Los ‘escarabajos’ imprescindibles para una victoria anunciada

20 agosto, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Diario As, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en Los ‘escarabajos’ imprescindibles para una victoria anunciada 

Rodando Efraín El Zipa Forero, Ramón Hoyos y Cochise, Patrocinio y Oliverio y el Pajarito volando. Condorito con Libardo, Lucho Herrera y Fabio Parra, Soler, Niño y Rigoberto, Serpa y Santiago Botero. Atapuma rodó el Chavito, Maria Luisa y La Gran Mariana, Sergio Luis, Pantano y Gaviria, y Dayer y Nairo Quintana”, así resume el famoso Carlos Vives el mayor orgullo de su patria. La de unos ‘escarabajos’ empeñados en escalar las montañas más empinadas del continente europeo, que forjaron sus historias en las francesas cumbres nevadas, sin alcanzar nunca la cima de los Campos Elíseos.

Tuvieron que pasar 44 años, los que van desde que Cochise Rodríguez se convirtiese en el primer colombiano en el Tour de Francia (1975), para que finalmente un cafetero’ portara el amarillo en París. Será Egan Arley Bernal Gómez el encargado de figurar en los anales de la historia colombiana por siempre. El de Zipaquirá demarró sobre otras grandes figuras para situarse en el olimpo sudamericano, con humildad, trabajo duro, y un cuidado milimétrico por lo que en el ciclismo moderno se conoce como rendimientos marginales.

No deja de sorprender que haya sido un joven de 22 años, que estaba disputando su segunda temporada en el World Tour, el que llevase el delirio máximo a las calles colombianas. El que haya protagonizado las instantáneas más laureadas del ciclismo colombiano. Pero para poner la guinda del pastel antes se tiene que haber encargado otro de la galleta y la nata. Heroicamente, algunos de los que precedieron a Egan Bernal derrochaban una calidad y épica mayores, incluso se hicieron hueco entre las leyendas del ciclismo. Ese deporte en el que normalmente ganaban los europeos hasta que aguerridos colombianos cruzaron el Atlántico dispuestos a atacar en cuanto la carretera se empinaba. El amarillo de un joven se explica por las lágrimas, las decepciones y derrotas de muchos otros, que pedalearon por la gloria o porque, en su defecto, algún día otro la alcanzase.

El desembarco de ciclistas colombianos en el Tour de Francia no podría entenderse sin el legado de Efraín ‘El Zipa Indomable’ Forero y Ramón Hoyos, los dos grandes antecesores. Forero ostenta el honor de ser el primer ganador de la Vuelta a Colombia y cuatro veces vencedor de los campeonatos nacionales de ciclismo en ruta. A Hoyos también le acompaña la leyenda, fue uno de los deportistas más prestigiosos de la década de los 50 en Colombia porque posee el récord de más victorias de etapa en la Vuelta a Colombia (12), que, dicho sea de paso, venció en cinco ocasiones. Además, fue bautizado por todos como ‘El escarabajo de montaña’, primera acuñación de un término que acompañaría a los colombianos ya por siempre. Tanto supuso su imagen para Colombia, que el artista Fernando Botero se lo quiso devolver con un cuadro: La apoteosis de Ramón Hoyos.

A pesar de sus glorias nacionales, ninguno de los dos tuvo la oportunidad de correr en el extranjero. Sí lo hizo Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez, el primer colombiano en dar el salto al ciclismo europeo. En las filas del Bianchi Milano dio un pequeño paso para un hombre y un gran paso para los colombianos. Con él, la bandera tricolor se dio a conocer en las grandes vueltas. Concretamente, disputó los Giros de Italia de 1973, 1974 y 1975. Ese último año, cuando contaba con 33 primaveras, disputó el Tour de Francia. El primero para un colombiano. Las calles de Medellín todavía recuerdan el jolgorio que se vivió entre el 26 de junio y el 20 de julio de 1975. No solo fue el hecho de correrlo, sino de competir con los mejores, pues acabó 27º y dio mucho que hablar en la alta montaña.

Tras la primera disputa del Tour de Francia -por parte de un colombiano- llegarían muchas más. En parte gracias a Patrocinio Jiménez, de nombre José. Él, y su coetáneo Rafael Antonio Niño, pelearon por la hegemonía del ciclismo nacional durante la década de los 70. Además de triunfar en las carreteras colombianas, Patrocinio se hizo un nombre en las francesas desde temprana edad. Disputó el Tour de l’Avenir de 1981 (Tour de Francia para corredores sub 23 en el que pueden participar equipos amateur) y finalizó 3º. Gracias a esos buenos resultados, formó parte del primer equipo colombiano que fue invitado al Tour en 1983, en el año de su debut acabó el 17º. El resultado de la ecuación fue que grandes equipos europeos se interesaron en él, de hecho, acabó fichando por el Teka español. Luego iría al famoso Café de Colombia como capo. En el interín: corrió otros tres Tour (1984, 1986 y 1988) y tres Vueltas a España (1984, 1986 y 1987).

Niño no llegó a disputar ningún Tour de Francia, pero a cambio posee el récord de victorias de la Vuelta a Colombia y del Clásico RCN, las competencias ciclistas más importantes de Colombia. No es logro menor si se tiene en cuenta que en ese palmarés figuran otras grandes leyendas como Ramón Hoyos, ‘Cochise’ Rodríguez o Luis Herrera. Nada más dar el salto al profesionalismo, disputó el Giro de Italia de 1974 con el Jolly Cerámica, carrera que acabó el 41º de la general. Una vez retirado siguió consagrado al ciclismo, pues durante muchos años ocupó el cargo de director técnico del Café de Colombia, donde pudo dirigir al primer colombiano en hacerse con una gran vuelta.

