Un Castilla para la historia

3 junio, 2020 · Archivado en Castilla FC, Competiciones, Copa Rey 1979/1980, Copa Rey Fútbol, Deportes, Equipos, Estadio Santiago Bernabéu, Estadios fútbol, Futbol, Instalaciones deportivas, Real Madrid · Comentarios desactivados en Un Castilla para la historia 

La final de Copa más madridista de la historia cumple hoy 40 años. El 4 de junio de 1980, el Santiago Bernabéu acogió el partido definitivo del Campeonato de España: los finalistas eran el Madrid y su rival, el Castilla, su filial, que realizó una espectacular proeza a lo largo de la competición para poder llegar a la final. No en vano eliminó a cuatro primeras: nadie ha vuelto a repetir dicha hazaña. También en parte porque la Federación Española prohibió la presencia de los filiales en la competición.

El Castilla venía protagonizando una espectacular trayectoria: en dos años había pasado de Tercera a Segunda previo paso por la Segunda B. Era el colofón a un equipo que se había creado en 1972 como segundo equipo del Madrid. Ese nuevo Castilla comenzó en Tercera con una finalidad: ser trampolín de sus jugadores así como de las promesas fichadas por su prometedor futuro.

Esa temporada, la 1979-80, los cachorros blancos comenzaron su andadura en Copa en Almendralejo. Se midieron al Extremadura, al que superó en los dos encuentros. En la segunda eliminatoria, fue el Alcorcón quien cayó fulminado (ganaron 1-4 en el campo rival...).
Ahí comenzó su proeza: su tercer rival fue el Racing, un equipo recién descendido que en Madrid fue goleado con un contundente 3-0. Y tras eliminar a los cántabros empezaron los platos fuertes. Para empezar el Hércules. En Alicante cayeron goleados (4-1). La remontada se antojaba imposible, pero un gol de Gallego en el último minuto del encuentro dio opción a la prórroga. En ella, Cidón resolvió el pase: "El partido se jugó en el Bernabéu porque quiso el presidente. Había 40.000 personas. Acabó con 80.000 porque abrieron las puertas en el descanso y entró todo el mundo. Había morbo por ver qué hacía el Castilla", contó Balín a AS hace unos años.

Tras el equipo alicantino, le cayó en suerte el Athletic: ganaron en La Catedral (1-2). Les llamaron Matagigantes: "Ganar en San Mamés 1-2 eso fue… No nos saludó ningún futbolista del Athletic, pero el público nos aplaudió mucho y nos obligó a salir", rememora Castro, el entonces segundo capitán.

El siguiente en pasar fue la Real Sociedad, un equipo que estaba formando el bloque que ganaría la Liga en 1981 y 1982. Tras caer en Atocha, los blancos vencerían con goles de Paco y Bernal para acceder a las semifinales y penalti fallado por López Ufarte. Pero el partido brillante fue la semifinal ante el Sporting. Tras caer en Gijón, golearon a los rojiblancos con un 4-1 espectacular (a los 60 minutos de partido, el marcador ya reflejaba un 4-0 demoledor).

Y en la final aguardaba el hermano mayor, que había tenido una ruta más fácil: Logroñés, Betis y Atlético (le eliminó en la tanda de penaltis). Y no tuvo piedad. Le venció 6-1. La mayoría de castillistas piensa que salieron demasiado blandos. Pero tuvieron premio: casi todos jugaron en equipos de Primera. Algunos como Gallego y Agustín siguen vinculados al club, Castro está enrolado en el equipo de Veteranos blancos, otros afrontan la jubilación. Pero ninguno olvida la proeza de aquella final. "Aquello, todos los partidos, fue una vivencia brutal", resume la mayoría.

