PortadAS

14 octubre, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Diario As, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en PortadAS 

La portada es un orgullo. Marc Márquez lucha por el palmarés más laureado del motociclismo en la etapa de mayor igualdad mecánica. El octavo campeonato de un tipo brillante; comentó que el noveno lo empezaría a pelear en la siguiente carrera. Su éxito coincidió con la noche de Dembelé. Otra manera de entender la juventud. El extremo con tobillos de skater también lo tiene todo para hacer historia. Le encantaría, pero no le apetece.

Tras su pase de exterior Bale ha recuperado la vanidad. Quién no lo haría. La información de Guillem Balagué es otro capítulo de su guerra contra Zidane, que recuerda a un silencio estrepitoso. Ya no extrañaría que el desenlace se cite una madrugada detrás de Mercamadrid, con James aprovechando la coyuntura. Bale se despediría así del madridismo: "No sufráis, que tampoco nos hemos querido tanto".

Ceballos es un futbolista que solo se conforma con todo. Que necesita descaradamente sentirse el mejor sobre el campo. Una temeridad con Modric al lado. En el Arsenal tendrá todo el espacio que llevaba dos años soñando. Aunque si fuese tan bueno no necesitaría dar tantos toques.

Eriksen es el nombre del invierno. Un jugador de hielo que se mueve con la ligereza de un soufflé. Por 25 millones y a estas alturas, una ganga que no parece prioritaria. Kroos también vino por oportunidad de mercado y ahora es de lo más necesario. El danés, como el alemán, promete defender. Mucha gente que escuchaba música clásica también fue a la guerra.

Haland es solo una prueba de lo siguiente. Florentino mantiene firme su idea de frenar el mercado con un puñado de los mejores jóvenes. El noruego iría a clase con Ødegaard y viene del Salzburgo, que desde Jonathan Soriano parece una mina de goles. Haland ya acumula dieciocho en este curso. A Florentino habría que recordarle que lo mejor de los jóvenes es ponerlos.

La portada también es leyenda. Sergio Ramos es un hombre para la Historia. Muchas veces parece que sintió toda su vida como un presagio. Por eso se decidió a rematar al Atleti en Lisboa y eligió los penaltis a lo Panenka como su forma preferida. Su virtud coincide con su pecado: creerse su condición grandiosa. La culpable de cada despiste y de todos los momentos de gloria. Él lo reconoce con una modestia particular, la última voz de la vanidad.

La Selección empató contra Noruega por un déficit de brillo y un exagerado sentido de la culpa. Los americanos dicen que es lo que más caracteriza a los españoles. Esta nueva generación vive mareada entre la indiferencia. Y es que nada emborracha más que el pasado. El recuerdo embriagador de una Selección dorada y triunfal, que jugaba, ilusionaba y ganaba el Mundial. 

El día que la revolución paró el fútbol

11 octubre, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Deportes, Diario As, Futbol, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias, Real Oviedo · Comentarios desactivados en El día que la revolución paró el fútbol 

El cronista deportivo del diario El Comercio anunciaba el viernes 5 de octubre de 1934 con ilusión el Sporting-Celta programado para ese mismo domingo en El Molinón. Los gijoneses venían de perder contra su eterno rival, el Oviedo, y querían resarcirse ante sus aficionados. Lo que el periodista no sabía es que, mientras escribía aquella página, miles de obreros, sobre todo mineros, hacían acopio de dinamita, armas y municiones a lo largo de la geografía asturiana. Los fusiles y las explosiones desvelaron aquella madrugada al Principado. Había estallado la revolución. Los trabajadores instauraron el socialismo durante 15 días en los que las calles Oviedo y Gijón se convirtieron en auténticos escenarios de guerra. El balón dejó de correr en los campos asturianos. Aquel Sporting-Celta nunca se llegó a disputar.

Deportivo de La Coruña, Racing de Ferrol y Celta de Vigo se tenían que medir con Oviedo Football Club, Sporting de Gijón y Stadium Avilesino en los llamados torneos superregionales, unas liguillas clasificatorias al Campeonato de España (un equivalente a la Copa del Rey durante la Segunda República) con los tres mejores equipos de cada región. Pero la insurrección lo impidió. La Federación Española suspendió la jornada y anuló prácticamente la mayoría de los partidos que se había disputado, mientras en Oviedo los mineros luchaban a muerte contra la Guardia Civil y de Asalto calle a calle, edificio a edificio.