La eclosión del ciclismo colombiano en Europa llegó en la década de los 80, con grandes figuras que amenizaron las largas jornadas del Tour de Francia, entre ellas: ‘Condorito’ Corredor, Lucho Herrera y Fabio Parra. La figura de ‘Condorito’ brilla ya por sí misma, pero tuvo la mala suerte de coincidir con dos de los corredores colombianos más grandes de todos los tiempos. Solo se así se explica que sus cuatro participaciones en el Tour y sus cinco presencias en la Vuelta pasasen más o menos inadvertidas. De hecho, en la Vuelta a España de 1984 incluso se llevó el maillot de los jóvenes, en esa época denominado como de los neoprofesionales. A su participación en las carreras de tres semanas hay que sumar otras de gran reconocimiento como La Route du Sud o el Critérium del Dauphiné.

Fabio Parra y Lucho Herrera, Lucho Herrera y Fabio Parra. Hicieron historia juntos e hicieron historia por separado. Su legado, más allá de que entre ambos solo suman una victoria en grandes vueltas, fue la demostración de que los colombianos podían pelear de tú a tú con los ciclistas europeos. Parra cuajó grandes actuaciones con el Café de Colombia y posteriormente dio el salto al Kelme y al Amaya Seguros, ambos equipos españoles. Herrera, en cambio, compitió durante toda su carrera en equipos colombianos, lo que hace todavía más meritorios sus triunfos en Europa.

De Fabio Parra dice la leyenda que fue el primer ciclismo moderno que dio Colombia, porque no solo se desempeñaba bien en la montaña sino que se manejaba bien en el terreno llano y en la lucha contra el reloj. De Fabio Parra también hablan muy bien las cifras, que al contrario que las leyendas, son puramente objetivas. Durante su trayectoria profesional participó ocho veces en el Tour de Francia, en el de 1988 incluso se subió al podio como tercero, algo que no se había producido nunca antes, ni se produciría hasta que en 2013 Nairo Quintana quedase solo por detrás de Christopher Froome. En España también dejó reseñas de su calidad sobre la bicicleta, quedó segundo en la Vuelta del 89 solo por detrás de ‘Perico’ Delgado, y culminó la carrera ocho veces. Su victoria sobre Miguel Indurain en la cronoescalada de la Vuelta a España de 1991 fue una de sus últimas proezas dentro del ciclismo profesional.

Lucho Herrera está al nivel de Federico Martín Bahamontes, no en vano fueron los únicos en hacerse con el maillot de la montaña en las tres grandes vueltas del continente europeo. Si se empieza por ahí ya se entiende la trascendencia que tuvo Luis Alberto Herrera, quien por cierto recibió la Orden de Boyacá por sus servicios deportivos prestados a Colombia. Pues bien, su mayor epopeya no fue alcanzar a Fede Bahamontes, sino la Vuelta a España de 1987, donde se impuso a corredores de la calidad de ‘Perico’ Delgado, Sean Kelly, Raymund Dietzen y Laurent Fignon. Pedro Saúl Morales, ciclista del Ryalco Postobón, que tuvo la suerte, o la desgracia, de enfrentarse con Lucho Herrera, cuenta cómo se cocinó la victoria: “Yo lo había visto subir, pero nos sorprendía a todos. Nosotros subíamos parados en los pedales y él avanzaba como una moto, sentado sobre la bicicleta. Era imposible seguirle el paso”.

No fue una, fue la, la primera victoria de un colombiano en las grandes vueltas. Por citar un detalle casi nimio enumerados los éxitos de ‘Lucho’, completó dos Giro de Italia, cuatro Vueltas a España, y ocho Tour de Francia. Además, fue el primer cafetero en ganar una etapa del Tour (1984) y en vestirse, de forma momentánea, de amarillo (1985). Entre las pobladas carreteras francesas y las calurosas tardes españolas coincidiría en más de una ocasión con su coetáneo Fabio Parra.

Eclipsar lo conseguido por Lucho Herrera y Fabio Parra una vez estos llegaron al desenlace de su carrera parecía tarea de gran calado. Aun así, Libardo Niño y Oliverio Rincón lo intentaron. Sus mayores éxitos tendrían lugar en las carreras nacionales de Colombia, pero también hicieron sus pinitos más allá del Océano Atlántico. Niño ganó hasta en tres ocasiones la Vuelta a Colombia y dos veces el Clásico RCN. Disputó la prueba de ciclismo en ruta de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y el Mundial de Ciclismo en Ruta de 1995. Sin olvidar el Giro de Italia de 1994, que culminó en el 72º puesto. Por esa época corría en el Kelme, cuyo director, Vicente Belda, estaría tiempo después implicado en la Operación Puerto por recurrir al dopaje sistemático de muchos de sus corredores. Coincidencia o no, Niño fue sancionado tanto en 2007 como en 2009 por consumo de EPO. Un triste final para un corredor de mucha clase.

Oliverio, de igual forma que Niño, encontró en los equipos españoles un gran escaparate para el ciclismo europeo. De Rincón se puede decir que era un gran escalador, prácticamente como todos los ciclistas que están saliendo a la palestra, que ganó etapas tanto en el Giro, la Vuelta y el Tour, y que, en el año de su debut (1989), se hizo con la Vuelta a Colombia frente a Fabio Parra, que por esa época ya había sido tercero en el Tour de Francia y contaba con estatus de leyenda en Colombia. Entre los mejores resultados de Oliverio están un quinto puesto en el Giro de Italia de 1995 y finalizar cuarto en la Vuelta a España de 1993. El Tour se le resistió, lo corrió tres veces, abandonó en dos ocasiones, y en 1993 acabó 16º. Como curiosidad, fue secuestrado por las FARC y el ELN en el año 2000. Aun así, mantuvo intacta la ilusión de los colombianos por el ciclismo tras las retiradas de Herrera y Parra.