La gran gesta del Castilla tuvo como consecuencia su participación en la Recopa en la temporada 1980-81. Derrotarían al West Ham inglés (campeón de la Copa inglesa) en el Bernabéu por 3-1, pero en Londres, en un encuentro a puerta cerrada como sanción por los incidentes que protagonizaron sus hooligans en la capital madrileña, los londinenses eliminarían a los blancos con un contundente 5-1. A ese partido, los aficionados hammers le bautizarían como el Ghost Match ('El partido fantasma'). Pero para poder jugar ese partido, el Castilla protagonizó una gesta que cumple 40 años…

FICHA

Real Madrid: García Remón; Sabido, Benito, Pirri, Camacho; Pirri, Stielike (García Hernández, 63'), Del Bosque, Ángel; Juanito, Santillana y Cunningham (Roberto Martínez, 82').

Castilla: Agustín; Juanito, Herrero, Castañeda, Casimiro; Álvarez, Gallego, Bernal; Pineda, , Paco (Sánchez Lorenzo, 46'), y Cidón (Balín, 73')

Árbitro: Franco Martínez, colegio murciano. Sin amonestados.

Goles: 1-0. Juanito (20'). 2-0  Santillana (43'). 3-0 Sabido (59'). 4-0 Del Bosque (62'). 4-1 Álvarez (80'). 5-1 García Hernández (83'). 6-1 Juanito, de penalti (89').

Estadio: Santiago Bernabéu. Lleno.

«En aquella final la afición del Real Madrid iba con el Castilla»

3 junio, 2020 · Archivado en Biología, Castilla FC, Ciencia, Ciencias naturales, Competiciones, Copa Rey 1979/1980, Copa Rey Fútbol, Coronavirus, Coronavirus Covid-19, Deportes, Enfermedades, Enfermedades infecciosas, Epidemia, Equipos, Futbol, Medicina, Microbiología, Osasuna, Pandemia, Real Madrid, Salud, Virología · Comentarios desactivados en «En aquella final la afición del Real Madrid iba con el Castilla» 

Hoy se cumplen 40 años de una final de Copa histórica. El Real Madrid se midió a su filial, el Castilla, en el que jugaba Castañeda, aunque lo alternaba con entrenar con el primer equipo. El madrileño y uno de los jugadores más importantes de la historia de Osasuna, quien además acaba de superar la COVID-19, rememora para AS aquella final.

-¿Qué recuerda de aquella final de Copa, a priori, insólita?

Desde luego que fue algo insólito. Es muy difícil que se dé el caso, como se dio, de que un filial juegue una final de Copa, digamos contra su padre, que en este caso era el Real Madrid.

-¿Además, algunos jugadores como usted entrenaban con el Real Madrid?

En el equipo que jugó la final estábamos cinco o seis que entrenábamos con el primer equipo. La relación era muy directa. Entrenábamos juntos y jugábamos partidos de entrenamiento. Entre el Real Madrid y el Castilla había una relación muy estrecha y muy bonita.

-Para ustedes debió ser una situación complicada…

Era una situación incómoda. Primero porque después de pasar todas las eliminatorias la motivación y la ilusión eran muy intensas y teníamos el ánimo de eliminarlos. Pero era el Real Madrid y era inviable que el Castilla le ganase al Real Madrid.

-El primer equipo no tuvo compasión, la derrota fue abultada…

Sí. Perdimos seis a uno. La afición estaba con nosotros. En todas las eliminatorias que fuimos pasando, debido a los rivales a los que nos tocó medirnos, el campo estaba siempre lleno. A medida que íbamos pasando eliminatoria, toda la afición del Madrid se iba volcando con el Castilla. Para el primer equipo también era una situación incómoda porque al margen de la semifinal, en la que se midieron al Atlético de Madrid, se enfrentaron a eliminatorias pasables.

