melatonina para intentar conciliar el sueño... Atajos de todo tipo para tratar de dormir bien. Pero "es imposible", confirma Whiteside. En la NBA se disputan 82 partidos en seis meses, lo que obliga a los jugadores a recorrer más de 80.000 km a año en avión (una media de 402 km al día durante 25 semanas seguidas), suficiente para dar la vuelta al mundo dos veces. Se juega cada 2,07 días de media con 13,3 back-to-back. Algunos especialistas están comenzando a recopilar datos sobre la privación de sueño y las primeras conclusiones sugieren que es "el azote silencioso" de la NBA.

A pesar de todas las medidas que está tomando la Liga parea atajar el problema (cambios en el calendario, inversión en mejoras de las condiciones de vuelo, mayor atención sobre la salud mental de los jugadores...), la privación de sueño se mantiene como "el gran problema sin solución", según una fuente de la Liga que trabaja sobre el terreno. "Es el pequeño y feo secreto que en realidad todo el mundo conoce". Tobias Harris es otro de los jugadores que ha participado en el artículo y ha dejado una frase bastante esclarecedora: "Creo que un par de años la privación de sueño será un problema del que hablaremos igual que se habla de las conmociones cerebrales en la NFL".

Timothy Royer, especialistas en rendimiento deportivo y neuropsicólogo (actualmente trabaja con los Grizzlies), pone la diana sobre los ritmos circadianos y su importancia, no sólo en el rendimiento de los jugadores, sino en su propia salud. "No hay ninguna empresa en el mundo que cambie los turnos de sus trabajadores de la forma en que lo hacemos en la NBA", asegura. La Agencia Mundial de la Salud ha llegado a señalar que el trastorno continuo de los ritmos circadianos causado por el constante cambio en los turnos de trabajo puede llegar a ser una de las causas que provoque cáncer. "Creo que no es sólo un obstáculo para el rendimiento de los jugadores. Estamos hablando de algo que provoca lesiones y acorta sus vidas", sentencia Royer.

¿Quiere aumentar su memoria? Salga a correr

22 julio, 2019 · Archivado en Anatomía, Biología, Ciencia, Ciencias naturales, Deporte amateur, Deporte aventura, Deportes, Ejercicio físico, Especialidades médicas, Medicina, Neurociencia, Neurología, Salud, Sistema nervioso · Comentarios desactivados en ¿Quiere aumentar su memoria? Salga a correr 

Un estudio del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Cambridge del 2010 descubrió que el ejercicio físico tenía efectos, no solo en la actuación del cerebro, si no en su propia fisiología y anatomía. Experimentaron con dos grupos de ratones, uno A que realizaba ejercicio en la típica rueda de ratones, y otro B cuyo único programa era descansar y dormitar. Al final del día se les ofrecía la cena a través de una pantalla táctil con dos cuadrados idénticos. El de la derecha daba comida, el de la izquierda no. Al cabo de pocos días, el grupo A de ratones atletas doblaba en acierto a los desidiosos del grupo B. La capacidad de memoria se había duplicado simplemente con unos minutos de ejercicio al día. El motivo de este aumento de memoria fue incluso más espectacular que los resultados de la prueba de aciertos y fallos. El ejercicio potenció el crecimiento de nuevo tejido neuronal en el hipocampo (la parte del cerebro que se ocupa de las emociones y que tiene capacidad para regenerar células en la edad adulta) de los ratones activos, habían generado alrededor de 6000 nuevas neuronas por milímetro cúbico en el hipocampo.

El hipocampo se contrae cuando una persona adulta se deprime, porque tiene un papel fundamental en la respuesta al estrés y en la memoria. Por eso, las personas deprimidas parecen despistadas y sufren fallos de memoria. Para la investigadora Wendy Suzuki Neurocientífica de la Universidad de Nueva York, fue todo un impacto descubrir que su memoria mejoraba notablemente después de comenzar un programa de entrenamiento para perder peso.

Hay un vínculo fuerte y directo entre la actividad física y cómo funciona el cerebro. La gente todavía no relaciona la salud física con el funcionamiento cerebral. Cuando se entrena uno piensa en perder ese kilo de más, o en marcar más músculo, pero nunca en el tremendo bien que se hace al cerebro y a su capacidad cognitiva cada vez que se pisa el gimnasio o se sale ahí a fuera a correr.” – Declaró Suzuki en el Cognitive Neuroscience Society (CNS) de San Francisco celebrado el pasado marzo.

En ese mismo simposio se presentó un trabajo de la Universidad de Iowa que demuestra que los efectos del ejercicio sobre el cerebro son inmediatos y acumulativos. Para la doctora Michelle Voss los cambios observados en una sola sesión de entrenamiento son un marcador que predice los cambios para entrenamientos de varios meses. Y tampoco se necesita machacarse con entrenamientos de alta intensidad para “hackear” el cerebro, bastan 20 minutos de suave rutina para experimentar los cambios según otro estudio presentado por Michelle Carlson de la Universidad Johns Hopkins.

Parece evidente que los efectos del ejercicio sobre la mente serán más grandes en cerebros que aun se están formando, como el de los niños. La universidad de Washington realizó un estudio sobre el tamaño del hipocampo en niños entre 9 y 11 años que jugaban en equipos deportivos. Las conclusiones fueron que el hipocampo de los niños que practicaban deporte era mayor y que muy pocos presentaban signos de depresión, comparados con otros niños que no realizaban ningún tipo de actividad física. Pero había más, el volumen del hipocampo era significativamente mayor en los niños que formaban parte de un equipo dentro de una liga escolar o regional, que la de aquellos niños que jugaban espontáneamente en el campo de juego, sin pertenecer a una liga o un equipo. Por lo que, al menos en niños, practicar deporte por equipos dentro de la estructura de una competición prolongada en el tiempo tiene más efectos en el cerebro, tal y como ya había adelantado los estudios de la Universidad de Iowa, con el plus sociológico añadido de las relaciones sociales dentro del equipo.

Pero los efectos del ejercicio no se limitan al hipocampo y la memoria, los neurocientíficos están descubriendo un gran abanico de beneficios que aporta el deporte. Según un estudio conducido en la Universidad de Ámsterdam, Holanda, estudiantes que había realizado 20 minutos de entrenamiento aeróbico suave aumentaron la concentración en tareas intelectuales considerablemente. El Instituto Tecnológico de Georgia asegura que correr activa el sistema endocannabinoide (el receptor del cánnabis) lo que provoca sensación de alegría, reduce el dolor y activa el placer. Y en la Universidad de Standford llevaron a cabo experimentos que concluían que el ejercicio mejora la creatividad y el pensamiento divergente.

Así que ya sabe, si quiere una mente sana salga ahora mismo de casa y póngase a practicar un deporte al aire libre. Cualquiera vale.