El cambio de siglo supuso la irrupción de Víctor Hugo Peña y de Santiago Botero en el pelotón internacional. El ciclismo, que representaba las esencias del deporte, el compañerismo, el sufrimiento y la resiliencia, mutó hacia un negocio de carácter mundial mientras las televisiones seguían las pedaladas de lo que parecía ser un marciano, Lance Armstrong. Precisamente, Botero tuvo al estadounidense como uno de sus grandes rivales en la alta montaña. De hecho, el que era jefe de filas del Telekom por esa época, encontró en Lance la principal figura que se le atragantaba en Francia.

Cada uno a su manera, contribuyó a agrandar la historia colombiana en el Tour de Francia. El 9 de julio de 2003 el Tiburón Peña se hizo con la prenda de ropa amarilla más preciada en todo el país. Fue en la cuarta etapa, en una contrarreloj por equipos de 69 kilómetros que partió de Joinville y acabó en Saint Dizier. No quedó ahí el logro, pues el primer colombiano en ser líder de la clasificación general mantuvo el primer cajón durante otros dos días más. Luego Virenque tomaría el relevo y Armstrong llegó con la prenda a París. No deja de ser anecdótico que Peña, que no destacaba por sus prestaciones en la alta montaña y sí en las etapas contra el cronómetro, fuese el que desvirgó el amarillo para los colombianos.

Santiago Botero, que disputó hasta en seis ocasiones la Grande Boucle, fue 7º, 8º y 4º en 2000, 2001 y 2002 respectivamente. Además, es, junto a Lucho Herrera, el ciclista ‘cafetero’ con más etapas ganadas en el Tour de Francia, tres. Se destacaba como contrarrelojista, pero también en la alta montaña, lo que le permitió no solo rondar el podio en varias ocasiones sino llevarse el maillot de mejor escalador en la edición del 2000. Fuera del Tour, fue campeón del mundo de contrarreloj en 2002, así que, en 2003, año en el que Peña fue líder durante tres etapas, Botero portó el arcoíris en las contrarrelojes del Tour.

Sobre el de Medellín siempre quedó la mancha del dopaje, en 1999 fue sancionado por un positivo en testosterona cuando corría en el Kelme de Eufemiano Fuentes, y en 2006 fue identificado en la Operación Puerto como cliente de la red de dopaje del propio Fuentes. En 2013, el médico español admitió que Botero consumió EPO, hormonas del crecimiento y anabolizantes durante su carrera, además de recurrir a transfusiones de sangre para mejorar su rendimiento.

La gran camada actual de ciclistas colombianos tuvo dos ‘hermanos mayores’: Mauricio Soler y José Serpa, este último todavía en activo a pesar de sus 40 años. Soler causó una gran expectación en el Tour de Francia. Disputó las ediciones de 2007 y de 2008 en el Barloworld de Cristopher Froome y de Geraint Thomas. Pues bien, ambos quedaron opacados por el colombiano, que en 2007 ganó una etapa, quedó primero en la competencia por los puntos de la montaña y finalizó 11º. Posteriormente fichó por el Caisse d’Epargne, el actual Movistar Team. Pero cuando parecía que sería jefe de filas junto con Alejandro Valverde, sufrió una dura caída en la Vuelta a Suiza de 2011 que obligó a su retirada. Todavía hoy se está intentando recuperar de las secuelas del golpe que se propinó en la cabeza.

Serpa solo tuvo una experiencia en equipos de nivel World Tour, el Lampre, con el que corrió tres veces el Tour (2013, 2014 y 2015) y una el Giro (2013). En cambio, pasó siete años en el Andrioni Giocattoli, de división Continental Profesional, lo que le permitió disputar con invitación otras seis veces más la Corsa Rosa (2006, 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012). Eso sí, sin llegar a brillar nunca en las grandes vueltas. Otro cantar fueron las carreras del circuito continental de América, de segunda división, donde destacó en la Vuelta a Chile, en la Vuelta a Colombia, en la Vuelta a Venezuela, en la Vuelta al Táchira y en la Vuelta a San Luis. En 2016 regresó a Colombia para correr en el GW Shimano, dirigido, por cierto, por Víctor Hugo Peña.

El día que todo el esfuerzo valió la pena, las cumbres francesas claudicaron frente a un joven de Zipaquirá, y Francia se rindió a Colombia, Egan Bernal estaba acompañado en la fotografía por otras dos figuras, Rigoberto Urán y Nairo Quintana. Mucho del triunfo del ciclista del INEOS en el Tour se debió a ellos, porque si Bernal creyó que podía, es porque Nairo y ‘Rigo’ demostraron previamente que se podía. Para estas dos leyendas colombianas, así lo demuestran sus resultados y sus respectivas Órdenes de Boyacá, que tuvieron que conformarse con la plata, ver al joven Bernal llevarse el oro podría haber resultado doloroso, pero eso no va con la mentalidad colombiana. Cada ‘escarabajo’ que sudó, sufrió, rio, lloró, triunfó y claudicó ante el Tour de Francia, sintió el éxito de Bernal como dicha propia.

Un triunfo que, si los méritos contasen en el deporte, tendría que haber sucedido seis años antes. Sin desmerecer a Bernal, la fiesta no fue completa, la fiesta solo hubiera sido completa si en 2013, o en 2015, Nairo Quintana hubiese acabado de amarillo. A fin de cuentas, él era el “elegido”, pero su cuento de hadas fue demasiado bonito como para hacerse realidad. Un pasado entre las montañas de Tunja bicicleta en mano, un descubrimiento inverosímil en el que prácticamente reventó el potenciómetro en las pruebas de esfuerzo, una llegada a Europa como gran desconocido, un primer Tour de Francia en el que debía trabajar como gregario de Alejandro Valverde, un primer Tour en el que se vio peleando con Froome, al que destrozó en Annecy, y un primer Tour en el que se quedó sin victoria, pero hizo historia, al convertirse en el primer colombiano en quedar segundo en el Tour de Francia.