-En cambio, el Castilla, para llegar a aquella final tuvo que eliminar a equipos fuertes

Para llegar a una final de Copa los equipos pasan por una serie de circunstancias muy diferentes cada año. Nosotros tuvimos la mala suerte, y a la vez la buena porque los eliminamos, de que nos tocaran todos los 'gallitos' de Primera. Comenzamos eliminando al Racing, que era el líder de Segunda, después eliminamos al Hércules, que estaba en Primera. En su campo perdimos tres a cero y en el partido de vuelta ganamos cuatro a cero. Luego eliminamos al Athletic en San Mamés, a la Real Sociedad que estaba viviendo su época dorada y al Sporting que aquel año tenía un equipazo, con jugadores como Quini, Ferrero, Maceda… Fueron subcampeones de Liga. Yo creo que si nos hubiera tocado en la final el Atlético de Madrid, hubiéramos ganado la Copa. Lo teníamos claro. De hecho, Luis Aragonés prefería que le tocase el Real Madrid que el Castilla en la semifinal.

-¿Qué recuerdo guarda con más cariño de aquel partido?

De ese partido guardé, de inicio, mala leche. Luego ya se pasa todo. Fue un partido con unas circunstancias muy extrañas. Como he dicho, no puedes ganar al padre y menos al Madrid de aquella época. Estaban Del Bosque, Juanito, Santillana, Camacho, Benito… Tenían un muy buen equipo, de hecho ganaron la Liga ese año. En el Castilla estaban Agustín, Espinosa, Gallego, Bernal… La mayoría de los que estábamos en el Castilla entonces acabamos jugando en Primera.

-¿Cuál fue la actitud de los jugadores del Madrid al acabar el partido?

Buena. Tuvimos la cena de rigor. Para mí fue como cerrar una etapa porque ese año fue cuando ya fiché por Osasuna. Tuve que elegir porque como el Madrid había ganado la Liga podía haber jugado la Recopa, pero decidí irme a Osasuna, que acababa de ascender.

-Volviendo a la actualidad. Acaba de recuperarse del coronavirus, ¿cómo se encuentra?

Ya me encuentro muy bien. En la última consulta con el neumólogo me ha dicho que en un par de meses los pulmones estarán completamente limpios. Ya se ha pasado, aunque fue un susto. Se pasa muy mal. Ha sido duro. Estuve catorce días ingresado y estuvieron a punto de meterme en la UCI. Me afectó muchísimo a la musculatura. En tres días adelgacé once kilos. Yo tuve la suerte de evolucionar bien.

-¿Qué se notó?

Empecé a tener un poco de fiebre, décimas y malestar general. Estaba cansado, devolvía. Fui a urgencias y me dejaron ingresado. No poder recibir visitas también es muy duro, aunque yo me adapto a todo. Te crea intranquilidad porque no sabes cuando la pérdida de masa muscular va a parar. La recuperación es lenta.

-Aunque estamos en desescalada, hay que tener muy presente que el Coronavirus sigue ahí…

La gente que lo ve de forma pasota es porque no lo han pasado y no saben lo que es. No le dan importancia. Todos los que no cumplen las normas es porque no saben qué es. Estoy muy agradecido a los médicos y a todo el personal sanitario porque el trato ha sido impresionante.

Agustín: «Si la final hubiese sido ante el Atleti, la ganamos»

2 junio, 2020 · Archivado en Castilla FC, Competiciones, Copa Rey Fútbol, Deportes, Economía, Empresas, Equipos, Estadio Santiago Bernabéu, Estadios fútbol, Filiales, Futbol, Instalaciones deportivas, Real Madrid · Comentarios desactivados en Agustín: «Si la final hubiese sido ante el Atleti, la ganamos» 

Agustín Rodríguez (Marín, Pontevedra, 10-9-1959) fue el portero titular de aquel histórico Castilla que se plantó en la final de Copa de 1980 tras eliminar al Athletic en San Mamés, a la Real Sociedad de Arconada, Zamora y López Ufarte y al Sporting de Quini, Joaquín y Ferrero. Mañana se cumplen 40 años de aquella final irrepetible en el Bernabéu y el gallego nos lo recuerda.