La capital asturiana sufrió especialmente cuando vivía en aquellos años su momento más dulce en lo futbolístico. La célebre delantera eléctrica de Julio Fernández Casuco, Ricardo Gallart, Eduardo Herrera Herrerita, Emilio García Emilín e Isidro Lángara hacía las delicias de los ovetenses en el viejo césped de Buenavista con goleadas de récord. Las cifras hablan por sí solas: el histórico quinteto atacante anotó la friolera de 174 tantos en 62 partidos (una media de 2,8 goles por encuentro) en las tres temporadas disputadas entre 1933 y 1936, con Lángara como pichichi.

La revolución sorprendió al artillero vasco, como a tantos otros jóvenes, en pleno servicio militar. Lángara, que tenía 22 años, era uno de los delanteros más cotizados de España. Su fama de goleador era tal que había llegado a la Selección antes de debutar en Primera. El Tanque, como era conocido, recaló junto a Emilín, fusil en mano, en la defensa de un edificio en la céntrica calle Uría, según recogen las crónicas del momento. Su batallón resistió en aquel lugar de la capital asturiana durante nueve días. El delantero era tan famoso y querido entre los carbayones, que un minero antepuso su pasión por el fútbol a su vocación revolucionaria. “¡A ti no te tiro, que eres Lángara!”, le espetó al reconocerlo en el fragor del combate, según recoge Le Miroir des Sports, un semanario francés de la época.

En la incertidumbre de aquellas dos semanas se extendió el rumor de que Lángara había muerto en ese edificio de la capital. Nadie sabía qué pasaba en Oviedo. Ni en Gijón. Ni en las cuencas, donde las tropas del general López Ochoa, dirigidas desde Madrid por Francisco Franco, reprimían a sangre y fuego los últimos coletazos de la revolución. Pero el nombre de Lángara estaba en boca de todos los asturianos. “¿Qué va a hacer ahora el Oviedo?”, se preguntaban. Los primeros periodistas llegaron a la ciudad al rebufo de los militares y se encontraron, entre aplausos y gritos de júbilo, a un demacrado Lángara vestido de uniforme en medio de las ruinas de la ciudad. El goleador había sobrevivido y Oviedo respiraba tranquila, como si la resurrección de su ídolo les hubiera hecho olvidar el estruendo de los cañones y el silbido de las balas.

El balón tardó menos de una semana en volver a rodar, al tiempo que miles de trabajadores eran juzgados y encarcelados por los sucesos revolucionarios. La federación decidió dividir el torneo asturgalaico en dos triangulares, para facilitar los desplazamientos y agilizar la competición. El campeonato gallego se lo llevó el Celta. El Oviedo, por su parte, arrasó en Asturias, cómo no, con Isidro Lángara como máximo goleador con seis dianas en cuatro partidos. Hoy, 85 años después, el Tanque es el único futbolista español que figura en la clasificación mundial de los mejores goleadores de todos los tiempos en Primera División de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS). Lángara sobrevivió a aquellos días en los que la revolución paró el fútbol. Y pasó de muerto a leyenda.

Fukushima, el olimpismo para superar el accidente nuclear

7 octubre, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Diario As, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en Fukushima, el olimpismo para superar el accidente nuclear 

El viernes 11 de marzo de 2011 está marcado en la historia pasada, y reciente, de Japón. Ese día un terremoto de magnitud 9 sacudió la costa este del país nipón. Como consecuencia se produjo un tsunami de grandes dimensiones -15 metros- que arrasó toda la costa de Fukushima. Esas olas enfurecidas afectaron a tres de los seis reactores que tenía la planta nuclear de la ciudad, que reventaron, emitiendo grandes dosis de radiación al mar y, en menor medida, a la atmósfera.

El accidente nuclear ni mucho menos se asemejó en gravedad al de Chernóbil, de hecho no produjo ninguna muerte de forma directa. Ni siquiera crecieron de forma exponencial las posibilidades de contraer cáncer de páncreas. A fin de cuentas, la dosis de emisiones por persona fue diez veces menor que en Chernóbil. Eso no implica que no existiesen severas consecuencias tras el accidente, ya que más de 100.000 personas fueron evacuadas de sus hogares por precaución y pasaron varios años hasta que fue totalmente seguro el consumo de alimentos cárnicos, lácteos, o vegetarianos, criados o cultivados en un radio de 20 kilómetros de Fukushima.

Uno de los centros neurálgicos de la prefectura, durante y después del accidente, fue el complejo deportivo J-Village. Entre el césped y las pistas de atletismo se arremolinaron policías, bomberos y efectivos especiales que trabajaron en jornadas maratonianas para reducir el impacto de las emisiones. Se colocaron medidores de radiación, se montó un campamento improvisado y un almacén donde dejar los sacos y sacos de tierra contaminada que resultó producto del accidente.