Todo parecía ir encaminado a que Quintana fuese el del Tour. Por el camino se llevó el Giro de 2014 y la Vuelta de 2016. El colombiano más grande de la historia, el que más grandes vueltas posee (2), por encima de Lucho Herrera, y al que se le agotaba el tiempo para conquistar la Galia. El hecho de que Nairo no haya sido el primer colombiano en alzar los brazos en París parece más propio de una tara en la historia que una realidad. Lo que está claro es que Quintana encontró en Bernal un digno sucesor, una figura capaz no solo de opacarle sino de superarle, pues es gran empresa elucubrar cuántos Tour tendrá Bernal cuando cumpla los 29 años que tiene actualmente ‘Nairoman’. Al mismo tiempo, tampoco es descabellado creer en que el día que Quintana se retire no tenga un par de Tour en sus vitrinas. A fin de cuentas, es Nairo Quintana, uno de los ídolos de Egan.

Y es ‘Rigo’ el que le mostró el camino hacia el profesionalismo a Quintana. También era el último en rozar la victoria en el Tour, fue en 2017, pero una vez más, Chris Froome se encargó de echar por tierra todas las ilusiones colombianas. Urán, que escala muy bien, no escala tan bien como Nairo. Pero Urán, tipo listo, ha sabido adaptar su forma de correr a la perfección para seguir en la élite durante trece años. Debutó en 2006 y en 2019 sigue dando guerra en las grandes vueltas. Ha disputado nada más y nada menos que 17 (6 Giro, 6 Tour, 5 Vuelta), y de propina, ocho Mundiales de Ciclismo en Carretera y una plata olímpica en Londres 2012 en la prueba de Ciclismo en Ruta. Casi todo lo que puede hacer un ciclista profesional, lo ha hecho ‘Rigo’. Solo le faltó lo de Egan. Pero como si lo hubiera hecho, pues la foto del campeón Bernal no se pudo sacar hasta que Urán dio las correspondientes instrucciones al fotógrafo.

Para el final feliz de la historia, todavía quedan varios capítulos por repasar, como los de Esteban Chaves, segundo en el Giro de 2016 y tercero en la Vuelta del mismo año, Sergio Luis Henao, dos veces campeón de Colombia de Ciclismo en Ruta y pieza vital en varios de los Tour de Froome, Jarlinson Pantano, uno de los escuderos más fieles de Alberto Contador, Fernando Gaviria, el presente y futuro de los esprints colombianos, Miguel Ángel López, tercero en el Giro y en la Vuelta de 2018, Winner Anacona, gregario de lujo de Nairo Quintana, Darwin Atapuma, una vez campeón de Colombia de Ciclismo en Ruta, o Carlos Betancur, vencedor del Giro de Emilia y de la París Niza. Grandes deportistas que, junto a Quintana y Urán, fueron pintando de azul, rojo y amarillo las calles de Francia.

En argot ciclista, se diría que hicieron el treno para que Bernal remachase la etapa en la volata. O que pusieron el punto en la montaña para deshacer el pelotón mientras esperan el ataque de Egan. El 28 de julio de 2019, cuando un chico colombiano de 22 años escribió el final de la epopeya y luego se subió al primer cajón en París, lo hicieron también ‘El Zipa’ Forero, Hoyos, ‘Cochise’, Patrocinio, Oliverio, ‘Condorito’, Libardo, Herrera, Parra, Soler, Niño, Urán, Serpa, Botero, Atapuma, ‘Chavito’, Henao, Pantano, Gaviria y Quintana. Empujando a sus guerreros, 48.000.000 millones de colombianos, que dentro de nada entonarán una nueva estrofa cuando Carlos Vives añada a Bernal, primer ganador colombiano del Tour de Francia, como otro de los orgullos de la patria. Tal vez el que más orgullo ha provocado nunca, pero al que anteceden otros ‘escarabajos’ que escribieron la crónica de una victoria que, antes o después, estaba anunciada. 

Liverpool: Lleva quince años consecutivos siendo ‘Spanish’

13 agosto, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Diario As, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en Liverpool: Lleva quince años consecutivos siendo ‘Spanish’ 

Son ya 15 años consecutivos los que llevan jugadores españoles sin dejar caminar solo al Liverpool. Josemi, Antonio Núñez, Luis García y Xabi Alonso fueron quienes abrieron el camino en 2004, mientras que Adrián San Miguel y Pedro Chirivella son los representantes actuales.

Probablemente Rafa Benítez fue el principal responsable del comienzo de este idilio que aún dura hasta nuestros días cuando se hizo cargo del banquillo red en 2004. Fue él quien confió en el producto nacional. Fue él quien convenció a los directivos del club para que importaran juradores españoles a las islas ya que en aquella época, a diferencia de la actual, no era común. Fue él quien los hizo funcionar a su son. Y fue él el padre del denominado “Spanish Liverpool”. La apuesta no puedo salir mejor, ya que esa misma temporada el Liverpool se alzó con la Champions después de 20 años sin hacerlo.
 

Xabi Alonso: Dueño absoluto del medio campo del Liverpool desde su llegada desde la Real Sociedad hasta que el Real Madrid le fichó. Titular indiscutible durante su estancia en Andfield donde ganó la Champions (marcando en la final), la Supercopa de Europa, la Fa Cup, y la Community Shield. Participó en 210 partidos en los que anotó 18 tantos. (2004 - 2009).

Luis García: Llegó del Barcelona y fue un futbolista capital en los tres años que perteneció al equipo inglés en los que ganó Champions, Supercopa de Europa, Fa Cup, y Community Shield. Se convirtió en todo un ídolo para la afición red incluso después de salir hacia el Atlético de Madrid. Marcó 30 goles en los 121 encuentros que disputó. (2004 - 2007)

Antonio Núñez: Nunca llegó a hacerse un hueco en el once titular, aun así tuvo sus minutos en los 27 partidos que jugó anotando un gol y ganando además la Champions. Una temporada después de salir del Madrid regresó a España al fichar por el Celta de Vigo. (2004 - 2005).