Antes de entrar en materia, ¿cómo está usted tras haber pasado por un trance complicado por el COVID-19?

¡Creo que es como si ya estuviese vacunado! Fue muy duro. Empecé a sentirme mal el 15 de marzo, justo cuando se declaró el Estado de Alarma. Me dolía la cabeza, tosía, tenía algo de fiebre… Me hinché a paracetamol pero no mejoraba. Vi que con eso no me curaba.

¿Qué hizo?

Tuve la suerte de que una prima de mi mujer es doctora y controlaba bastante del tema. Me puso una medicación, me puso en cuarentena en mi propia casa y tras 21 días encerrado pude vencer al bicho. No fue nada fácil, de hecho perdí siete kilos. Otros compañeros sufrieron más. Hablé por teléfono ayer con Castañeda, y me dijo que tuvo que ser hospitalizado y que perdió once kilos. Mucha gente no es consciente de la gravedad de este virus.

Hablando de Castañeda, que fue compañero suyo en el Castilla, vayamos al grano. Mañana se cumplen 40 años de la final de Copa contra el Madrid.

¿Cuarenta ya? Qué viejos somos.

Hábleme de aquella gesta...

La clave es que éramos un equipo en el amplio sentido de la palabra. El Castilla de la Quinta del Buitre tenía grandes individualidades, pero nuestro Castilla era un bloque, con gente con calidad como Ricardo Gallego, pero no había otro secreto que la unión.

¿Cómo fueron capaces?

Al principio fue sencillo con el Extremadura y el Alcorcón. También superamos bien al Racing de Santander. Pero contra el Hércules, que estaba en Primera, empezó el lío.

Cuente, cuente…

El Hércules nos goleó allí, 4-1, y ya nos daban por eliminados. Pero en la vuelta en el Bernabéu empezamos a meter goles, el club abrió las puertas y terminamos remontando con más de 60.000 aficionados en las gradas. Ahí supimos que podíamos hacer algo grande. Lo comentaba con Casimiro y Pineda, con los que siempre estaba de charla en las concentraciones. Y eso que en octavos nos tocó el Athletic de Bilbao, que pocos años más tarde ganaría dos Ligas seguidas. En el Bernabéu empatamos y nadie daba nada por nosotros en San Mames ante el Rey de Copas. Pues ganamos 1-2 y fue un triunfo bestial, con la Catedral aplaudiéndonos.

¿Y en cuartos?

Si no quieres té, toma dos tazas. La Real Sociedad de Arconada, Zamora y López Ufarte, que llevaba meses sin perder un partido y que iba por delante del Madrid en la lucha por la Liga. Perdimos 2-1 en Atocha, pero en la vuelta el Bernabéu estaba lleno. Nos crecimos y les eliminamos al ganarles 2-0.

No sea usted humilde…

Bueno, es verdad que le hice un paradón en un penalti a López Ufarte. Me la tiró rasa y ajustada al palo, pero lo adiviné y la saqué con la punta de los dedos. De hecho, ellos quedaron tocados y dos semanas después perdieron en Liga en Sevilla, contra nueve, y eso le permitió al Madrid ganar aquella Liga. Nosotros pusimos nuestro granito de arena.

Y el Sporting de Quini y Ferrero en semifinales.

De Quini, Ferrero, Cundi… Un equipazo. De hecho, en el Molinón nos ganó bien (2-0). Pero la afición creía en nosotros y volvió a llenar el Bernabéu para la vuelta. Fue una fiesta y les metimos cuatro. Y a la final.

Ante sus hermanos mayores, el Real Madrid.

No nos hizo ninguna gracia.

¿Cómo dice?

Lo repito. Nos sentó mal que el primer equipo eliminase al Atleti por penaltis. Imagínese, si llegamos a jugar la final contra el Atleti en el Bernabéu nuestra afición nos hubiera llevado en volandas para hacer otra machada, que hubiese quedado para los restos. Pero enfrentarse a gente como Pirri, Juanito, Del Bosque o Santillana nos dejó bloqueados, casi sin ánimo para intentarlo.