Poco queda en 2019 de todo aquel ajetreo, es más, el complejo ha ido recuperando la normalidad e incluso los fines de semana muchos niños y niñas le rinden visita para sus clases de fútbol, béisbol y atletismo. Siempre con la precaución que merece la asistencia a un lugar que fue golpeado, si bien no de forma tan directa como la propia central nuclear, por el accidente radiactivo.

Es realmente complicado alejar los fantasmas del accidente de aquellos escenarios que fueron golpeados. Si bien, en el caso del complejo J-Village, el propio Gobierno de Japón, en colaboración con la Prefectura de Fukushima, va a apostar fuerte por el deporte, finalidad para lo que se construyó, por medio de los Juegos Olímpicos que se celebrarán el año que viene en Tokyo. El hecho de que solo separen 240 kilómetros entre ambas ubicaciones hace más accesible esta medida de ‘gracia’ para Fukushima. El objetivo no es otro que demostrar que el accidente está más que olvidado.

El J-Village, que abrió sus puertas nuevamente como complejo deportivo en abril de este año, ha sido elegido como sede para uno de los intercambios de la antorcha en el camino de esta hacia Tokyo. Incluso se rumorea que podría acoger alguno de los partidos de béisbol o softbol durante los juegos olímpicos. Además, las selecciones japonesas masculina y femenina de fútbol entrenarán en los campos del recinto durante su puesta a punto final antes de Tokyo 2020. De cara a la Copa Mundial de rugby, también de este año, el combinado argentino ya ha pedido permiso para entrenarse en los céspedes del Village.

Lo tendrán que hacer, eso sí, bajo la atenta mirada de unas pantallas digitales encargadas de reflejar en todo momento la radiación del lugar. Tampoco deberán extrañarse si se encuentran con operarios ataviados con monos y escafandras, ellos son los encargados de las últimas tareas de limpieza para certificar que J-Village está totalmente limpio de la radiación.

Se espera que lo esté para el 26 de marzo de 2020, la fecha en la que la antorcha hará su paso por el renovado recinto. En opinión de Yusuke Takana, uno de los trabajadores de los campos, para AFP, “el relevo de la antorcha será una oportunidad de oro para enviar un mensaje sobre nuestra reconstrucción al mundo”. El propio Takana explica que “el J-Village superó el desastre y ha revivido en su forma original como un centro deportivo de alto rendimiento”.

Alguien que vivió muy de cerca la transformación que vivió el macro recinto fue Ayako Masuda, empleada de la Tokyo Electric Power y portera durante su juventud de un equipo que tenía al J-Village como feudo local. Para ella “fue doloroso ver todo estos edificios en el suelo donde nosotros entrenábamos cuando éramos pequeños”. Ahora es un complejo para deportistas de élite, pero los días posteriores al accidente “no se veía más que a trabajadores con monos de protección radiológica, máscaras de gas, helicópteros y vehículos blindados de los bomberos”, asegura Masuda a AFP.

Los oriundos de Fukushima también se muestran ilusionados con la participación de la ciudad en uno de los eventos más importantes a nivel mundial. Emilio Tahakashi, que se ha desplazado de visita con su hijo, explica a AFP que “venir a este lugar es una forma de apoyar la reconstrucción de Fukushima”. Una reconstrucción que tendrá una dimensión totalmente inesperada a la inicial al ser el J-Village parte de Tokyo 2020.

Desde la apertura de los campos su uso se ha incrementado de forma notable en comparación a los tiempos previos al accidente. Se celebran campamentos de fútbol, competiciones e incluso stages de equipos profesionales de fútbol, rugby y béisbol. El recinto dispone de 7 campos de hierba natural, un estadio con una capacidad para 5.000 personas, otro campo cubierto y climatizado, una pista de atletismo, una residencia para los atletas y visitantes, una sala de reuniones y un gimnasio. Todo totalmente nuevo.

Allí el futuro del fútbol japonés da sus primeras patadas a la pelota. Tal vez la próxima estrella nipona sea Ryuki Asai, un joven de 12 años que muestra su alegría a AFP: “El campo es hermoso. Vale la pena jugar aquí y es un gran privilegio”. Por su parte Sadaharu Oh, el jugador con el máximo número de homeruns en la competición de béisbol japonesa, desvela que su mayor deseo es que “en el momento en el que los niños vuelvan a casa le digan a todo el mundo que la visita a Fukushima estuvo bien”. Ese es el camino para que “aquellos que escuchen las palabras de los niños cambien la imagen que actualmente tienen de Fukushima”, explica Oh a la web de la Nippon Professional Baseball.