Josemi: Aterrizó desde el Málaga y permaneció en el club una temporada y media antes de salir en el mercado de invierno rumbo al Villarreal. En dicho tiempo se alzó con la Champions y la Supecopa de Europa. Jugó 35 partidos. (2004 - enero 2006).

Fernando Morientes: Su llegada a Liverpool se produjo en el mercado invernal de 2005 ante la falta de minutos en el Madrid. Al haber disputado ya partidos de la máxima competición europea con el conjunto blanco esa misma temporada, la Champions ganada por los ingleses ese año no figura en su palmarés al no poder disputarla. Antes de su marcha al Valencia en verano de 2006 levantó la Supercopa de Europa y la FA Cup. Vistió la camiseta red 61 veces en los que hizo 12 tantos. (Enero 2005 - 2006).

Viendo el éxito que supuso la inclusión de jugadores españoles en la disciplina del equipo, en verano de 2005 se siguió apostando por la misma fórmula. Llegaron Pepe Reina, Miki Roqué y Antonio Barragán. Los tres eran jóvenes y claras apuestas de futuro, siendo el portero el único con experiencia en Primera División. De nuevo esa temporada llegaron títulos, concretamente la Supercopa de Europa y la FA Cup.

Pepe Reina: Indiscutible en la portería de Andfield desde su llegada procedente del Villarreal hasta su marcha al Nápoles. Colectivamente ganó la FA Cup, la Community Shield y la Capital One, mientras que individualmente se hizo con el Guante de Oro de la Premier League en tres ocasiones. Defendió la meta red en 395 ocasiones. (2005 - 2013).

Miki Roqué: El tristemente jugador fallecido en 2012 a causa de un cáncer pélvico únicamente disputó un partido con el primer equipo. Tras encadenar varias cesiones en el Oldham Athletic, Xerez y Cartegena fue finalmente traspasado al Betis. (2005 - 2009).

Antonio Barragán:•  Fue comprado al Sevilla Atlético y solo una temporada después, tras disputar un partido, volvió a hacer las maletas rumbo al Deportivo de la Coruña. A pesar del poco tiempo y las escasas oportunidades en su palmarés aparece una Supercopa de Europa y una FA Cup. (2005 - 2006).

El siguiente fichaje español se produjo en el mercado de invierno de la temporada 06/07. Álvaro Arbeloa llegaba para reforzar los laterales de un equipo que volvería a disputar la final de Champions ese año aunque con peor suerte que la anterior vez.

Álvaro Arbeloa: Abandonó el Deportivo de la Coruña ante la oportunidad de fichar por el club de Merseyside. Marcó dos goles en los 98 partidos que disputó hasta que fichó por el Madrid. (Enero 2007 - 2009).

El verano de 2007 se produjo uno de los movimientos más importantes. Fernando Torres dejaba su club de toda la vida y desembarcaba en Liverpool con la intención de liderar la delantera de uno de los clubes con más historia de Europa. Junto con el madrileño llegaron Dani Ayala y Dani Pacheco, lo que seguía demostrando que Benítez no solo confiaba en jugadores contrastados españoles, sino que también quería empapar la base del club inglés con la cultura futbolística del país.

Fernando Torres: Se marchó de su Atlético de Madrid con la intención de ganar los títulos que no había ganado en la capital, y aunque no lo logró, si se forjó un nombre a nivel internacional como uno de los mejores delanteros del momento. Disputó 142 encuentros en los que “The Kid” se destapó con 81 goles convirtiéndose en uno de los ídolos de la hinchada. Finalmente en el mercado invernal de la temporada 10/11. (2007 - enero 2011).

Dani Pacheco: Pasó de la cantera del Barcelona a la del Liverpool. Tras disputar 17 partidos con el primer equipo y no logar hacerse un hueco comenzó a enlazar cesiones en equipos como el Norwich, Atlético, Rayo Vallecano y Huesca. Finalmente llegó libre al Alcorcón. (2007 – 2013).

Dani Ayala: Llegó procedente del Sevilla y al igual que Ayala comenzó en el filial. Alternó el segundo equipo con el primero disputado con este último cinco choques. Para que fuera cogiendo minutos fue cedido al Hull City y al Derby Country hasta que fue traspasado al Norwich. (2007 – 2011).

En la temporada 08/09 se produjo el que a la postre sería el último fichaje de la era Benítez. Albert Riera se unía así a una ya nutrida lista de futbolistas españoles residentes en Merseyside.

Albert Riera: Tras varias temporadas a gran nivel en el Espanyol que le llevaron a debutar con la Selección puso rumbo a Liverpool. Vistió la elástica red en 56 ocasiones en los que marcó cinco tantos hasta su marcha al Olympiacos. (2008 - 2010).

El verano de 2010 fue el del adiós de Benítez, creador del Spanish Liverpool. El club cambiaba de entrenador pero no iba a desaprovechar el trabajo del madrileño por lo que mantuvo el rumbo, un rumbo que seguía con el foco en España. Así quedó refrendado con el fichaje de Suso, más talento joven y de futuro para los reds.

Suso: Se hicieron con él cuando aún no tenía la mayoría de edad procedente del Cádiz. Tuvo pocas oportunidades en el primer equipo con el que solo disputó 21 partidos en lo que marcó un gol. Fue cedido durante un curso al Almería hasta que a mitad de la temporada de su regreso fue traspasado al Milán. (2010 - enero 2015).

La temporada siguiente fue el turno de José Enrique. Tras una temporada sin hacerlo, el Liverpool volvía a apostar por un jugador español contrastado que además conocía la Premier. En el curso 11/12 volvieron los títulos a Andfield con la consecución de la Copa de la Liga.