De hecho, en la final les cayeron seis y pudieron ser más.

Nuestro entrenador Juanjo, que en paz descanse, ya nos avisó antes del partido que no teníamos nada que hacer. Además, notábamos que al club no le interesaba mucho que hiciéramos la hombrada. Nos cambiaron el hotel de concentración. En las eliminatorias estábamos en el Aitana e íbamos andando al estadio. De pronto y sin saber el motivo, nos mandaron al retiro de Navacerrada. Y durante la semana nos cambiaron varias veces los entrenamientos para no coincidir con el primer equipo. Todo fue extraño en los días previos.

Y jugaron como sin ganas.

Salimos sin chispa, sobrepasados por la situación. Encima sólo había dos tercios de entrada en el Bernabéu, muchos menos de los que nos acompañaron en las gestas anteriores. No era el día. Fíjense con qué rabia celebraron los goles Benito, Juanito, Stielike, Santillana o Camacho. Nos tenían ganas y es lógico. La prensa les daba caña y a nosotros nos ponían por las nubes. La propia afición iba más con nosotros que con ellos. Lo pagamos bien caro. Ya a partir del sexto gol si se nos acercaban y nos daban ánimos…

Pero al final hubo foto de familia de los dos equipos y todos abrazados con las camisetas intercambiadas. Usted no sale en la foto…

No estaba de humor para celebraciones después de que nos metieran seis. Yo soy muy orgulloso y soñaba con esa final. Perder vale, pero de esa manera… Esa goleada no nos hizo justicia. No era el verdadero Castilla.

¿No saca nada positivo?

Claro. Logramos que la Federación Española cambiase el Reglamento y prohibiese a los filiales participar en la Copa. Éramos una pandilla de críos de 19 a 21 años que vivimos un sueño durante meses y que logramos un hito irrepetible. Hasta jugamos en Europa al curso siguiente. Todo eso nunca lo logrará otro filial. Hicimos historia y me quedo con el cariño que nos dio la gente. De hecho, han pasado cuarenta años y usted se sigue acordando como yo…

20 años de la final de Mestalla, una Copa fraguada en la ducha

26 mayo, 2020 · Archivado en Atlético Madrid, Competiciones, Copa Rey Fútbol, Deportes, Equipos, Futbol, Historia deportiva, La Liga, Liga Santander, Ligas fútbol, Organizaciones deportivas, Primera División, Raúl Tamudo, RCD Espanyol · Comentarios desactivados en 20 años de la final de Mestalla, una Copa fraguada en la ducha 

Venía el Espanyol de caer ocho días atrás en LaLiga, en Montjuïc, una derrota que supuso el título de LaLiga del Deportivo. Pero, sobre todo, venía el club perico de una travesía por el desierto de 60 años, los que llevaba sin conquistar un título mayor. Una Copa del Rey. Y la alineación ciertamente inspiraba confianza. Pero enfrente, en aquella final, esperaba todo un Atlético de Madrid. Descendido a Segunda, sí, pero rabioso y repleto de calidad.

La realidad fue otra. Con 25.000 pericos presentes en Mestalla aquel 27 de mayo de 2000, la final de la Copa se empezó a decantar muy pronto, por obra y gracia de dos pericos. El primero, Raúl Tamudo, esperaba desde la línea de fondo a que el segundo, un Toni Jiménez que entonces vestía la camiseta del Atleti, sirviera un saque de puerta. Un bote, otro, el balón en el aire y… ¡Zas! En el segundo minuto de partido, el '23' perico se ganaría para siempre el sobrenombre de "murri" (Eudald Serra, de Catalunya Ràdio, mediante) al burlar a su adversario y amigo, recortarle y anotar. Euforia blanquiazul.