A pesar de los mensajes de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial japonesa respecto a la seguridad de la zona, muchas personas siguen teniendo miedo de todo lo que rodea a Fukushima. El día de la reapertura del J-Village, Shunji Miura, un funcionario de la prefectura, explicaba en rueda de prensa que “el daño a la reputación del lugar sigue profundamente arraigado en la mentalidad de los japoneses”. A lo que el gobernador de Fukushima, Masao Uchibori, respondía que “las tareas difíciles de limpieza y mantenimiento continúan”, pero que “la instalación es un símbolo de la reconstrucción de la ciudad y de la prefectura”.

La prefectura crece

El afán de los habitantes de Fukushima por rehacer sus vidas se demuestra cada mes de agosto en el Waraji Matsuri. Un festival en el que se rinde tributo a la salud del pueblo japonés y se reza por la prosperidad de los negocios. Hasta cuarenta hombres se encargan de transportar en hombros unas sandalias de paja gigantes al ritmo del Waraji Odori, un alegre baile que ameniza la velada. Según la leyenda, aquellos que toquen la sandalia tendrán un año de buena suerte.

En esta edición del festival acudieron 300.000 personas y reinó la alegría y la fortaleza de espíritu de un pueblo que no se rindió ante la adversidad. La reconstrucción avanza a marchas forzadas, pero no al punto de recuperar el nivel de turismo nacional y extranjero que había antes del accidente de 2011. Como curiosidad, los precios de los alimentos de Fukushima siguen sin ser favorables para los productores. Eso se debe a que la demanda es mínima y de otra forma no hay manera de venderlos.

El estadio de béisbol de Azuma es otro de los símbolos de la reconstrucción de Fukushima. Se ubica a unos 70 kilómetros de la central nuclear, por lo que en la actualidad no representa riesgo alguno para la salud. Cuenta con un aforo de 30.000 espectadores y, lo que es seguro (al contrario que en el caso del J-Village), es que acogerá partidos de béisbol durante los próximos juegos olímpicos.

Allí se celebró este año la Feria Mundial de Béisbol Infantil. Más de un centenar de niños de países tan diversos como Alemania o Argentina pisaron la nueva hierba sintética del estadio de Azuma. Precisamente es Sadaharu Oh el portavoz del festival, quien explicó que “Fukushima está lista y por eso decidimos hacer la feria este año aquí”. Reflexionando sobre la reconstrucción de la prefectura, Oh manifestaba a International Press que “El tsunami arrasó todo en un momento. Volver a recuperarse del todo demorará quizá 50 o 100 años y aunque pase tanto tiempo todos nos esforzaremos para lograrlo”.

Incluso se atrevió a dar su vaticinio para los próximos Juegos Olímpicos: “Si logramos derrotar a Estados Unidos, que es el mejor, podemos ganar la medalla de oro”. En el mismo evento, Yi-Yu Tseng, un lanzador de 10 años de Taiwán, reconocía que la historia del desastre nuclear hizo que la visita a Fukushima fuera "un poco aterradora". Si bien, tras la visita explicaba a AFP que se sentía “menos asustado” y esperaba “volver a Fukushima para jugar nuevamente al béisbol”.

Las palabras de Tseng son de gran ayuda para Fukushima, porque si las nuevas generaciones entienden lo que se ha luchado -y se sigue luchando- por sobreponerse a uno de los mayores accidentes nucleares de la historia, más cerca se estará de acabar con el estigma que todavía rodea a sus poblaciones. El deporte y los próximos Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 son el gran aliado para que Fukushima se convierta en el sol naciente que decora la bandera japonesa.

PortadAS

2 octubre, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Diario As, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en PortadAS 

El premio The Best ha perdido tanto prestigio que ya ni se enfada nadie. Ni Cristiano. Aunque Van Dijk no era un rostro propicio para enojarse. Este galardón, tan laureado en años pasados, ha pasado tristemente al desinterés por las corruptelas y los sinsentidos de la Fifa. Y esto sí es un motivo para enfadarse.

Con Benzema ocurre como con la frase. Los que siempre le hemos querido hemos sido felices con poco. Las dejadas a Cristiano, reversos sutiles y varios goles espléndidos. Ahora con este Karim nos atiborramos de felicidad. Los que nunca le han querido pronto volverán a criticarle. Si no puedes ser feliz con pocas cosas tampoco lo serás con muchas.