José Enrique: Tras rendir a gran nivel en Newcastle fue fichado por los reds, equipo en el que fue un fijo en el once durante las dos primeras temporadas. A partir de su tercer curso en Andfield las lesiones comenzaron a perseguirle. Antes de terminar contrato y marcharse al Zaragoza disputó 99 encuentros marcando dos tantos. Su primer año levantó la Copa de la Liga. (2011 – 2016).

Tras un año en el que ningún futbolista español aterrizó en Merseyside, en el curso 13/14 quisieron volver a la senda con fuerza. Por un lado reclutaron a un jugador hecho como Iago Aspas, estrella del Celta de Vigo. Por otro, a tres jóvenes valores como Luis Albero, Pedro Chirivella y Sergi Canós.

Iago Aspas: El de Moaña no tuvo suerte en su andadura por tierras británicas y nunca llegó adaptarse. Transcurrida una temporada en la que jugó 15 encuentros con un gol anotado fue cedido al Sevilla. En el club andaluz tampoco terminó de convertirse en un hombre importante. En el mercado estival de 2015 volvió traspasado al Celta, su casa.

Luis Alberto: Llegó traspasado del Sevilla aunque venía de disputar la última temporada en el Barcelona B como cedido. Jugó tanto en el filial como en el primer equipo red con el que disputó 12 encuentros. Las dos siguientes campañas fue cedido a Málaga y al Deportivo, a su vuelta de ésta última se anunció su venta a la Lazio donde está jugando a gran nivel. (2013 – 2016).

Sergi Canós: Cambió la cantera del Barcelona por la del Liverpool siendo cadete. En sus dos primeros años quemó etapas rápidamente llegando incluso a jugar un partido con en el primer equipo. En la tercera temporada le mandaron cedido al Brentford, en su regreso de la misma fue traspasado al Norwich. (2013 – 2016).

Pedro Chirivella: Abandonó la cantera del Valencia para enrolarse en la del Liverpool. Ha disputado cinco partidos con el primer equipo, aunque su lugar natural ha sido las categorás inferiores. En las dos últimas temporadas a encadenado tres cesiones en el Go Ahead Eagles, Willem II, y en el Extremadura. Actualmente sigue perteneciendo a la disciplina red. (2013 - actualidad).

En la campaña 14/15 el goteo de fichajes de origen español continuó. Llegaron dos laterales, un zurdo y otro diestro: Alberto Moreno y Javier Manquillo.

Alberto Moreno: El ex del Sevilla rayó a un gran nivel las dos primeras temporadas. Sin embargo a partir de la tercera, ya con Jurgen Klopp en el banquillo, fue perdiendo protagonismo. Tras proclamarse campeón de la Champions este mismo año ha emprendido una nueva aventura en el Villarreal. Vistió la camiseta red en 141 ocasiones en las que anotó tres goles. (2014 – 2019).

Javier Manquillo: El Atlético lo cedió durante una temporada al Liverpool en la que jugó 19 encuentros. Tras la finalización de la misma volvió al conjunto rojiblanco, (2014 – 2015).

Tras tres temporadas en las que la planificación deportiva parecía haber cambiado, en este mercado veraniego la dinámica ha vuelto al planteamiento de los últimos 15 años con el fichaje de Adrián San Miguel. La inclusión del portero (Chirivella no tiene ficha del primer equipo) logra paliar la salida de Alberto Moreno y perpetuar, quien sabe por cuanto tiempo más, la presencia de jugadores españoles en el Liverpool.

Adrián San Miguel: Después de hacerse un nombre en la Premier tras seis años en el West Ham a buen nivel, el conjunto dirigido por Klopp le ha fichado esta temporada como portero suplente de Alisson. Sin embargo, el meta brasileño ha caído lesionado en la primera jornada de liga, ofreciendo a Adrián la posibilidad de lucirse en la portería del actual campeón de Europa. (2019 - actualidad).

V. G. Flores: «El Atlético ha colocado al At. San Luis en el mapa futbolístico europeo»

26 julio, 2019 · Archivado en América, AS Color, Atlético Madrid, Atlético San Luis, Competiciones, Comunicación, Deportes, Diario As, Equipos, Futbol, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Latinoamérica, Medios comunicación, México, Norteamérica, Prensa, Prensa deportiva, Pretemporada, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en V. G. Flores: «El Atlético ha colocado al At. San Luis en el mapa futbolístico europeo» 

Es habitual que los equipos españoles y europeos cambien de continente para seguir preparando el inicio de la temporada. Estados Unidos, China, Japón o México son algunos de los destinos de los grandes de Europa. El Atlético de Madrid, por ejemplo, disputa varios partidos esta pretemporada en Norte y Centroamérica.

Uno de los partidos señalados será el que les enfrente el 3 de agosto al Atlético San Luis en México. Los mexicanos son el 'hermano pequeño' de los madrileños y ese partido será muy especial para sus integrantes. Víctor García Flores, español y readaptador del equipo, ha atendido a As para hablar de cómo se vive en México y cómo se ve allí al Atlético, a la Liga española y al fútbol europeo.

- ¿Cómo llegaste a México? 

- Pues a México llegué en noviembre de 2011. Coincidí estudiando en Granada con un chico mexicano (Jorge Ovando), el cual siempre me animaba a emprender el camino a México. Jorge empezó a trabajar en Rayados de Monterrey y yo estaba en el Xerez CD de preparador físico del cadete A. Mientras cursaba el máster de Readaptacion y Prevencion de lesiones de la Federación. Fue la época de los descensos del club y los impagos, así que como no tenía nada, decidí intentarlo. Llegué a Rayados como Readaptador en básicas.

- ¿Y cómo al Atlético San Luis?