Aquella final tuvo tantas historias como protagonistas y testigos. Tantas emociones como generaciones sin alzar trofeos. Pero la singular historia de Tamudo trasciende a su histórico gol. En el minuto 70, Paco Flores decidía sustituirlo para dar entrada a Manolo Serrano. El de Santa Coloma no sabía dónde meterse. Inquieto, en el banquillo lo poseían los nervios. Así que cogió al jefe de prensa, el mítico Rafa Ramos, del brazo, y se lo llevó al vestuario.

En las entrañas de Mestalla, se seguían escuchando los cánticos de una y otra afición. Para enloquecer. De modo que no se les ocurrió otra a Tamudo y Ramos que encender una a una todas las duchas, para neutralizar el ruido. Para permanecer ajenos a lo que sucedía sobre el césped. Al 2-0 de Sergio González, por mucho que temblaron los cimientos.

Cuando regresaron a la banda, con el cálculo de que ya estaría a punto de cumplirse el tiempo reglamentario, aún faltaba el gol de Jimmy Floyd Hasselbaink que acortaba distancias. Una tensión inevitable para poder celebrar con más alegría si cabe un título mágico.

El que Tamudo no pudo seguir festejando el día después en la Plaça Sant Jaume (sí desde la distancia, pues dejó un mensaje en una rudimentaria grabadora), ya que se debía ir convocado con la Selección que meses más tarde se colgaría la plata en los Juegos Olímpicos Sidney-00. El día en que Pierre Wome le infligió una lesión que a la postre impediría su fichaje por el Glasgow Rangers… Historia del Espanyol, del fútbol.

La Torre de Babel del Espanyol

El guarismo parece más propio de un equipo de fútbol americano que uno de fútbol a secas. En lo que va de temporada 2019-20, y a falta aún de las 11 jornadas de LaLiga que se deben jugar en breve, el Espanyol ya ha empleado 35 futbolistas han tenido minutos en los partidos oficiales del Espanyol. Uno más que Osasuna, que le sigue, y hasta 12 más que el Villarreal, que cierra la tabla de estas rotaciones de los equipos de Primera.

Con Diego López como líder (ha disputado 3.412 minutos entre LaLiga, la Europa League y la Copa del Rey) y Ricard Pujol, del filial, cerrando la clasificación (un minuto tuvo en la primera ronda copera, ante el Lleida), varias son las curiosidades de esta amplia relación. La primera, que más de la mitad de los 35 futbolistas que han jugado debutaban este curso con la camiseta del primer equipo.

La mayoría, lógicamente, eran fichajes: Raúl de Tomás, Leandro Cabrera, Adrián Embarba, Matías Vargas, Fernando Calero, Bernardo Espinosa, Jonathan Calleri, Ander Iturraspe, Andrés Prieto y Sébastien Corchia. Pero también se han estrenado hasta ocho jugadores de la cantera: Víctor Campuzano, Víctor Gómez, Pol Lozano, Gonzalo Ávila 'Pipa', Moha Ezzarfani, Nico Melamed, Kévin Soni y el mencionado Pujol. En total, 18 debutantes para una temporada de zozobra. ¿Casualidad?

Otro punto característico de este Espanyol líder en jugadores empleados es que se encuentran representadas hasta nueve nacionalidades distintas. 24 de los 35 futbolistas son españoles, pero también cuenta esta relación con cuatro argentinos (Calleri, Vargas, Facundo Ferreyra y Pablo Piatti), un uruguayo (Cabrera), un brasileño (Naldo Gomes), un chino (Wu Lei), un marroquí (Moha), un camerunés (Soni) y un francés (Corchia).

Y todo ello, sin contar, por un lado, que también van tres entrenadores (David Gallego, Pablo Machín y Abelardo Fernández). Y, por otro, que aún no ha debutado Oier Olazabal, quien aterrizó en enero, como tampoco tres de los canteranos que se están entrenando a las órdenes de Abelardo: Ferran Jutglà, Roman Tugarinov y Dani Villahermosa.

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