Ojalá Vinícius y Rodrygo se pudieran fusionar. La defensa del Osasuna se quedó shockeada, con el desenfreno del primero y la finura del segundo. Vinícius es escurridizo, la virtud de los regateadores. Rodrygo es afilado y lo camufla, el talento de los goleadores. Genko, un corresponsal de la Vieja Guardia, comparó las similitudes de la soñada fusión con Raúl y Guti. Ojalá su éxito y su recuerdo también para esta pareja de brasileños.

Koke repetiría el titular hoy mismo. Ya es hora de ganar. Lo que ocurrió el sábado en el Wanda señala al Atleti, que volvió a taparse ante una buena oportunidad. Simeone le ha dado a su equipo una forma única de latir, pero no ha sumado valentía en los momentos decisivos. Se vio en la prórroga de Milán y en cada duelo en el que pudo hincar un colmillo mortal. El Cholo ha creado un Atleti tan ordenado que se le resiste la locura de triunfar.

La portada merece más un piropo que un comentario. Joao Félix y Hazard a estas alturas saben ligeramente a decepción. El portugués por haber prometido tanto y el belga por mostrar tan poco. Es curioso que Griezmann y Hazard, los fichajes gourmet del verano, hayan destacado más por su trabajo defensivo que por su lucidez. Pero siempre se agradece sumar cuando no hay inspiración. La portada lo puso difícil: fue lo mejor.

El Atlético-Madrid ha sido criticado por su falta de brillo. A mí me pareció un partido muy puro. Todo el rato se respiró una calma tensa, el perfume de cada derbi citadino. Intensidad, duelos sinceros y una foto para recordar. Oblak sacó una mano preciosa a un remate preciso de Benzema. Los dos se guardaron todo el brillo para un segundo. Así al año que viene querremos más. 

PortadAS

26 septiembre, 2019 · Archivado en AS Color, Comunicación, Diario As, Grupo comunicación, Grupo Prisa, Medios comunicación, Prensa, Prensa deportiva, Prisa Noticias · Comentarios desactivados en PortadAS 

En un presente tan confuso se agradece mucho que el deporte nos muestre el camino. Somos campeones del mundo gracias a unos valores firmes, a una receta antigua que algunos habían olvidado. Respeto, trabajo y talento. Cumplirlo no asegura el éxito, pero sí quedarnos tranquilos. La victoria es necesaria para afianzar nuestro rumbo. Gracias a esta Selección de baloncesto por haber sido un ejemplo.

En esta semana se juntó todo el glamour. Como Catherine Zeta-Jones y Brad Pitt. Coincidieron la Champions y la Laver Cup, dos torneos tan bonitos que ahora lo de menos es ganarlos. Pero los favoritos siempre seguirán siendo los clásicos: Federer y el Real Madrid.

El Madrid vuelve a la Champions, allá donde fue tan feliz y a la vez todo lo contrario. Porque los grandes egoístas también podemos tener grandes amores. En esta ocasión los blancos vuelven con el amuleto de Zidane. Una temporada decisiva para medir la piel de Mr Champions.

El estreno fue un castigo. El Madrid salió a París sin chaqueta, y estuvo pasando frío todo el rato. Les atropellaron por una irresponsabilidad. En Europa no se puede jugar sin centro del campo. Di María y Keylor solo demostraron una cosa: tienen rabia hacia el Madrid. Hasta que no cambien de sentimiento no triunfarán.

La primera parte del Madrid en París fue cierta; la segunda, verdad. El equipo necesitaba más centrocampistas en su plan. Zidane sigue empecinado en que todo se cura con talento. Pero en las temporadas hay muchos más días de cemento. Fede Valverde tiene que dar un paso al frente.

En cada fase de dudas aparece la figura de Mourinho. Para mí ese entrenador es un peligro. Porque su talento no consiste en sacar partido a los jugadores que tiene, sino en construir plantillas a la medida de su talento.

A las plantillas grandes les pasa como a las casas grandes: fallan en lo básico. El Barça ya no juega tan bien y tampoco gana. Tienen el mejor equipo de Europa, por lo que las culpas están bien miradas al entrenador. Aunque sus fichajes han venido a destiempo. Griezmann juega donde Messi y De Jong donde Busquets.

Sibenik imaginó a un grupo de tuiteros madridistas escalando el palacete de Florentino Pérez, y justo cuando alcanzaron la cocina, Benzema salió al rescate. Es líder es Karim, como esos profes enrollados que se ganan a sus alumnos. Al fin encontramos la fórmula: Benzema tuvo que enseñar el gol para que la gente se diera cuenta de todo su talento.

 

 

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