- Al Atlético San Luis llegué a través del jefe de servicios médicos del club (Emmanuel Díaz de León), el cual ya me conocía de otra etapa en la que trabaje con él. Me ha dado seguimiento desde entonces en los diferentes clubes donde he trabajado. Este último año, en 2018, trabajé como readaptador de Pachuca CF, en la última etapa de Diego Alonso y con Pako Ayestarán. En el principio del 2019 realicé labor de preparador físico en Correcaminos UAT de la Liga de Ascenso Mexicana.

- ¿Cómo se vive allí?

- En México se vive muy bien, es un país maravilloso con una riqueza cultural impresionante. Desde España se cree que es un país de mucha inseguridad y algo caótico; eso se lo debemos a las noticias internacionales. En mis 8 años aquí, en ningún momento me he sentido inseguro y he vivido en 7 ciudades diferentes, algunas en lugares denominados calientes. Simplemente hay que saber cómo uno se debe mover y quizás tomar alguna precaución, como en todos lados. Algo de sentido común, nada más.

- ¿Qué diferencias hay entre los entrenamientos de un equipo centroamericano y un europeo?

- Los entrenamientos han cambiado muchísimo desde que llegué hasta ahora. Antes los entrenamientos estaban más basados en modelos argentinos y uruguayos, solían ser preparadores físicos de bastante edad. Desde hace 5 años para acá hubo un cambio y se empezó a dar entrada a entrenadores y preparadores físicos más jóvenes y mucho más preparados. Ahora la tendencia y el modelo es más europeo, muchos entrenadores y preparadores físicos se forman en Europa. Evidentemente, adaptada al tipo de jugador y de cultura futbolística que hay aquí. La mayor diferencia la podemos encontrar en la pretemporada: muchos equipos aún usan las triples y dobles sesiones extenuantes de carrera en campos de golf, playa... regalando el inicio del torneo. Aunque la tendencia es ir suprimiendo ya estos entrenamientos.

- ¿Cómo se vive el fútbol en México? ¿Es más pasional que en Europa?

- El fútbol en México es algo especial, la afición es increíble. Se paraliza el fin de semana para seguir la Liga MX desde todos los puntos del país. Caminas por la calle y ves a la gente con la camiseta de su equipo a todas horas y cualquier día del año. Se vive con muchísima pasión, existen grandes rivalidades y derbis que nada tienen que envidiar a los que tenemos en Europa y los estadios suelen tener una muy buena entrada siempre. Aquí, en San Luis, el estadio se llena casi todos los partidos.

- ¿Cuánto de importante ha sido para el Atlético San Luis tener al Atlético de Madrid como 'hermano mayor' en Europa?

- La relevancia de tener detrás a un equipo como el Atlético de Madrid es enorme, realmente ha colocado a este equipo en el mapa futbolístico europeo. Es un proyecto muy atractivo para muchos jugadores, que ven la posibilidad de dar el salto a España o Europa más cercana, incluso para nosotros como cuerpo técnico. El saberse respaldado por un club tan grande siempre da tranquilidad, tanto en el plano económico como en el profesional.

¿Qué supone para el Atlético San Luis poder jugar contra el Atlético de Madrid?

- Para nosotros es un reto jugar contra un equipo que pelea por todo en Europa. Nuestros jugadores podrán saber dónde están, de que son capaces, de mostrarse al mundo.... Es un foco mediático que ese dia esta sobre nuestro club. Nosotros estamos ya en plena competición y ellos apenas en pretemporada. Aunque cada equipo busque diferentes objetivos, será un gran partido de fútbol. A nivel personal pues poder charlar con la gente del cuerpo técnico del Atlético será muy enriquecedor.

- ¿En San Luis notas que hay más aficionados del Atlético de Madrid que antes, como equipo preferido europeo (además que este año jugará Herrera también en el Atlético de Madrid)? ¿O fuera de Europa siguen teniendo más seguidores equipos como Barça y Real Madrid?

- La verdad es que aquí, en San Luis, sí ha aumentado la simpatía y afición por el Atlético de Madrid y tiene más seguidores, pero realmente fuera de Europa y, en este caso, a nivel de México siguen reinando Real Madrid y Barcelona.

- ¿Y qué Liga europea es la que más se sigue allí?

- Aquí la liga que más se sigue es la española, aunque también se sigue mucho la Premier League por Raúl Jiménez y Chicharito y la Eredivise por Chucky Lozano y Guti.

- ¿Cómo es Nico Ibañez (jugador fichado por el Atlético este verano) y si le ves con posibilidades de jugar a las órdenes de Simeone en un futuro?

- Nico es un profesional, un chico con una gran predisposición a trabajar, centrado, humilde y con unas capacidades físicas impresionantes. Es un jugador de esos que quisieras tener siempre en tu equipo y de los que no gusta a la defensa rival. Tiene muchísima movilidad y una capacidad de esfuerzo brutal. Le veo con posibilidades por supuesto, seguro que sorprenderá a más de uno en un futuro cercano.

 

En PortadAS

15 julio, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Diario As, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en En PortadAS 

El Madrid de Hazard ya ha echado a rodar. Un proyecto con etiqueta belga y acento francés, que busca valerse por fin en la Liga y regodearse en la Champions. El líder no aparece en el título, pero será Benzema. Karim demostró el curso pasado que le da más fuerza saberse querido que saberse fuerte.

La ilusión del proyecto merengue ha menguado por culpa del Barça, que lleva un mercado tan perfecto que levanta sospechas. Griezmann será el almíbar que redondee o empalague a Messi. Al Madrid le salva un detalle: un elenco de estrellas nunca supera a un equipo. Y el futbolista es poca cosa sin un entorno favorable.

