El fútbol que fue y que no debe volver

10 septiembre, 2019 · Archivado en Amancio Amaro, Canal+, Carlos Rexach, José Eulogio Gárate, Movistar, Roberto López Ufarte, Vitoria · Comentarios desactivados en El fútbol que fue y que no debe volver 

Hace pocos días se presentó en Vitoria un documental de inminente estreno en Movistar. “España antes del tiqui-taca”. Viene a contar, aunque sólo parcialmente, la diferencia entre el fútbol de tres o cuatro décadas atrás respecto al de hoy. Digo parcialmente porque es una monografía sobre la brutalidad de ese tiempo, pero no me parece mal. Esa es la diferencia mayor. Otra podría ser el estado de los terrenos de juego, hoy felices alfombras en casi todos los casos, otrora barrizales por exceso de uso o de riego malintencionado, o secarrales por falta de riego igualmente malintencionado. Suelos difíciles para los exquisitos.

Pero lo peor era lo otro. Lo peor era la barbarie consentida, alimentada por un ambiente cuartelero y macho en el que ‘lo que pasa en el campo queda en el campo’. Recomiendo a todo aficionado de hoy ver el reportaje. A los de mi quinta y anteriores no les es preciso: ya vivimos aquella brutalidad, en la que cuando el central propio volteaba al delantero rival el estadio emitía un clamor entusiasta. Y no hay excepciones. Vistas en la pantalla con ojos de hoy, algunas entradas resultan inconcebibles. Pero entonces era cosa común y los Amancio, Gárate, Rexach, López Ufarte y demás asumían que debían enfrentarse a eso.

Es el fútbol que se fue y sí ha sido, pero que ya no es ni falta que hace. Toda una generación de árbitros se arrugó ante aquello, y ya se sabe que cuando el gato no está los ratones bailan. Canal + vino a remediarlo. Aquellas patadas televisadas desde siete ángulos no podían sobrevivir, ni los árbitros que las consintieron. Algunos de aquellos feroces defienden en el documental, con áspera sinceridad, aquel mundo en el que prosperaron. Hicieron lo suyo, lo que sabían, lo que su entrenador les pedía y el árbitro les consentía. Pero por suerte, eso ya no pasa. Ahora tenemos un fútbol mejor y no es malo ver de dónde venimos para disfrutarlo más..

Rogelio Sosa, ‘La Zurda de Caoba’…

21 marzo, 2019 · Archivado en Carlos Rexach, Deportes, Equipos, FC Barcelona, Futbol, Real Betis, Real Madrid · Comentarios desactivados en Rogelio Sosa, ‘La Zurda de Caoba’… 

"Yo no corro, porque correr es de cobardes". La frase se le adjudica en Barcelona a Rexach, pero es autoría de Rogelio, Rogelio Sosa, bandera del Betis, que ayer nos dejó a la edad de 75 años. "Correr es de cobardes", le dijo a Szusza, entrenador húngaro, ante el reclamo de éste de mayor esfuerzo. Lo podría haber dicho también Rexach, sí, porque varias cosas les emparentaban, de ahí la confusión: ambos extremos, muy altos y poco rápidos para el puesto, muy técnicos y con un cierto ribete de miedosillos. Rexach rechazaba eso de que 'para jugar bien hay que sufrir', como se decía. "Lo que se hace sufriendo sale mal", me dijo un día.

Lo mismo pensaba Rogelio. No corría, ni sufría, pero la pelota y él se querían. Tenía un regate singular, 'la tostá', y una 'Zurda de Caoba' (apodo que le puso un brillante colega, Blázquez, del ABC) que le permitía manejar el balón en corto y en largo con una elegancia que arrancaba murmullos de admiración en todos los campos. Fue especialista en 'goles olímpicos', de los que le llegaron a contabilizar hasta diez, y en la difícil suerte del golpe franco. Jugó en el Betis desde el 62 hasta el 78, en años en los que el derecho de retención impedía a los jugadores volar a otro sitio, porque los contratos eran prorrogables a voluntad del club.

Cada poco tiempo sonó para el Madrid o para el Barça. Hubiera ganado más dinero, pero dudo que hubiera sido más feliz. Su sitio era el Betis, Sevilla, cerquita de su Coria natal, a la que en tiempo se llamó 'la Baracaldo del Sur', porque aquella ciudad vizcaína dio en los orígenes del fútbol grandes jugadores, y Coria se distinguió tiempo después por lo mismo. No sé qué hubiera sido de él en el Madrid o en el Barça, pero sí sé lo que fue de él en el Betis: una carrera larga, colmada de cariño y admiración, siendo el jugador bandera de un club de campanillas, querido y respetado por todas las aficiones. Rogelio fue el Betis, el Betis es Rogelio.