El tenis español ha brillado en el torneo más brillante. El que se juega en un jardín y es obligatorio vestir de blanco. Bautista y Nadal merecen reconocimiento, porque fueron perdedores, pero jamás vencidos. Bautista jugó con el mismo silencio que en sus almuerzos en Terras Milles, uno de sus restaurantes favoritos del Grao de Castellón. Un tenis sin estruendos, lineal, que sin darte cuenta ya te ha clavado sus cuchillos.

Nadal sucumbió ante Federer en otro partido bellísimo. Perder contra el suizo en Wimbledon es casi un gesto de cortesía. Los dos tenistas son tanto para nosotros que ya no les vemos como rivales, sino como pareja. Un amor distinguido, tenístico, en el que la derrota nunca tiene excusas, solo aplausos. Cuando ves ganar a Federer te haces una pregunta. A qué vendrá tanta finura.

Griezmann relanza la duda de cómo salir de los sitios. Sobre todo, de los que no te quieren dejar salir. Yo no me atrevería a hacerlo tras una filípica de Simeone. Pero Griezmann es como los buenos sofistas, va a donde le pagan. El Barça es un lugar idílico para su fútbol, pero tendrá problemas para ubicarse: juega en el mismo sitio que Messi.

Por su nombre, sus giros, sus pases, parece que el Madrid con Kubo ha fichado un geómetra. Es pequeño y parece que muy eficaz, como las conjunciones. El japonés está convenciendo a los técnicos blancos y su papel podría calcar al de Vinícius en la temporada pasada. En el deporte de Oliver y Benji, a Florentino le faltaba su nipón.

Djokovic ganó Wimbledon en la final más larga de un Grand Slam. Para muchos, se hizo corta. Para algunos, el mayor triunfo hubiera sido recoger el trofeo de las manos de Kate Middleton. El serbio venció porque es el que más suma entre calidad y carácter. La prueba está en los puntos decisivos, en ellos Djokovic se olvida del brazo trémulo. Un tenista celestial.

Juventus y el noble arte de fichar a coste cero

28 junio, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Diario As, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en Juventus y el noble arte de fichar a coste cero 

Poderoso caballero es Don Dinero”, aseguran las voces más sabias del lugar. Tener capitales en propiedad, poseer un poder adquisitivo elevado, puede parecer a priori una ventaja para todo aquel usuario que aspire a mantener un nivel de vida poderoso. Y sí, puede ser, pero igual de importante es tener dinero como saber gestionarlo de la mejor de las formas.

El mundo del fútbol convive a diario con una doble corriente popular que enfrenta a románticos del fútbol de antaño con los que adoran el conocido como fútbol moderno. Los primeros se ven sometidos a una nueva era que, quieran o no, es la realidad, es la etapa que deben vivir. Así lo deseen o no, el mundo del fútbol está pendiente de un hilo económico que, lejos de perder costuras y firmeza, gana enteros, se consolida y su grosor hace que la travesía sobre el precipicio sea algo más cómoda y satisfactoria. Incluso muchos disfrutan de las vistas allí arriba, donde sólo los poderosos alcanzan.

Un equipo poderoso en términos económicos es, sin duda, la Juventus de Turín. Histórico del fútbol italiano, localizado en el Norte de la Península Itálica, de carácter relevante en tierras transalpinas, el conjunto de Turín es el dueño y señor del calcio desde el año 2012. El club del Piamonte (región donde reside) suma 8 títulos ligueros de forma consecutiva, habiendo construido un auténtico fortín, habiendo escrito un monólogo total.

Poderosos económica y deportivamente. Son los campeones, tienen a los mejores jugadores del campeonato, y pocos son los rivales capaces de hacerle frente en territorio doméstico. Criado en las raíces de la imponente familia Agnelli (propietarios, entre otras empresas, de FIAT), la Juventus es un claro ejemplo de que el dinero facilita mucho la pelea por conseguir objetivos, pero también son un ejemplo de gestión, administración y dirección empresarial.

La Juventus es, de forma rotunda, uno de los clubes que mejor fichan en el planeta. Más allá de los grandes traspasos que cierran a golpe de talonario (Cristiano Ronaldo, su último gran desembolso), han demostrado que tienen en su poder un efectivo poder de localización y atracción para cerrar y firmar a jugadores de primer nivel, competitivos, a precios de saldo. Algunos incluso gratis. Se ha convertido en una marca empresarial que les acompaña desde hace años años.

No parece casualidad. Este verano, como venía siendo tradición, lo han vuelto a hacer con la incorporación del galés Aaron Ramsey (procedente del Arsenal) y la cercana llegada de Adrien Rabiot (procedente del PSG), haciendo que la lista de nombres propios haya seguido expandiéndose.

Pero, como decimos, es una estrategia deportiva que se ha ido confirmando desde hace años. Jugadores como Fabio Cannavaro (Real Madrid), Luca Toni (Genoa), Andrea Pirlo (Milan), Paul Pogba (Manchester United), Fernando Llorente (Athletic Club), Kingsley Coman (Bayern de Múnich), Khedira (Real Madrid), Dani Alves (Barcelona) y Emre Can (Liverpool) llegaban a Turín libres, tras no renovar con sus anteriores equipos. Futbolistas de cierto nombre europeo y mundial, conocidos por su buen rendimiento deportivo, por sus notables méritos, y que llegaban gratis. O al menos ahorrando la parte más importante de las contrataciones: los traspasos entre clubes.

Evidentemente, este tipo de traspasos suelen venir acompañados de sueldos elevados, pero cifras aparentemente alejadas de lo que podría suponer un desembolso económico consecuencia de una negociación con los clubes vendedores.

Es la cara oculta de la Luna. Una luna bianconera que desprende un aura de poderío económico, de solvencia, de prestigio, pero que cuenta con un lado secundario, menos mediático, menos comentado, que también es digno de ser subrayado por el mérito que lleva. Son los campeones y su esplendor ilumina el territorio italiano, pero pese a su autoridad monetaria no todos los acuerdos deportivos llegan a golpe de talonario.

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